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Encuentros entre líneas: lectura de reflexión

6to Festival de la Lectura Chacao / Henry Delgado. El Nacional

6to Festival de la Lectura Chacao / Henry Delgado. El Nacional

El 6to Festival de la Lectura se despidió este domingo con una nota amarga. La agenda, que hasta el momento se había desarrollado con éxito, fue interrumpida bruscamente en sus últimas horas debido a la aparición de un grupo de protestantes y a la policía municipal, convirtiendo a este “LEER Encuentros” una verdadera cruzada entre lo cultural y lo político  

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Este domingo me preparaba para salir a Altamira para disfrutar del último día del Festival de la Lectura. Toda la semana habíamos estado leyendo en las redes sociales y escuchando a nuestros amigos comentar sobre el momento ameno que pasaban en la plaza. La cosa parecía terminar en alto a pesar de todo –del bajo presupuesto, de una menor asistencia y de la presencia constante de la lluvia–, así que parecía lógico ser una vez más partícipe de la fiesta. Sin embargo, este día no terminaría como esperado: el oasis tuvo que ser derrumbado por esos que pretendían equivocadamente recordarnos que no vivimos momentos de celebración. Entonces la ilusión se cayó.

Cuando el fin de semana anterior buscaba entre los stands de esta feria literaria un espacio de debate, de confrontación de ideas, ciertamente no esperaba nunca tener que renunciar por completo a una idea de celebración del espacio público. Entre lluvias y tensiones, la semana transcurrió más o menos triunfal para Cultura Chacao. La agenda de estos días de noviembre se cumplía al pie de la letra. Uno a uno, los invitados terminaban aplaudidos por sus presentaciones, sus coloquios y entrevistas. Un público –no tan abundante como otras veces, pero presente y dispuesto– disfrutaba de la feria. Algunos compraban y otros solo miraban “vitrinas” disfrutando del montaje.

Nunca, de todas formas, pudimos olvidar. Como un fantasma enojado, respirando frío, ahí estaba siempre esa presencia separatista, violenta. Estaba claro desde el principio: un gobierno ausente en las representaciones editoriales y esa bandera gigante resguardando las cruces de las víctimas de esta guerra política. Nunca pudimos olvidar; ni era nuestra intención hacerlo. Buscábamos resguardar un espacio y recuperar un poco de nuestra condición de ciudadanos.

A medida que transcurría la mañana, el rumor comenzó a correr. Pronto el miedo se apoderó de la plaza y uno a uno fueron cerrando las editoriales sus espacios. “Ahí llegaron primero los buhoneros vendiendo capuchas”, me comentaron. Pudo más el murmullo. Y, aunque venían pacíficamente, rompieron la paz. Si antes había hecho falta el debate, ahora simplemente faltaba toda lógica.

La tarde del Festival entonces se vio manchada. Abruptamente interrumpida. Luego de unas horas, Muchacho intentó volver a convocar y algunas actividades se reanudaron. Pero ya el daño estaba hecho. En tan sólo unas horas, la Plaza Francia volvía a ser el ojo de la tormenta, a convertirse en el eje de separación entre oficialismo y oposición, entre una Caracas pacífica, cultural, ciudadana, y una Caracas barbárica, intolerante, violenta. Perdemos el objetivo.

La protesta levantó seguidamente –y obviamente– las grandes olas mediáticas. Las redes funcionarían nuevamente como multiplicador de mensajes llenos de odio, intolerancia e ignorancia. Esta vez se equivocaron, atentaron contra lo que por principio debían proteger. Esta vez es “imposible acompañar acciones como esa”, repitiendo las palabras de Mary Montes.

Ahora, hay que recordar que “un encuentro con el libro es un encuentro con la reflexión”, como bien escribe Héctor Torres. Cualquiera sea el lado que tomemos, no nos podemos permitir, en nuestra lucha por un mejor país, olvidarnos de la literatura, de la historia, de las artes, de la Ilustración, porque son ellas las que nos mantienen alejados de la barbarie. Necesitamos plazas abarrotadas de libros, espacios para que los niños se ría, tarimas que propicien el debate… Lo necesitamos. Lo exigimos.


#Sala infantil

En todo el centro de la Plaza Francia se dispuso la Sala Infantil para los pequeños lectores. Planificada como parte de la iniciativa “Chacao Municipio Lector”, estas tiendas se prepararon para recibir a niños y comunidades educativas y brindarles con juegos y música “las herramientas para vivir la experiencia de la lectura y sus infinitas aventuras”.

Ekaré, Santillana y Libros El Nacional fueron los que principalmente se esmeraron por ofrecer a los niños unos momentos llenos de risas, de cantos y rítmicas melodías, de lecturas, de cuentacuentos y bailes. Incluso dedicaron un ratito a la Navidad que ya nos pisa los talones y que tanto alegra a los niños. Ahí estaban en la Sala Infantil, los niños y los padres haciendo escándalo. A ellos poco les importaba la falta de libros, los altos precios, la falta de debate. A ellos poco les importó la política. Por ellos, celebremos.

Despidamos entonces a este 6to Festival de la Lectura con una mejor nota, una menos amarga, con estas palabras que tomo prestadas de la librería Lugar Común: “Aunque esperábamos otro final, nos vamos del @festilectura agradecidos con todos los que creen en los libros, en los espacios de encuentro”.