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Encuentros entre líneas: Absurda disfuncionalidad humana

“La escala humana” es una de las seis propuestas en el II Festival de Jóvenes Directores / Foto cortesía

“La escala humana” es una de las seis propuestas en el II Festival de Jóvenes Directores / Foto cortesía

El espacio plural del Trasnocho Cultural se transformó en un improvisado garaje donde Leandro, Silvi y Nené buscarán la forma de proteger a su –no tan funcional– madre. “La escala humana”, dirigida por Pedro Borgo, fue la segunda obra del festival que estrenó el pasado 15 de enero

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Las luces se encienden. Paralizados, tres jóvenes escuchan a una mujer divagar una especie de confesión. Los tres la miran como sorprendidos, como con miedo. La escena se pinta de blanco e improvisa un garaje que bien podría imaginarse como la sala o el comedor… o un manicomio. No es difícil descubrir la trama: una madre convertida en asesina y sus tres hijos que tratarán de protegerla.

La escala humana es la propuesta que el director Pedro Borgo trajo a esta edición del Festival de Jóvenes Directores. Con 24 años de edad, esta es la segunda vez que Borgo participa y queda seleccionado en el concurso –la primera vez lo hizo con Historia de Zoológico. Algo que, para quienes han tenido oportunidad de seguirle, permite a los espectadores apreciar el crecimiento del joven director a la hora de enfrentar algunos temas.

La obra, que retrata algunas distorsiones de nuestra violenta sociedad, se nutre de las formas del teatro del absurdo. Las repeticiones, el humor mundano y la normalización de lo monstruoso convierten la trama en una historia de apariencia cotidiana pero ligada a conflictos psicológicos del ser humano. La locura, la negación, la debilidad, la angustia, la corrupción… todos vicios humanos recurrentes en los personajes.

Mimí (Martha Estrada), la madre y asesina serial; Nené (Abel García), Silvi (Valentina Garrido) y Leandro (Aitor Aguirre), los hijos sobre protectores, socavados por una crianza violenta, y Norberto Suardi (Juan Carlos Lira), el policía ladronzuelo, ajeno a lo que ocurre en aquel garaje, conforman el elenco de este mundo disfuncional original de Javier Daulte, Rafael Spregelburd y Alejandro Tantanian y que fue estrenado por primera vez en el 2001 en Argentina.  

Lleno de clichés y personajes algo superficiales, La escala humana no plantea un conflicto que revolucionará las tablas, pero entretiene. Muchos giros inesperados ocupan la primera hora para luego caer en un final un poco predecible. Como es de esperarse, quizá en esta sociedad a la que sirve de espejo, la violencia prevalece sobre la moral. Sin embargo, la puesta en escena y las actuaciones ponen definitivamente a Pedro Borgo como un buen contrincante dentro de las seis propuestas del Festival.

Su competencia: El viernes pasado estrenó La vida es sueño dirigida por Jonell Páez, una obra de Pedro Calderón de la Barca que representa la “literatura barroca de valor universal y complejidad filosófica” que tendrá tres funciones más este fin de semana. Gorditas abrirá mañana dirigida por Lissy García Teppa con un “texto divertido y contundente”. Como agua para chocolate y La excepción y la regla –dirigidas por Julián Izquierdo Ayala y María Eugenia Sequera respetivamente– ya tuvieron sus rounds, mientras que Fernando Azpúrua espera para subir al ring con Los amantes inconstantes el próximo 19 de febrero. Estará hasta el 28 de este mes.

Ahora es que nos queda “fiesta teatral” –bueno, si no nos apagan las luces.