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Elmer Batters o la impronta del fetichismo

Legs / Foto: Elmer Batters

Legs / Foto: Elmer Batters

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La mirada de Elmer Batters es quizá de las más depuradas dentro de lo polimorfo de la erótica fetichista. Al igual que ha ocurrido con muchos artistas verdaderamente innovadores, este fotógrafo no estuvo exento de los ojos de la censura y de los supuestos “departamentos de asuntos morales” durante los años sesenta en los Estados Unidos. En efecto, este creador llevó a cabo una intensa exploración de la sensualidad del cuerpo de la mujer y de lo que se ha llegado a conocer como fotografía fetiche, en este caso enfocada en los pies.

Su trabajo se inició en los años cuarenta en una atmósfera de relativa intimidad dado que para el mismo artífice no era asunto fácil lidiar con su obsesión por los pies femeninos. Ello, por decir lo menos, le hacía sentir muy diferente de los demás.

Uno de los aspectos esenciales de su trabajo y que denota el fervor con el cual lo asumió fue la naturaleza de sus modelos, quienes eran usualmente mujeres del mundo cotidiano. Éstas, luego de ser retratadas por el fotógrafo eran resignificadas a la categoría de fenómeno estético e, incluso, de símbolo sexual. La actual impronta constituida por la “erótica de la vecina” o girl next door expresa lo avanzado que este artista estuvo a su época. El caso de Caruschka, su favorita y quien además era más cercana al canon de un Rubens, pone en evidencia esos matices de “fenómeno de culto” que adquirió todo lo relativo a Elmer Batters.

Su experiencia como editor de revistas para adultos próximas al pin up y al fetiche no fue más que una excusa para llevar a cabo una arqueología de sí mismo y de sus obsesiones eróticas. Sus modelos eran fotografiadas usualmente con primeros planos de los pies, haciendo énfasis en las medias y en toda la tensión implícita en la ropa interior femenina de ese período. El desparpajo de la mirada hacia el objetivo y, en algunas ocasiones los senos expuestos, inauguran un discurso muy poderoso. Aquí el acento está en la fantasía recreada y en lo que no es explícito.

En otras oportunidades, nos topamos con escenas casi irreales e idílicas de mujeres que se contraponen la una a la otra en franco deleite sáfico. Esa aproximación a los zapatos y las medias da lugar a una nueva dimensión del cuerpo femenino y sus extensiones imaginarias.

La manera de reflexionar los territorios en sombra del género humano es lo que le da el carácter imperecedero a Batters. Esa misma resonancia fue probablemente la que llevó a las autoridades policiales y a los departamentos de “asuntos morales” de la época a propinarle visitas con carácter punitivo. Seguramente no debió haber sido fácil para los “moralistas” lidiar con la propia erótica que despertaba en ellos el trabajo del fotógrafo. En este caso, el camino fácil y antiético resultaba la supresión del otro aun si ello redundaba en la destrucción de piezas de arte y, primordialmente, de la persona de un artista. Sin embargo, ello no significó para nada el fin de esta experiencia estética. El creador siguió realizando sus fotografías en un ambiente de mayor intimidad y discreción, cosa que se reflejó en elementos tales como la iluminación de sus planos. No obstante, las inadecuadas intervenciones policiacas conllevaron a que dejara de editar sus revistas caseras para adultos.

Eventualmente su persistente trabajo de décadas rindió frutos. Fue así como la editorial Taschen llevó a cabo en la segunda mitad de los años noventa las ediciones tituladas From the tip of the toes to the top of the hose y Legs that dance to Elmer’s tunes. El propio Benedikt Taschen había sido coleccionista de sus piezas desde tiempo atrás.

Este fotógrafo inauguró una novedosa estética del fetiche, marca del trabajo perseverante de un artista que estuvo muy avanzado a su época. Este texto es la celebración del arte polémico y que mueve al otro en un doble sentido; tanto de la atracción profusa como de lo que causa molestia. Elmer Batters fue, sin duda alguna, un verdadero héroe en el tránsito hacia el develamiento de los territorios oscuros de lo humano.