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Encuentros entre líneas: Con un libro al pie del Obelisco

Del 14 al 23 de noviembre se lleva a cabo el 6to Festival de la Lectura en la Plaza Francia de Caracas | Lucía Jiménez

Del 14 al 23 de noviembre se lleva a cabo el 6to Festival de la Lectura en la Plaza Francia de Caracas | Lucía Jiménez

Del 14 al 23 de noviembre se lleva a cabo el 6to Festival de la Lectura en la Plaza Francia de Caracas. A punto de no realizarse en lo absoluto, la Alcaldía de Chacao, a través de Cultura Chacao, logró finalmente reunir a 75 de las editoriales del país para brindar al público una agenda variada bajo la insignia "Leer encuentros"

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A Humberto,

que disfrutaba de las ciudades, y de sus plazas

Es viernes de quincena y la ciudad lo nota. Hay mucha gente en la calle –y mucho más tráfico también. Ni siquiera la amenaza de lluvia aminora el ritmo de Caracas esta tarde convertida repentinamente en noche. El atardecer rosado se fue apagando detrás del obelisco y de las tiendas montadas. Comenzó la noche con llovizna. Algunos se fueron a sus casas, otros disfrutamos de la inauguración de la fiesta en la plaza.

El 6to Festival de la Lectura dio inicio este fin de semana bajo la lluvia, bajo perfil. Reunidos sobre la tarima principal, el Alcalde Ramón Muchacho junto a Albe Pérez, presidenta de Cultura Chacao, dan la bienvenida al público, a las editoriales, y sobre todo agradecen a la Embajada de España, a la Fundación BBVA, a Circuito Éxitos, a El Nacional y al Hotel CCCT por su apoyo en la consecución de este “sueño hecho realidad”.

La agenda de este año incluye 10 días que, bajo la premisa “Leer Encuentros”, intentan “propiciar un punto de encuentro de ideas para todos los ciudadanos”, además de promover una mejor visión de Caracas como ciudad cultural. Este acto inaugural también cita al escritor venezolano José Balza, Premio Nacional de Literatura 1991, homenajeado especialmente durante toda esta semana de eventos. Balza aprovechó la ocasión para dedicar unas palabras a los considera deberían ser los verdaderos homenajeados, a los lectores, “quienes lo merecen más”. Y luego ofreció a los presentes una reflexión sobre los centenarios de los escritores Adolfo Bioy Cáceres, Julio Cortázar y Octavio Paz. Brillante, como se esperaba. El acto se acaba, la plaza comienza a vaciarse.

La Plaza Francia de Altamira es hoy uno de los símbolos de una Caracas controversial, dividida y sumamente política. Este fin de semana no ha dejado de serlo, de mostrar rastros de una frontera oeste – este que no nos deja olvidar. Sin embargo, Muchacho se refiere a ella como “el lugar de la Caracas posible”. Ciertamente, para nosotros los transeúntes comunes, se siente como un espacio recuperado: un sitio para estar tranquilo con un libro en mano, sentados al pie del obelisco que se planta como un pequeño oasis inmerso en la jungla de concreto. Por eso esta plaza es la anfitriona perfecta para un evento de este tipo. La vista al norte, el Ávila imponente; a los lados, las tiendas acomodadas con sus libros y justo arriba, frente a la tarima principal, pasa la película de esta agitada capital. El soundtrack: la ciudad.

El sábado la lluvia también se hizo presente y esta vez con mucha más fuerza. La mañana en la plaza fue tranquila, casi sin movimiento excepto el de los libros y sus libreros. En la tarde, como a las 3:00, empezó a aparecer la gente que venía por fin mientras desaparecían las nubes. En la tarima principal hablaban Oscar Hernández Bernalette y Alfredo Zuloaga sobre “Lo que usted tiene que saber antes de emigrar”. Ya Ana María Simón había presentado su libro Soy de Pura Madre y más tarde habría un show para los niños en las tiendas de abajo. Inés Quintero también presentaría su libro en Ekaré con una serenata de cuatro dedicada a Imágenes de Barquisimeto. Fausto Masó, Alfredo Chacón y Sebastián de la Nuez terminarían el día con una conversación sobre las librerías de otra Caracas, una que dejó de existir y hay quienes todavía la esperamos. Cuánto extrañamos esas librerías desde Plaza Venezuela a Chacaíto, ¡cuánto extrañamos aquélla ciudad menos violenta y más lectora!

El paseo por las diferentes casetas me dejó algo más que nostálgica. Faltaba algo, sobraba el show. Hay en este Festival una sensación de escasez reflejo claro de la situación de las editoriales de este país: no hay divisas, no hay papel, no hay libros, no hay lectores. Los estantes no están vacíos, cierto, pero se nota que no hay tantos como antes –además con unos precios poco amigables, por decirlo de alguna manera– y son pocos los que se atreven a ofrecer nuevas propuestas, nuevos nombres.

El domingo fue algo más concurrido. La lluvia de nuevo estaba ahí como amenaza constante pero este día dio algo más de espacio a la feria. Las tiendas donde estaban Planeta y Alfaguara estaban a reventar, las otras ya no tanto; Leonardo Padrón fue la gran convocatoria del día. Los Imposibles 6 es el espectáculo esperado. Antes, Rafael Arráiz Lucca, Elías Pino Iturrieta, Marco Tulio Bruni Celli e Inés Quintero conversaron de historia junto a Sergio Dahbar ante un público un tanto confundido. El tiempo del organizador prohibió el debate: la agenda debe continuar. Qué pena.

Luego sí que se llenaron las sillas. Padrón y sus Imposibles atraen a las masas, a los jóvenes, a los admiradores. Ramón Muchacho se pasea entre el público con su usual simpatía, saludando con beso como si te conociera de toda la vida. Todo un alcalde. La conversa entre Sergio y Leonardo fue como dos profesores que comparten una lección pero que se quedan sin tiempo para escuchar al alumnado. Nuevamente, echamos de menos el encuentro con los lectores. Ese que vela por el cumplimiento de la agenda sí que es estricto con el tiempo.

A las 7:00 es hora de poetas. Es una lectura íntima, un viaje desde el poeta joven que todavía busca sus versos a los expertos de grandes voces. Alejandro Castro, que se pelea con los estereotipos, con la política y con las mises. Arturo Castro que habla a su madre, e Igor Barreto que recuerda al poeta ruso perdido en los barrios de nuestra ciudad. Voces que tocan el alma, que humedecen las mejillas. Voces que se despiden.

Me pregunto si este fin de semana apenas fue un gran abreboca para esos encuentros –esos debates– que deberíamos esperar, o si se mantendrá esta línea de feria vitrina algo alejada de la realidad de la lectura en Venezuela. O quizás es suficiente éxito que pudiésemos volver a disfrutar de esta “fiesta de ciudadanía”, como la llamó el Alcalde. Sea como sea, el domingo se acaba: en tarima comienzan a sonar los instrumentos de Alfredo Herrera, Diego Paredes y Hugo Fuget. Algo de jazzfusion que despide la noche. Y la feria apenas comienza.