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Encuentros entre líneas: La mítica necesidad de Florida

“Floride” fue protagonizada por Jean Rochefort y Sandrine Kiberlain / Fotograma

“Floride” fue protagonizada por Jean Rochefort y Sandrine Kiberlain / Fotograma

Philippe Le Guay dirigió la comedia que trajo este año el Festival de Cine Francés a Venezuela. En una función única se presentó ante el público en un cine-foro junto al periodista Sergio Monsalve y el Dr. Sabas Castillo 

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El Trasnocho Cultural a las 12:30 pm del sábado estaba prácticamente muerto. Difícil decir si es consecuencia de la dieta energética o porque realmente su actividad está planificada para las horas de la tarde. Pero así estaba: vacío. La función de la 1, sin embargo, se había vendido casi por completa. Tanto el Festival de Cine Francés, como su invitado especial, Philippe Le Guay, llamaron la atención del público.

La película comenzó a proyectarse apenas unos minutos sobre la hora. Sin publicidad ni avances de otros estrenos, el personaje de Jean Rochefort –Claude Lherminier– se presenta a la aeromoza y muestra sus cómodos zapatos, “los mejores para largos trayectos”.

Florida es una comedia estupenda. Natural, emotiva y dramática: como la propia vida. El director, Le Guay, quiso llevar al espectador a un viaje y de la manera más obvia comienza su película en la cabina ejecutiva de un avión que se dirige a Miami. Aunque luego nos demos cuenta de que aquel viaje es más bien una metáfora, un destino utópico con el que todos, en algún momento, soñamos.

Así que viajamos. Desde aquella butaca del Trasnocho Cultural junto a las locuras de Lherminier hacia un destino inconcluso, pero que nos deja con una emotiva sensación de feliz despedida. Al final, aunque sabemos lo que pasará, no hay angustia, ni descontento. Solo una conclusión abierta de posibilidades. Como en la vida misma, otro podrá continuar.

La película termina casi dos horas después y deja al público en silencio por un instante. Como quien saborea un último bocado. Al encenderse las luces, Philippe Le Guay se para frente a la pantalla a la espera. Florida solo se mostraría durante la 30 edición del Festival de Cine Francés en un cine-foro así que ahora tendríamos al director sentado junto al crítico de cine, Sergio Monsalve, y al psiquiatra, Dr. Sabas Castillo.

–Gracias por venir y… escucho sus preguntas –resumió Le Guay.

Al francés ya le conocíamos por Las chicas del 6° piso (2011) y Molière en bicicleta (2013), entre una larga trayectoria. En una entrevista dijo que la comedia social es algo común en el cine francés porque hay un “intento de explicar los conflictos de la sociedad”. Sin embrago, cuando Monsalve le pregunta por la presencia de esta característica en Florida, él responde que esta vez es algo más psicológica e individual –familiar, diría–, aunque sí que hay un elemento social en la manera en que se maneja la demencia de Claude fuera de los muros de su hogar.

Entre las preguntas del Dr. Castillo, dos temas llamaron más la atención del público. El primero que tenía que ver con la difícil tarea de cuidar a una persona con Alzaimer, o demencia senil, y de cómo la viven Claude y su familia en esta película. A esto el director responde que hay mucho de la relación entre su padre y sus hermanas en la historia, aunque no por padecer él la enfermedad. También revela Le Guay que para él es también un viaje sensorial que realiza junto a los actores en el que la trama va cobrando vida propia.  

El segundo tema tiene que ver más directamente con el destino, Florida. Que existe y al mismo tiempo se desvanece en la cabeza del protagonista. Florida representa para Le Guay, y para los franceses –aclara–, un “lugar lejano al que eventualmente todos queremos ir”. “Es nuestro retiro, aunque no necesariamente se convierta en realidad –dice–. Florida es la metáfora de un sueño, que se convierte en un mito, como El Dorado”.

La conclusión es clara en este foro. Sin chistes vagos ni risas forzadas, la comedia del francés desenreda un conflicto al que no nos gusta enfrentarnos: ¿a dónde divaga nuestra razón cuando ya se nos acerca el final? ¿Cuántos lugares míticos necesitaremos para escapar?

–Estamos rodeados de espacios míticos –concluyó el director.