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Encuentros entre líneas: Canciones para Vytas Brenner

Homenaje a Vytas Brenner | Foto Archivo El Nacional

Homenaje a Vytas Brenner | Foto Manuel Sarda - El Nacional

La sala Ríos Reyna se vistió la noche del 21 de marzo para recibir a una reinterpretada Ofrenda en un sentido homenaje al músico germano-venezolano

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21 de marzo. La Filven todavía era la gran protagonista de los espacios del Teatro Teresa Carreño ese sábado por la tarde. Gente por todos lados. Caía la noche pero no parecía ahuyentar al público. Poco antes de las 7:00 p.m la seguridad abrió paso y las escaleras mecánicas comenzaron a llenarse camino a la sala principal, la sala Ríos Reyna.

Como es usual en Venezuela, las sillas del teatro no estuvieron llenas a tiempo para empezar el concierto. La espera se hizo larga pero amena. De fondo se escuchaban dos piezas –de 19 minutos cada una– compuestas por Vytas Brenner, el gran homenajeado esta noche. Wayamo, comenzó a explicar finalmente Willy McKey –el anfitrión por parte de Telefónica Movistar– significa en lengua pemón “intercambio”. Basado en la energía de los chacras, Vytas compuso estas piezas en 1994 y esa tarde sirvieron de abreboca a “esta excepcional ocasión”. “Hoy son ustedes el único testimonio”, termina McKey.

La función comenzó a un lado del escenario, desde uno de los balcones. Sentado como quien fuese el sonidista del evento, Miguel Ángel Noya hizo reverencia al público mientras le aplaudían desde abajo. Manuel Rangel se paraba a su lado. Comenzó esta Ofrenda. Reinterpretando una de las composiciones de Vytas Brenner, Manuel y Miguel se unieron en la obertura: “Cachunchú florido”. Rangel se movía vigorosamente con las maracas eléctricas; Noya agitaba la cabeza frente a su computadora.

Manuel Rangel | Foto Manuel Sarda - El Nacional

Vytas Brenner nació en Tübingen, Alemania, en 1946. Llegó a Venezuela cuando tenía dos años junto a su familia que huía de los Nazis. Desde los 12 años viajó por Europa y Estados Unidos. Mientras estudiaba fue parte de varios grupos de música. Finalmente, en 1972, en Venezuela, formó su propia banda La Ofrenda con la que grabó cinco discos y que le dio renombre en la movida musical del país.

Fue Ofrenda la que se presentó esa noche –el 21 de marzo– dirigida por  Pedrito López y Santos Palazzi. No fue exactamente la misma Ofrenda de Brenner sino la interpretación que estos dos músicos dieron a su música, a su banda. Desde “Araguaney” a “Catatumbo”, pasando por “Agua Clara” y “Sentado en una Piedra”, Palazzi, López y su larga lista de invitados regalaron al público estas canciones para Vytas. Por el escenario desfilaron los reconocidos Gaélica, Huáscar Barradas, Alfredo Naranjo, Boston Rex, Diego “el Negro” Álvarez, Jorge Glem, Jorge Spiteri, Guillermo Carrasco, Biella Da Costa, Alexis Rossell, José Ignacio Lares y Gerry Weil, quien se presentó con una composición única escrita para Vytas y no por él. Un homenaje a su manera.

Ofrenda, la Orquesta Sinfónica y Huáscar Barradas | Foto Lucía Jiménez

Vytas es reconocido como el pionero del World Music. Sus composiciones unían dos generaciones de música. Combinaba los ritmos electrónicos que apenas comenzaban a entenderse con los instrumentos acústicos y los sonidos tradicionales. Ofrenda era una mezcla del Rock Sinfónico-Progresivo con los golpes latinos y venezolanos. Su música rindió tributo a los paisajes y las regiones de Venezuela, a nuestra flora, nuestra fauna, a nuestros santos, a nuestras tradiciones.

La Orquesta Sinfónica interpretando “Oro Negro” | Foto Lucía Jiménez

Después del intermedio, la Sinfónica ocuparía su lugar en la sala. Interpretarían una pequeña parte de “Oro Negro”: “La sinfonía que compusiera Brenner y que en 1989 fuera estrenada por la orquesta, en esta misma sala y bajo la dirección –entonces y ahora– del Maestro Alfredo Rugeles”. La pieza estuvo magnífica, se podía sentir la historia. Sin duda lo mejor de la noche. Pero fue tan corta. El resto de la banda salió pronto –muy pronto diría– a escena a acompañar a la orquesta en una segunda parte: La despedida.

Sonaba finalmente “San Agustín”, después de casi cuatro horas de concierto. Todos se reunieron nuevamente sobre el escenario. Pedrito López los presentó a cada uno en modo de despedida. De agradecimiento. Esta fue su Ofrenda. Este fue su homenaje. La música se fue apagando, los aplausos sonaron alto. De pie. Gritos para Vytas Brenner.