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Encuentros entre líneas: Así también Lo escribo Yo

Bautizo del libro “Lo escribo Yo” | Fotos cortesía Fundación de Empresas Polar

Bautizo del libro “Lo escribo Yo” | Fotos cortesía Fundación de Empresas Polar

El pasado jueves Maite Rotaeche presentó su nuevo libro junto a la Fundación de Empresas Polar en una actividad muy especial en la que los niños y niñas de la Unidad Educativa Eleazar López Contreras se convirtieron en coautores de sus propias historias

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Clarissa, de 11 años, ya es autora de un cuento. Ella fue la primera de muchos en darle a Mano Chucho una casa nueva en el pequeño pueblo de Pompán. Con marcador en mano, fue coloreando esta historia que su madre, Maite Rotaeche comenzó a escribir por ella. Con el trabajo de su hija en mano, esta autora nos cuenta que llevaba consigo una idea ayudar a los niños a convertirse en escritores, por eso creó para ellos un mundo sin terminar.

El jueves 23 de abril la Fundación de Empresas Polar fue la anfitriona del bautizo del libro Lo escribo Yo escrito por Maite Rotaeche e ilustrado por Gerald Espinoza. Pero este no fue un bautizo como cualquier otro: desde las 9:00 de la mañana hasta casi el medio día, la terraza en los Cortijos se llenó de niños y niñas que sin saberlo se convertirían en los coautores de su propio cuento. La actividad fue pensada por el grupo editorial como parte de su “compromiso por una educación de calidad”. Toda la mañana los alumnos de cuarto, quinto y sexto grado de la U.E. Eleazar López Contreras jugaron junto a los facilitadores mientras pintaban, escribían y creaban.



Maite cuenta que esta idea surgió de una observación personal. “Veía que a los niños se les estimula poco en general en las escuelas de Venezuela, que se limita todo a hacer unas copias, un dictado, a contestar unas preguntas”. La autora, dedicada desde hace tiempo a la literatura infantil, pensó en una manera en que se podría incentivar a los pequeños a entrar al mundo de la escritura, “pero de una manera que sea como un juego, que sea divertido”. De ahí surgió Lo escribo Yo.

Es la historia sin terminar de Mano Chucho, Clarita, Miguel, Alejo y Galatea. Cinco niños que viven en Pompán, un pueblito lleno en su mayoría de gente mayor. Así que los protagonistas son el alma del pueblo, así como son los niños quienes dan vida a la historia que escriben. Rotaeche también pensó en que estos personajes llevan consigo los valores que ella considera nos hacen venezolanos: “Estos son niños que comen arepa: Son solidarios, felices, alegres, creen en la amistad y trabajan en grupo para lograr sus objetivos. Estos son los valores que están por debajo de la historia porque son los que considero propios del venezolano”.


Yo también me he puesto a jugar con mi libro. Con algunos colores traté de olvidarme de todo lo que he aprendido y dejé volar mi imaginación para viajar a Pompán. Junto a Mano Chucho y los demás niños participé en el concurso de Arepas de Doña Pechi, acompañé a Clarita que buscaba una sonrisa especial, escribí una carta para que el cartero del pueblo se la llevara y me quedé en la tarde para ver a las corocoras. Al regreso del viaje, en la portada del libro, como si yo también tuviese 11 años, escribí mi nombre junto al de Maite, porque así también Lo escribo Yo.

Se nota que los niños no solo han entendido la actividad sino que también están disfrutando. Definitivamente, objetivo conseguido: Este jueves más de 170 nuevos autores bautizan su libro con flores y gritos, junto a sus profesores, facilitadores y representantes. Y para Maite Rotaeche junto al equipo editorial de la Fundación de Empresas Polar, liderados por Gisela Goyo, esta mañana no ha sido más que el comienzo, espero, en su tarea para convertir a todavía muchos más escritores.


“Porque –como bien dice la autora– cuando haces escritura creativa puedes hacer lo que quieras”.