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Encuentros entre líneas: Páginas inventadas que hicieron diseño

Nedo M.F | Foto: Cortesía

Nedo M.F | Foto: Cortesía

La Sala de Trasnocho Arte Contacto, TAC, fue la anfitriona de un conversatorio sobre su exposición “La Leyenda de cal (1962-1967)” que poco a poco se fue convirtiendo en un tributo a uno de sus representantes más significativos y al mayor precursor del diseño gráfico en Venezuela: Nedo

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Cinco años bastaron a Guillermo Meneses y a Nedo Mion Ferrario para romper barreras, transgredir los límites y dibujar la pauta para una nueva generación de diseñadores gráficos en Venezuela. Cinco años bastaron a la Revista cal –así, en minúscula: Crítica, Arte, Literatura– para convertirse en el estandarte de la rebelión de las páginas impresas. Cinco años bastaron para hacer leyenda.

El jueves pasado la tarde terminó tras las vitrinas de la Sala TAC del Trasnocho Cultural en el Paseo Las Mercedes. Ahí, por invitación de Rosa Elda Fernández –gerente de este espacio–, se reunirían para conversar el escritor y poeta Alfredo Chacón, los diseñadores gráficos Sigfredo Chacón y Santiago Pol, y el investigador y curador Roldán Esteva Grillet para conversar sobre cal y –sobre todo– para recordar a Nedo, la mente maestra. La charla para ellos comenzó junto a rostros amigos, tomando un chocolate o un café a las afueras de Kakao, al lado de la sala; pero sobre las 6:20 pm, se sentaron frente a un público tímido y formalmente contaron su historia.

Poco a poco las sillas se fueron llenando y las palabras entraron más en calor. Cal –nos relata Alfredo Chacón– nació en el momento de mayor estallido en el que el país reclamaba un nuevo campo “abierto a la sensibilidad y la inteligencia artística nueva; real o imaginada, pero nueva, que estuviese vocalmente presente”. Durante el tiempo que existió cal –recuerda– se marcó la culminación de un fenómeno que pertenecía a la dinámica del país: una analogía de creación y violencia, asumida por los artistas como una forma de vida. Nedo fue uno de los mosqueteros, cuenta el poeta, que tuvieron la osadía –gracias a la dirección de Meneses– de hacer que el trabajo técnico y el artístico compartieran, se comunicaran. Pocos lo han logrado como Nedo.

Sigfredo Chacón vivió y recibió la influencia de cal. Fue discípulo de Nedo en el Instituto de Diseño Neumann, aprendió y trabajó junto a él. Con la voz rota a ratos recuerda a su maestro: “Él disfrutaba enseñar, compartir toda su capacidad artista. Yo era un joven que, en ese momento, intentaba descubrir el mundo; Nedo fue el que me dio la posibilidad de descubrirlo”. Él fue el precursor: quería ilustrar con la letra. Ilustró con los alfabetos. Fue un diseñador siempre al borde del precipicio, siempre arriesgándose y siempre comunicando. Las palabras de Chacón reviven al público que recuerda y asiente, se anima y responde. Su historia, y la de Santiago Pol nos emocionan. Se eriza la piel.

Pol recuerda con cariño y lee, con una conmovida estructura, su dedicatoria sobre la obra y la vida de quien fue también su maestro y la gran escuela que fue cal: “La primera vez que yo supe lo que era el diseño gráfico, lo leí en las páginas de cal. Si yo pude diseñar en la vida, esto se lo debo a cal. Se lo debo a Nedo”. A medida que avanza este tributo, mejor comprendemos a las leyendas. Nedo y cal llevaron al diseño venezolano a la modernidad, liberaron los contenidos y revolucionaron las imágenes. Su invención de las páginas sobre la marcha resultó en un diseño editorial profético con una audacia que aún hoy es raro encontrar.

La revista cal es la mayor representante de las revistas de vanguardia en Venezuela. Nos cuenta Roldán Esteva Grillet que en sus investigaciones ha conseguido pocas publicaciones que trasciendan tanto como lo hizo cal en sus cinco años de vida. “La gran originalidad va a ser la ilustración utilizando la tipografía. El gran salto va a ser el manejo de la mancha y la ruptura de la linealidad de la lectura. El diagramador se convierte en el ilustrador; los textos, en las imágenes”. Todos los esquemas se rompen. Santiago Pol lo resume finalmente: las hojas de cal son un “desparpajo visual”, y ese es su mayor logro. Nedo fue el inventor de las páginas que hicieron diseño. Cal fue el lienzo que se convirtió en leyenda.

Desde noviembre del año pasado se exhiben aquí –en TAC– “más de un tercio de los doscientos cuarenta y ocho pliegos inventados por Nedo y editados por Meneses, que pertenecen a la historia del diseño gráfico en Venezuela” bajo el título La leyenda de cal (1962-1967) en homenaje a esta revista que, según su director, fue creada “para que la cultura estuviese en los kioscos como cualquier periódico”. El jueves pasado se reunieron Alfredo, Santiago, Sigfredo y Roldán a recordar a Nedo; y al terminar, Rosa Elda nos vuelve a invitar para una nueva conversación mañana 26 de febrero. José Balza, Álvaro Sotillo, John Lange, y la curadora de esta exposición, Lourdes Blanco, se han dado cita aquí nuevamente a las 6:00, cuando termine la tarde.