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Encuentros entre líneas: Descubriendo el agua tibia

Ricardo García, Gloria Rojas y Manuel Pappaterra forman parte de la colectiva

Ricardo García, Gloria Rojas y Manuel Pappaterra forman parte de la colectiva

Desde el pasado 12 de mayo, la Alianza Francesa de Chacaíto exhibe en sus espacios comunes las obras de nueve artistas venezolanos que desde diferentes disciplinas demuestran las técnicas del antiguo arte del grabado

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Gloria Rojas comenzó esta historia entre los espacios de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), núcleo Caricuao, hace ya muchísimos años. Lo que allí dio inicio –resultado del Taller de grabado y arte, Cecoarte–, entre cafecitos y almuerzos, abrió la puerta a la experimentación. El fruto: nueve artistas que hoy exhiben su trabajo en las paredes de la Alianza Francesa de Venezuela en Chacaíto.

Descubriendo el agua tibia es una demostración de lo que cada parte de la colectiva ha interpretado sobre el aprendizaje del grabado, desde su propia disciplina artística. De ahí se extiende el espectro: Grabados, xilografías, serigrafía, colografía, cartonaje, intaglio, fotograbado, monotipia… La técnica se deja ver con impecable precisión en cada obra; sin embargo, el espacio los traiciona: los desvanece entre mesas y decorados.

Nada nuevo se presenta en estas paredes, ni pretenden sus autores grandes descubrimientos. Ellos, Baltazar Armas, Lídice Quintero, Nora Cano, Carlos Castrejón, Ricardo García, Luis Adrián León (Carúpano), Manuel Pappaterra, Gloria Rojas y Teddy Villamediana, simplemente pretenden mostrar lo que producen desde el 2013. En su propuesta “mantienen una postura crítica ante el hecho creativo, caracterizado por la investigación constante, la experimentación, el diálogo entre artistas y entre el artista y su obra”.

El “Laboratorio de la imagen” –así se han llamado– es una escuela entre colegas, un “grupo heterogéneo” que se alimenta de la dinámica, porque aprenden los unos del otros. Ricardo García lo resume desde su propia disciplina: “El grabado no es tan solitario como podría serlo la pintura. Necesitas de otras manos muchas veces” y de ahí la colectiva.

“El grabado es cuando participa el ácido –aclara Manuel Pappaterra, arquitecto–. Es el trato que este le da a las superficies”. En ese sentido, los artistas (como lo cuenta el texto que describe la exposición) “fungen como alquimistas, magos o simplemente seres entregados a profundizar en sus obsesiones, a descubrirse o reinventarse”.

Apoyados o no por este espacio no convencional, las obras demuestran un trabajo impecable e indudablemente orgánico. Desde lo puramente geométrico hasta lo figurativo, la arquitectura, la fotografía y la pintura se mimetizan transformadas por las técnicas que las anteceden. Es un volver atrás pero sin olvidar el presente.

Descubriendo el agua tibia estará hasta el 11 de junio.