• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Encuentros entre líneas: desde Damasco hacia Kalathos

Librería Kalathos en el centro de arte Los Galpones | Foto: Raúl Romero

Librería Kalathos en el centro de arte Los Galpones | Foto: Raúl Romero

Escribir sobre Caracas necesariamente incluye embarcarse en un viaje por el mundo. Como cualquier gran ciudad, las culturas se dibujan, se distinguen y se mezclan en un guiso metropolitano intercultural. En una misma tarde, de Chacao a Los Dos Caminos, se puede alimentar el sentido del gusto con comida de Siria en el Restaurante Damasco, o alimentar el alma con algo de literatura con las referencias griegas de la librería Kalathos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los primeros días de octubre hay que disfrutar Caracas bajo la lluvia, o aprovechar esos pequeños momentitos entre nubes para caminar sus cuadras desordenadas. Lo maravilloso de los domingos es que la ciudad te deja espacio, el carro no es un inconveniente y las aceras están despejadas. Ha escampado desde hace unos minutos así que todavía son muy pocos los que apenas se asoman. Casi se nos olvida que las calles normalmente son tan ruidosas.

Hasta hoy, el restaurante Damasco se me antojaba un secreto. Escondido en el nivel superior del centro comercial Metropolitano, al final del pasillo, fuera de la vista del que desconoce la zona, se planta este sitio tímido, sencillo, que resulta ser uno de los íconos de la comida árabe en la ciudad. Vengo en busca del kebab, el de cordero, tratando de recuperar uno de los sabores de mi Europa querida, pero me encuentro con mucho más: una muestra deliciosa de la cocina familiar originaria de Siria.

Distintivos sabores como el kibbe, el chorizo de cordero algo picante o la indispensable crema de garbanzos nos llaman la atención; pero, sin duda, los mejores platos fueron el cordero desmenuzado con trigo y almendras dulces, recomendación de la dueña que personalmente nos atiende, y el falafel, “reconocido hasta en mi país”, nos cuenta ella. La mesa se llena pronto de los sabores sutiles trabajados por la familia Akkari desde hace décadas. No hay lujos, ni pretensiones, sólo tradición, como si estuviésemos en casa.

Nos vamos sin remordimientos. La tarde apenas comienza, el sol asoma como con vergüenza, sin fuerza. Las calles siguen mojadas. Por los caminos verdes, desde Chacao hasta Los Dos Caminos, hemos de cruzar otras fronteras. Vamos por café y por algo de literatura.

El Centro de Arte Los Galpones es otro de esos sitios que, desde que abrió en 2005, ha logrado consolidarse como espacio cultural y de entretenimiento. Es famoso por sus exposiciones dedicadas sobre todo al arte contemporáneo y a los nuevos artistas, pero se llena también de quienes buscan disfrutar de sus jardines sentados bajo las sombrillas con un café y un postre en el Bon Appetit, o de la gastronomía del Hache Bistro ideado por Hortencia Pernía, acompañada por sus hijos. Es otro de esos rincones donde Caracas se pierde.

Bien adentro, el galpón 11 es de la Librería Kalathos. Está llena de gente que escucha las palabras de Ligia Mujica que presenta su novela junto a su esposo Germán y sus amigos queridos. Los niños juegan entre los pasillos llenos de libros y la cola para comprar es larga. Escuchamos los agradecimientos de Ligia. Vino y tertulias.

Kalathos, como la playa de las Islas Griegas, es un oasis, pero dedicado a los libros. Pensada por el Dr. David Malave, Artemis Nader y Luis Pestana, este espacio está dedicado al lector, a su encuentro con los libros y sus autores, “a la narrativa, la poesía y el teatro en sus variadas expresiones”. Es posible sentarnos en el sofá con una taza de té y una galleta en mano, con el libro sobre la mesa y perderse ahí por horas, cálidamente, mientras pasa la lluvia. Como si estuviésemos en casa.

Nos vamos al cine. Desde España hasta el Roraima. Pero ésa es otra historia.