• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Encuentros entre líneas: El artista de papel

El artista del papel, Sheroanawë Hakihiiwë

El artista de papel, Sheroanawë Hakihiiwë

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En el patio trasero de la quinta 160 en Caracas todavía están montadas las tiendas que sirvieron para resguardar a los participantes del taller de papel artesanal. Las máquinas están bajo plástico y las prensas, unas sobre otras, parecen restos de madera sin propósito. En las cuerdas quedan algunas fibras de plátano secándose al sol. Sheroanawë saldrá por la tarde hacia Amazonas, su hogar, así que todo está dispuesto para guardarse en algún depósito.

El taller de fabricación de papel que realizó junto al restaurador y artesano, Álvaro González, es apenas una parte del trabajo que desde hace seis años ocupa el tiempo de Shero –como le dicen sus amigos– en la capital. Su deseo es el de compartir sus conocimientos con todo el que se interese por ellos. En Venezuela, México y EE UU muchos se han tomado el tiempo de respaldar su visión. Actualmente lleva a cabo el proyecto “Shapono Taamamotima Nohi Hatukemamotima Ayahi” o “La casa a donde vamos a recordar lo que se nos está olvidando” desarrollado por la Unidad de Conservación del Patrimonio del Instituto de Estudios Avanzados IDEA. Pero Caracas le pesa y le llama su gente. Volverá a casa a esperar por la construcción de la escuela comunitaria y poder enseñar a los jóvenes yanomami a transformar las hojas de piña y de plátano en fibra. Le espera un largo viaje pero desde hace cinco meses que espera volver a la selva y a Sheroana, donde nació.

Hace más de 20 años que Sheroanawë Hakihiiwë empezó a soñar con convertirse en el artista de papel. Cuando era muy joven conoció a Laura Anderson Barbata y de ella aprendió las técnicas para la elaboración del papel. La artista mexicana viajaba con el propósito de incorporar las prácticas comunitarias indígenas con su pasión por el arte y junto a Sheroanawë encontraron su propio lenguaje, una manera muy particular de crear. Desde entonces Shero se ha transformado en un artista con reconocimiento internacional por sus pinturas y, sobre todo, por sus técnicas de transformación de las fibras naturales traídas de su propia localidad en el Amazonas Venezolano.

Después de encontrarse con Anderson, la vida de Shero se convirtió en un viaje constante lleno de logros y reconocimientos. Participó en talleres y exhibiciones de pintura corporal yanomami en la Universidad Indígena de Michoacán en México; fue reconocido en 2011 por Columbia College de Chicago, EE UU, donde formó parte de la colección Among Tender Roots de Laura Anderson con los libros Shapono e Iwariwë: amo del fuego, primer libro hecho y escrito a mano, pieza importante del patrimonio cultural venezolano. Shero también fue galardonado en 2012 por la Primera Bienal Continental de Arte Indígena Contemporáneo, en México, por su obra Wathu Oni (gran serpiente tragavenados).

Bautizado por los misioneros con el nombre Juan Bosco, Shero nunca ha querido llamarse así. Cuando cambió la legislación nacional reconociendo los derechos de las comunidades indígenas, fue uno de los primeros en recuperar su nombre yanomami. Aunque aprendió el castellano, siempre prefiere volver a su lengua, wãkakomi, y a sus orígenes. Aprendió a recrear en sus dibujos las historias de su mundo contadas por su madre y por los ancianos. Su pintura está llena de sombras y simbologías a la naturaleza amazónica marcadas con tinta de hojas, frutas y palos sobre instalaciones de papel trabajado a mano a base de algodón, o alguna otra fibra natural.

En algunos meses, Sheroanawë viajará a la Amazonia brasileña. Desde ahí las comunidades yanomami le han contactado por Facebook para pedirle que les enseñe sus técnicas. Su nombre resuena más y más entre los suyos y entre los grandes coleccionistas de arte indígena latinoamericano. Sin creérselo realmente, Shero vive su sueño hecho realidad: convertido en un gran artista de papel, enseña a otros en su propio lenguaje lo que por mucho tiempo había permanecido en secreto.