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Escritores venezolanos en Madrid

Karina Sainz, Juan Carlos Chirinos y Lena Yau /Lisbeth Salas

Karina Sainz, Juan Carlos Chirinos y Lena Yau /Lisbeth Salas

El pasado 21 de febrero, "Papel Literario" organizó el encuentro con tres escritores venezolanos que residen en Madrid. Juan Carlos Chirinos, Karina Sáinz y Lena Yau compartieron sus experiencias y visiones, reunidos en El Ávila Gourmet, en Pozuelo de Alarcón

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Lena Yau: Llegué a Madrid el 13 de noviembre de 1999. El año anterior vivía en Fort Lauderdale. Mi esposo tenía un proyecto de trabajo allí. Cuando el proyecto terminó, pensamos que volver a Venezuela no era una opción. Caracas entonces nos parecía muy insegura. Valoramos varios países y  Madrid fue la ciudad escogida. El idioma y la oferta cultural inclinaron la balanza.

Lena Yau / Lisbeth Salas

—Juan Carlos Chirinos: Yo no sé cuál es el caso de ustedes pero yo era de esos que tenía mil trabajos en Caracas y siempre estaba sin dinero. Había tomado una decisión: tenía que irme de Caracas para poder escribir. O me regresaba a Valera o salía del país. Y aquí estoy.

—Karina Sainz: Yo llegué aquí con veinticuatro años. No quería venir. Ni a España ni a Madrid. Mi experiencia de inmigrante es la misma que vivió mi abuelo pero a la inversa. Él se fue a Venezuela con veinticuatro años y ahora yo regresaba asu edad. Entre las primeras personas que  me encontré cuando llegué a Madrid estaban Juan Carlos Méndez Guédez y Juan Carlos Chirinos, dos narradores venezolanos. A Juan Carlos Chirinos lo detesté por la visión que me dio de Madrid.

—JCC: Hice el papel de policía malo.

—LY: La verdad es que mi experiencia de llegada a Madrid fue todo lo contrario. Juan Carlos Chirinos es lo mejor que me ha pasado.Fue un soporte invalorable.

—KS: Pero sí lo entiendo, ahora. Pero en ese momento fue muy rudo. Juan Carlos me hablaba de las dificultades. Adaptarte es un proceso de extrañamiento porque quieres volver al país que tuviste, al país que conociste y también a quien tú eras en ese país. Una de las pocas cosas que mantengo desde que llegué, es mi blog, Crónicas barbitúricas. No puedo comprender mi experiencia vital sin ese blog.

Aprender, desaprender

Evidentemente el proceso de adaptación ha sido distinto para Karina Sainz Borgo, nacida en Caracas en 1983, narradora y periodista especializada en temas culturales, para Juan Carlos Chirinos (Valera, 1967) narrador y Licenciado en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello, y para Lena Yau, Licenciada en Letras en la misma universidad, quien actualmente trabaja en el Instituto Cervantes.

—AV: ¿Cómo ha sido el proceso de formación de ustedes? ¿Se sentían ya con un bagaje como escritores o fue Madrid donde conformaron sus respectivas identidades?

—JCC: La verdad es que yo tengo que decir que yo llegué formado.

Juan Carlos Chirinos / Lisbeth Salas

—LY: Diría que mi carrera literaria comenzó aquí. Madrid fue el punto de partida. Antes de Madrid escribía, pero mi escritura estaba más enfocada hacia el periodismo. Aquí me reuní con Juan Carlos Chirinos. Él me presentó a Juan Carlos Méndez Guédez. Ambos leyeron mis textos y me estimularon a seguir adelante. Su apoyo se tradujo en escritura.

 —AV: ¿Al llegar a España aparece en ustedes la necesidad de sumergirse en la narrativa española o europea, o prevaleceuna voluntad de releer la literatura venezolana?

—JCC: Estudié en la Universidad Católica, y la Escuela de Letras de esa universidades una carrera panóptica. Es decir, yo ya estaba leyendo literatura española desde que comencé en la carrera.

—LY: También estudié en la UCAB. Me pasó lo mismo que a Juan Carlos: ya tenía una conexión con la literatura de aquí.

—JCC: Cuando se anunció el programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, mi hermano estaba estudiando en Estados Unidos. Me rogaba:“Vente a Columbia University”. Yo le contesté que no, me voy a España. “¿Pero tú estás loco?”, me dijo. “¿Si quieres estudiar literatura, no es mejor aquí en Estados Unidos?” Pero yo tenía que seguir, que despejar todo eso que ya había aprendido en la Católica. Y así llegué a Salamanca. Por eso, cuando digo que yo llegué formado, lo digo sin soberbia.

—KS: Yo no llegué formada. No lo estaba y tuve que reinventarme. A lo bestia. Hice un Máster en la Universidad Complutense de Madrid y un Master en el Diario El Mundo. Cuando entrevistas a Rafael Chirbes y no te has leído a Benito Pérez Galdós, no te enteras de nada. O a Juan Benet, por ejemplo, que está muy juzgado porque en el franquismo huyó a Francia. Hay cantidad de matices políticos y culturales, por ejemplo, que no conoces aun cuando hayas leído a los autores. Hace falta involucrarse con el medio literario.

Karina Sainz Borgo / Lisbeth Salas

—AV: Lena, tú venías de vivir en Estados Unidos, ya tenías la experiencia de ser extranjera. ¿Qué te dio Madrid como escritora?

—LY: Una de las cosas que más me impresionó cuando llegué a Madrid fue que uno podía hallar libros donde quiera. Lo primero que hice aquí fue leer a los autores españoles, europeos y asiáticos, que me resultaban inalcanzables en Venezuela. Conseguir ediciones bilingües fue el regalo mayor. Eso fueron los primeros años. Ahora mismo mi momento es al revés: me digo, Dios mío, quiero leer el libro de Humboldt que editó la Fundación Mendoza y no lo consigo. Aquí consigo todo el mundo literario, menos el venezolano.

 ¿Existe la literatura venezolana en España?

—AV: ¿El lector español tiene interés por la literatura que se escribe en nuestro país? ¿Circula  alguna idea de lo que es la literatura venezolana?

—JCC: Cuando llegué aquí en el año 1997 la literatura venezolana no significaba nada. O significaba en lugares muy precisos. Por ejemplo, la cátedra Ramos Sucre de la Universidad de Salamanca se encargaba de hacer ver que Venezuela era algo más que petróleo y misses.  Poco a poco la literatura venezolana ha ido ganando espacio. Pero el espacio que tenemos es pequeño porque, además, hay mucha competencia.

—AV:¿Cuál es la reacción de la inteligencia española con respecto a la irrupción de la cultura de América Latina en la actualidad de España?

—KS: Yo lo veo desde el punto de vista del mercado editorial. Hace una semana estaba hablando con un editor canario y me dijo: “Le digo a los escritores latinos que quieren venir a España que triunfen primero en México, en Colombia, en Argentina, y luego triunfarán en Madrid. España mira ahora a América Latina como un mercado. Y en el caso de Venezuela, aquí han hecho un trabajo de hormiga los dos Juan Carlos, Chirinos y Méndez Guédez, que mucho han contribuido a promover la literatura venezolana.

—JCC: Lo que ha pasado con la literatura venezolana ‒y está dejando de pasar‒ es que no había escritores venezolanos exiliados aquí en España. La literatura venezolana se autoabastecía porque teníamos muchas editoriales: Fundarte, Biblioteca Ayacucho, Monte Ávila, Pequeña Venecia. Escritores de gran calidad como Ednodio Quintero y Eduardo Liendo escribían para el país donde estaban. Mientras que escritores como Rodrigo Rey Rosa, Juan Villoro o Carmen Boullosa andaban por el mundo buscando dónde publicar.

—KS: Siento que la literatura venezolana aún no ha salido a medirse afuera. Nuestra realidad era, antes del chavismo, prácticamente desconocida fuera de nuestras fronteras.