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Ednodio Quintero y los cuentistas venezolanos.
11/33: Alejandro Rossi

Alejandro Rossi / Foto Papel en Blanco

Alejandro Rossi / Foto Papel en Blanco

“Cosmopolita, erudito, viajero, sus estudios de filosofía lo llevaron desde Argentina hasta Inglaterra y Alemania”

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Florencia, 1932 – México D.F., 2009. Filósofo, ensayista, narrador. De padre italiano y madre venezolana, a pesar de haber vivido poco tiempo en Venezuela mantuvo por este país un gran afecto, derivado en parte de su historia familiar ligada a uno de los próceres de la Independencia, José Antonio Páez. De cualquier manera, Rossi siempre se sintió orgulloso de su herencia patria y de su nacionalidad. Cosmopolita, erudito, viajero, sus estudios de filosofía lo llevaron desde Argentina hasta Inglaterra y Alemania, asentándose finalmente en México. Allí realizó una importante labor como docente en la UNAM y como editor adjunto de la famosa revista Plural (1971), reconvertida en Vuelta (1976), al lado de Octavio Paz. En México, su patria adoptiva, recibió las más altas distinciones como el Premio Nacional de Literatura y Lingüística y el Águila Azteca (otorgada por el gobierno mexicano), y en Venezuela la Orden “Andrés Bello”.

De sus estudios iniciales sobre algunos filósofos, Hegel, Husserl y Wigenstein, de su apreciado primer libro de teoría literaria, Lengua y significado (1969), Rossi fue derivando de forma paulatina y natural hacia la literatura de ficción. Pero antes, la columna de crítica que mantuvo durante varios años en Vuelta con el título de “Manual del distraído” se convirtió en el libro homónimo al cual debe su fama, y lo ubicó en un lugar de prestigio en el ámbito de la literatura hispanoamericana. Inspirado de alguna forma en Montaigne, y escrito desde una inteligencia sagaz y atenta a los fenómenos de la cultura, Manual del distraído (1978) es un compendio variado de críticas al parecer ligeras y a veces mordaces a la civilización actual, encarnadas en una serie de personajes patéticos e inolvidables. Dueño de una prosa precisa y elegante, ágil, legible e irónica cuando el asunto lo requiere, Rossi nos deslumbra en este anti-manual de un escritor nada distraído, con la agudeza y originalidad de sus observaciones, que demuestran, amén de un espíritu crítico formado en los presupuestos de la filosofía y la ética y de una erudición amplia y muy bien administrada, un profundo conocimiento de lo humano.

Luego del experimento exitoso de El Manual…, la escritura de Rossi se ancló definitivamente en la narrativa, y así publica varias recopilaciones de relatos, entre otros El cielo de Sotero (1987), La fábula de las regiones (1988), Diario de guerra (1994), Cartas credenciales (1998) y una novela autobiográfica: Edén. Vida imaginaria (2006). En esta última es notable la presencia de Venezuela, como evocación radiante, precisa y memoriosa de una infancia feliz. Asimismo, en varios de los relatos de los diferentes libros aparecen personajes y episodios ubicados en la patria de su familia materna, la madre patria…

La crítica especializada coincide en asignarle a Rossi un lugar muy destacado dentro de la moderna narrativa hispanoamericana, ponderando la riqueza de su prosa que aspira a la perfección, su estilo singular con evidentes resonancias borgianas y su asombrosa incursión en temas ancestrales y telúricos, con un trasfondo de historia, en los cuales se examinan, desde una perspectiva novedosa, los reiterados contrastes y paralelismos entre los destinos trágicos de nuestros países y los llamados de la civilización. Pero las indagaciones de Rossi en la historia de las “regiones” no se queda en lo anecdótico, bien sea documentado o reinventado, ni en la brillante exposición de las mismas, sino que avanza hacia otra dimensión, elaborando una especie de mapa mental de nuestras carencias como naciones de la periferia y también de nuestros más caros anhelos. Y así, al leer los relatos de Alejandro Rossi experimentamos la sensación de estar ante un ser consagrado al pensamiento que se expresa como un clásico de la lengua.

Para esta antología hemos seleccionado “El cielo de Sotero”, uno de los cuentos más conocidos de su autor. Un magnífico ejemplo de lo que señalábamos en el párrafo anterior. El relato de un crimen “político”, con características de magnicidio, un episodio recurrente de nuestra historia, y sus consecuencias en el tiempo y en la memoria de los protagonistas, en particular del ejecutor, con una sorprendente vuelta de tuerca, digna de un gran narrador.