• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Encuentros entre líneas: un Adiós desde Bruselas

Jacques Mercier / Foto Philippe Simon

Jacques Mercier / Foto Philippe Simon

En diciembre del año pasado Jacques Mercier, autor belga de gran trayectoria, presentó desde los salones de una vacía residencia de la Embajada de Bélgica su obra. En “El Adiós en tres actos” leemos una historia de amor perdido entre las pasiones ficticias y reales

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Esta novela comienza como a mitad de camino. Un mensaje por responder, una conversación aún por terminar... De inmediato te sumerge en el texto. Tres líneas más tarde y yo también respondo a aquél mensaje de Jeanne: “¿Te nos unes?” Como si la escena se extendiera también a nosotros los lectores. “Ok” y sigo leyendo cautiva.

La historia de Jeanne y Arthur es una de las obras más conocidas de Jacques Mercier. Nacido en la frontera entre Flandes y Valonia –en Bélgica–, este escritor es periodista de profesión. Tiene más de 20 años trabajando en diferentes medios de comunicación como presentador y ha escrito más de 50 libros –todas en francés, claro. El pasado 16 de diciembre se presentó desde la biblioteca de su casa una noche estrellada de Bruselas, con una agradecida y enorme sonrisa en su rostro ante un selecto público que entusiasmado esperaba el bautizo de su primer libro traducido al español: El Adiós en tres actos.

Como en el teatro, los personajes comienzan como metidos en un sueño, felices de cómo viven sus vidas. Jeanne y Arthur se aman aparentemente sin dramas. Al menos durante las primeras páginas así lo parece. Ella es la protagonista de las obras que él escribe pensando en cómo ella las interpretaría. Una actriz exitosa junto al excéntrico escritor. Sí, parecen ser hasta ahora la misma pareja de las historias de siempre. Sin embargo están tan cargados de defectos, de egos y de pasiones que poco a poco nos absorben en la trama.

Como lo escribe Mercier, Jeanne es la musa de Arthur, la verdadera razón de todas sus obras, pero lo que el lector pronto descubre es que El Adiós en tres actos no se trata de ella, sino de él. Ella, por supuesto, se enamora de otro hombre y obliga a Arthur a enfrentarse a los celos y las alucinaciones producto de la soledad, todo magnificado por los ecos del mundo del teatro, por las maliciosas escenas y los personajes traicioneros. Muy pronto la pareja enamorada se corrompe y nos haremos cómplices del sentimentalismo de Arthur, de sus nuevas pasiones y, sobre todo, de su tristeza.

“Yo lo que intenté fue escribir sobre el padecer de Arthur”, quiso contarnos Jacques Mercier aquella tarde vía Skype desde la antigua residencia de la Embajada de Bélgica. Su pasión –la del protagonista, quiso decir– fue la que dio vida a su escritura, como le da vida –la pasión, en general– a la creación en realidad. Para Mercier, esta historia es la de una diva enamorada pero el verdadero éxito de los personajes recae ciertamente sobre la fuerza con la que viven sus relaciones, su separación, su tristeza y la fuerza con la que Arthur –“especialmente él como hombre”–  se enfrenta  a sus pasiones y finalmente a la soledad.

El Adiós en tres actos no tiene un final feliz, ni tampoco uno triste. No es un final abierto ni cerrado. Continúa como comenzó también esta historia, como a mitad de camino. Sin pensarlo paso la página y espero una última palabra, cautiva.

 

Sí, esa es la soledad que él busca

 

El Adiós en tres actos

Jacques Mercier

Libros del Fuego

Caracas, 2014