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Educar en medios, sí. Proteger, no

Gustavo Hernández Díaz / Foto Archivo El Nacional

Gustavo Hernández Díaz / Foto Archivo El Nacional

“Para David Buckingham, del Instituto de Educación de la Universidad de Londres, la conciencia democrática se fortalecerá aún más en la medida en que se motive el espíritu de comprensión y participación de la cultura mediática en todos los niveles educativos”

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Alfabetización: Leer y escribir en medios

David Buckingham explica en Educación en medios: alfabetización, aprendizaje y cultura contemporánea  (Paidós Ibérica, 2005), su enfoque general de la pedagogía de los medios: “La educación mediática no se contempla como una forma de protección sino como una forma de preparación”. Idea que ha sostenido desde la década de los ochenta en Gente del barrio y su audiencia (1987), Los niños hablan de televisión (1993), Respuesta emocionales de los niños a la televisión (1996), La formación de ciudadanos: Jóvenes, noticias y política (2000).

Para este catedrático del Instituto de Educación de la Universidad de Londres, la conciencia democrática se fortalecerá aún más en la medida en que se motive el espíritu de comprensión y participación de la cultura mediática en todos los niveles educativos. Dicho de otra forma: Educar en medios es formar ciudadanos democráticos. Significa desarrollar pedagogías que ponderen los medios masivos. Que fomenten la libertad de pensamiento y la pluralidad de contenidos en el currículo. Que valoren la autocomprensión de la realidad mediante el diálogo, el aprendizaje colaborativo y el respeto. Y que, sobre todo, establezcan puentes entre el análisis crítico y las propuestas audiovisuales.

Proteger “contra los medios” neutraliza cualquier intervención reflexiva de los mensajes. Anula la democracia en el aula de clases. Se impone el pensar uniforme: el prejuicio ideológico, la censura automática, la desmitificación compulsiva y la descontextualización. En cambio “preparar” en términos educativos implica alfabetizar para ser conscientes de la importancia social de los medios de comunicación. Es aprender a utilizar y comprender los medios masivos, Internet y tecnologías móviles. “La alfabetización exige análisis, evaluación y reflexión crítica. Supone la adquisición de un “metalenguaje” e implica una comprensión más amplia de contextos sociales, económicos e institucionales de comunicación y cómo estos contextos afectan a las experiencias y las prácticas de las personas”, conceptualiza este educador.

Pedagogía de la cotidianidad

El planteamiento educativo de David Buckingham gira en torno a los Estudios Culturales de Birmingham (Robert Silverstone) y las teorías constructivistas del aprendizaje (Gardner, Vygotsky). Veamos en qué sentido:

Estudia las vinculaciones entre la cultura popular y la cultura masiva en el marco de la democratización y la globalización. Enfatiza en la idea de que las audiencias infantiles y juveniles tienen mucho que hablar de la cultura audiovisual que les ha tocado vivir. Y es por ello que su pedagogía descentra a los medios masivos y los profesores. Éstos no son los únicos agentes de socialización que representan, construyen o traducen la cultura mediática. Muchas veces se deja al margen el pensamiento de los niños y adolescentes.

Sin embargo, no hay que dejarse seducir por los hallazgos que emergen de la opinión de las audiencias. Las exploraciones etnográficas no deberían consistir en una compilación de anecdotarios. La teoría es vital para la comprensión de la realidad mediática. Incluso, este investigador deja plasmado un método integral que indaga tanto la recepción como el abordaje psicosocial, cultural y económico de las industrias del entretenimiento y redes sociales.

Considera que la autonomía crítica se ejercita y no equivale a expresar sólo gustos y preferencias culturales. Va más allá de la interacción emocional y por ello entiende que es necesario preparar a las audiencias para que ellas mismas aprendan a distinguir la cultura contemporánea, donde los medios masivos e Internet son omnipresentes e inevitables.

Se interesa por las teorías de las Inteligencias Múltiples del psicólogo Howard Gardner: “porque pueden ofrecernos un mapa un tanto arbitrario de la mente humana, y apuntan hacia áreas de la experiencia que a menudo se descuidan en la escolarización formal.” Lev Vygotsky es útil para entender: “cómo se desarrolla con la edad la comprensión que los niños tienen de los medios”. Asimismo, hay que apoyar a los estudiantes: “hasta que ellos puedan comprender sin necesidad de ayudas externas”.

El modelo David Buckingham

Buckingham formula las bases conceptuales para el estudio de los medios digitales y tradicionales en el sistema escolar formal:

Representación: los mensajes son una versión mediada del mundo; los medios no son una ventana transparente sobre el mundo. Esto significa que se selecciona y se interpreta aspectos de la realidad desde mediaciones sociales que determinan gustos y preferencias. En este mundo de representaciones hay que prestar atención a estos factores: realismo, veracidad, presencias y ausencias, sesgos y objetividad, estereotipos, interpretaciones, influencias.

Lenguaje: no es suficiente con utilizar lenguajes sino saber cómo funcionan. La cuestión es comprender la gramática de los medios a partir de estos aspectos: significados, convenciones, códigos, géneros, opciones, combinaciones, tecnologías. El lenguaje mediático es la combinación ponderada entre el análisis y la producción de los propios textos mediáticos.

Producción: Los texto mediáticos se codifican de manera consciente, esto es, desde motivaciones comerciales, políticas, altruistas, psicosociales y culturales. Se requiere entonces conocer quién emite el mensaje y por qué lo hace desde estos aspectos: tecnologías, prácticas profesionales, industria (propietarios), conexiones entre los medios, regulación, circulación y distribución, acceso y participación.

Audiencia: supone identificar cuál es la intención de los medios con las audiencias y cómo éstas interactúan con los medios. Es necesario atender a estos asuntos: fijación de objetivos (cómo apelan los medios); tratamiento (cómo hablan los medios); distribución (cómo llegan los medios); usos (cómo se usan los medios); interpretación (cómo se negocia el mensaje), disfrute (cuál es el nivel de satisfacción mediática), diferencia sociales (influencia de sexo, edad, clase social, trasfondo étnico en la audiencia).

David Buckingham señala que es necesario revisar los modelos de análisis crítico de los medios masivos y de Internet porque algunos de ellos denigran de la cultura masiva, desde sesgos políticos y culturales: “Para algunos, la preocupación central es la aparente falta de valor cultural de los medios, sobre todo si se los compara con los clásicos del arte o de la literatura”. El análisis debe comenzar desde las opiniones de la audiencia. No existe el método de “análisis correcto”, infalible, ni el profesor es el que debería llevar siempre el dominio de la interpretación. Tampoco las clases son un confesionario: “en el que los alumnos se sientan obligados a confesar la verdad acerca de sus relaciones subjetivas con los medios.” Los alumnos deben comprender sus emociones desde un marco más amplio que abarca el contexto social, cultural, familiar e institucional: “la utilización de la educación mediática para imponer la aceptación de una determinada postura política o moral está condenada al fracaso”. Los textos mediáticos pueden leerse desde perspectivas diferentes, por lo tanto, son importantes las coincidencias y divergencias de opiniones. Entender esto es un paso esencial para enriquecer el debate en la escuela. Es un acto genuino de libertad de expresión y democracia.