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Encuentros entre líneas: Los cuentos del artista

La alta asistencia ha conmovido a Borges / Foto de Galería Freites, tomada de su Instagram

La alta asistencia ha conmovido a Borges / Foto de Galería Freites, tomada de su Instagram

Los sábados de este mes tuvieron una programación distinta en los espacios de la Galería Freites. La exposición de Jacobo Borges ha servido de escenario para disfrutar de conversaciones sobre su obra desde el pasado 27 de febrero 

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Casi tanto como el día de la inauguración, el pasado sábado 27 de febrero la sala en el tercer piso de la Galería Freites se llenó ante la convocatoria del artista. Jacobo Borges, sorprendido, agradecía tener la oportunidad de contar sus historias y de compartir junto a su hija y junto a su “queridísima Isabel”. El evento empezó poco después de las 11 de la mañana.

Las anécdotas dominaron el tiempo. Olvidados casi de la discusión sobre la obra del artista, él, Ximena Borges e Isabel Palacios disfrutaron del recuerdo. De cuando La Camerata de Caracas venía a la casa de Borges para ensayar y él aprovechaba para pintarles, para imprimir en su obra el movimiento de los músicos. De cuando Borges y su esposa Diana comían en casa de Palacios y Cabrujas, y viceversa. De cuando Ximena, de apenas un año y medio de edad, veía ir y venir a los distintos músicos…

Los tres se sumergieron es esas aventuras del ayer. De vez en cuando Ximena Borges intervenía con una composición propia. Su música es una mezcla entre lo clásico y lo moderno. Amenizaba aún más esa mañana. Lo que debía ser un “encuentro-hapennnig” que vinculara la obra de Borges con la música, se convirtió en una amigable y conmovedora tertulia entre antiguos amigos –con muchos testigos.

Ahí se sentaron esa mañana. Y ahí seguirían todavía, si el tiempo no se les hubiese impuesto.

 

El sábado siguiente –el 5 de marzo– el encuentro fue distinto. Un tanto más formal. La curadora de la exhibición que actualmente se expone en la Galería Freites, María Luz Cárdenas, tomó esta vez el micrófono y empezaron puntualmente. El público acompañó a la ponente en un recorrido antológico del trabajo de Borges. Hacía, por supuesto, referencia a los cuadros alrededor, una muestra muy representativa de los últimos 30 años de producción creativa del maestro que ha sido organizada en doce estaciones de lectura entre los resquicios de las aguas, la naturaleza, el retrato y la memoria.

En el encuentro que llamaron “De las relaciones humanas al Paisaje desde el mar. 30 años de creación artística, desde 1986 hasta el presente”, Cárdenas entró en los aspectos que toca el arte de Borges: el espacio, el agua, el retrato, el bosque, la música… Habló de la inspiración del pintor, de sus figuras y de sus retratos –“a lo Rembrant”–. Habló también de la incorporación de los avances digitales como herramientas de creación. “Borges pinta con el mouse como lo haría con pincel en mano”, dijo.

Esa mañana fue un poco más árida, con más técnica y sin tanta emoción. Tampoco fue tan concurrida. Pero igualmente conmovido, una vez más Borges habló al final y agradeció al público por la asistencia.

 

Jacobo Borges y el agua se realizó sábado 12 de marzo. Este encuentro mostró una interpretación más multimedia de la obra del venezolano. La conversación tenía la intensión de mostrar el agua como elemento de metáfora del espacio, la memoria y el tiempo, pero se desvió un poco es su camino. Mostró en su lugar una fasceta del artista dedicada a la enseñanza: “Dar clases es lo que más me hubiese gustado en la vida”, comentó Borges como sin darse cuenta de su status de “Maestro”.

Casi sobre las 11:30, el evento comenzó con la exhibición de los videos. Fueron puestas escenográficas realizadas por el maestro en 2005 y 2014 respectivamente, con el ballet Rain, para la compañía Buglisi Dance Theatre, en Nueva York y en La Tempestad, presentado en Caracas junto a su hija. Las imágenes combinadas con sonidos de lluvia y composiciones modernas sumergen al espectador y, de alguna manera, explicaron la obra de Borges que se asocia con experiencias de su pasado: tormentas, inundaciones, “recuerdos torrenciales”.

Luego volvió el artista a “hechar un cuento”. Se olvidó del agua y habló de los jóvenes, de sus discípulos y de su propia juventud. Por una hora siguió contanto.

Jacobo Borges “habla sabroso”. Con 84 años, se confiesa parlanchín: “Yo tengo todos los cuentos del mundo –dice–. Invento cualquier cosa de cualquier cosa que pase, así que si ustedes no me paran e intervienen, yo puedo seguir y seguir hablando”. El artista, que durante su vida artística nunca se desprendió completamente de Venezuela, aprecia mucho el trabajo de los jóvenes aunque comenta que en nuestro país hace falta una voluntad colectiva por salir adelante.

 

La Galería Freites servirá de anfitriona a este cuentacuentos y al que quiera escucharlo una vez más el próximo sábado 2 de abril.