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Entrevista a la curadora Carmen Hernández

Pieza de Carmen Hernández | Cortesía

Historiografía marginal del arte venezolana | Cortesía: Carmen Hernández

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Las reflexiones de Carmen Hernández sobre el devenir del campo cultural venezolano son paradigmáticas, sensatas y contundentes. Propuestas como el respeto dentro de las diferencias y la constante autoevaluación asignan tareas. La exposición Museable/ no museable, en la GAN, de la cual fue curadora, deja entrever eso, además de la siguiente intención: "ver el museo como espacio comunicacional más que legitimador". Esta muestra revisa las visiones en torno a obras consideradas por los visores canónicos como museables y no museables, a raíz de una propuesta conceptual hecha por el grupo Historiografía marginal del arte venezolano.

--En tu texto curatorial hablas de "prácticas artísticas de insubordinación". ¿Pero el grupo HMAV, dentro de esa insubordinación, no está también cuestionándote como curadora?

--Creo que es a la figura del curador en general como una autoridad. Eso se ha venido estableciendo y hay muchos artistas que piensan que si no hay un curador que los apoye le es mucho más difícil darle visibilidad y forma a su cuerpo de trabajo. En algún momento la figura del curador comenzó a ser muy importante. La verdad que a mi la autoridad no me interesa para nada, más bien creo que los curadores somos mediadores, somos unos profesionales que tenemos ciertos conocimientos e impulsamos estrategias para visibilizar expresiones artísticas.

--¿Qué buscan con esos cuestionamientos a las estructuras culturales que en efecto tienen poder y legitiman? ¿Desterrarlos?

--No, no creo que haya una finalidad de esa índole sino más bien creo que todo esto es un gesto de deseo de cambio, de transformación, de mayor transversalidad, y de mayor respeto también a las diferencias, porque las obras de ellos son diferentes entre sí. Pero hay una tendencia generalizada sobre todo del "mercado de transacciones simbólicas" ­como lo llamo yo­ donde se incluyen la mercantilización de la obra y la crítica que valoran determinadas formas por sobre otras. Entonces allí ya hay un canon, un canon que se mantiene, sobre todo en aquello que es museable.

--¿Al entrar a un museo mediante una curaduría no están legitimando?

--El objetivo de ellos no tiene nada que ver con la legitimación. Y el problema no es que estén legitimados o no. Y esto lo digo en muchos comentarios por ahí: creo que hemos caído en una trampa todos, estamos viendo a la institución museística solamente en su capacidad de legitimación, y no la estamos viendo como un espacio básicamente comunicacional, un espacio de encuentro y de diálogo, que desde el campo de la museología eso se está planteando hace más de sesenta años. Entonces si los museos no están para eso, ¿para qué están? ¿Cuál es el rol de los museos? ¿Es solamente colgar obras en las paredes para legitimar a un artista? Entonces no son museos, son mausoleos.

--Cuando hablas de renovar criterios, políticas y códigos para la generación de jóvenes que no cuentan con incentivos para darse a conocer ¿a quienes te refieres?

--Bueno mucho de los jóvenes que están egresando de diferentes escuelas de artes, o que quieren tener prácticas de arte...

--¿Pero no es un problema general que vivimos?

--Es un problema general. Claro estoy hablando desde el campo de las artes visuales que es lo que manejo. Pero creo que es general porque somos demasiado canónicos. Aquí por ejemplo se hacen concursos para grandes figuras, Premio Novela Rómulo Gallegos, el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, etc. Son premiaciones para grandes obras. ¿Y qué pasa con los jóvenes? Aquellos que quieren comenzar y tienen que buscar siempre un espacio privado, con determinadas características, en las cuales les ponen un montón de condiciones. Si la Constitución habla de que somos multiculturales, pluriculturales, quiere decir que se está reconociendo una diversidad cultural muy importante. Entonces entre esa diversidad están las artes, con todos sus colores, matices e intensidades. Creo que es necesario crear políticas culturales y espacios para todos, en diversidad, y que no todo tenga que pasar por un solo aro: por el del arte popular, por el aro del arte más ilustrativo hacia lo político o por el aro de los cinéticos. Porque eso deja una gran gama de posibilidades fuera. A eso voy yo. Ese es la gran preocupación y meollo del asunto.


NOTA: El próximo 14 de noviembre tendrá lugar un conversatorio en la GAN en el marco de la exposición. En él se debatirá sobre los circuitos del arte: curadurías, bienales, y los casos cinetismo y Roberto Obregón.