• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Ednodio Quintero y los cuentistas venezolanos.
1/33: Rufino Blanco Fombona

Rufino Blanco-Fombona / Foto Archivo

Rufino Blanco-Fombona / Foto Archivo

“De su amplia y variada obra (cerca de 50 libros), sus novelas satíricas ‘El hombre de hierro’ (1907) y ‘El hombre de oro’ (1914), aun con sus imperfecciones formales, constituyen el apasionado testimonio de un escritor comprometido con el drama político de su país”

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Rufino Blanco Fombona nació en Caracas en 1874 y murió en Buenos Aires en 1944. Fue poeta, narrador, ensayista, editor, diplomático, polemista y hombre de acción; paradigma del escritor de su tiempo, consagrado, en su caso, a la lucha a menudo encarnizada contra la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935). Considerado como una de las figuras más destacadas de la cultura hispanoamericana de la primera mitad del siglo XX. Por su actitud crítica y combatiente sufre la cárcel y el exilio. Desde 1910 y hasta la muerte de Gómez (1935) permanece en Europa. En París se ocupa de organizar la edición anotada de las cartas del Libertador. En 1915 funda en Madrid la Editorial Americana destinada a la divulgación de las mejores obras de la historia y cultura de América Latina, llegando a editar a lo largo de 21 años unos 500 títulos. En España es ampliamente conocido y apreciado, siendo miembro de la Academia de la Historia y ocupando diversos cargos diplomáticos como Cónsul de Paraguay. En 1927 es candidato al Premio Nobel de Literatura. Luego en 1932 será gobernador de Almería y más tarde de Navarra, y cuando se preparaba para asumir la gobernación de Las Canarias se descubre que sus intenciones son las de preparar desde aquellas islas una invasión a Venezuela. Ya había colaborado en 1928 con sus compatriotas que organizaron desde Francia la tristemente famosa expedición del “Falke”.

De la amplia y variada obra de Blanco Fombona (cerca de 50 libros), sus novelas satíricas El hombre de hierro (1907) y El hombre de oro (1914), aun con sus imperfecciones formales, constituyen el apasionado testimonio de un escritor comprometido con el drama político de su país. El tono ríspido de su prosa y su particular manera de injuriar convierten estas y otras de sus novelas en muestras de literatura panfletaria. Son famosos los epítetos que endilga a sus rivales y enemigos, en particular al odiado Juan Vicente Gómez, a quien bautiza como “Bisonte”.

En sus ensayos, profundos y documentados, indaga en la historia de Venezuela, fijando su atención en la época de la Conquista y en las guerras de Independencia, mostrando su admiración por la figura señera de Simón Bolívar. De ese afán por historiar con sentido crítico y analítico surgen numerosos escritos breves y algunos estudios fundamentales como El conquistador español del siglo XVI (1922), Bolívar y la guerra a muerte (1942) y El espíritu de Bolívar (1943). En sus escritos íntimos, Diario de mi vida (1921), La novela de dos años (1929), Camino de imperfección (1933) y Dos años y medio de inquietud (1942), da cuenta con asombrosa sinceridad, valiéndose de una prosa directa, de sus aventuras galantes, viajes, lecturas, conflictos personales, la omnipresente política e incluso de los episodios de violencia en los que se viera envuelto a causa de su explosivo temperamento. Es posible que en estas páginas esté lo mejor de nuestro autor: el testimonio de una existencia rica en eventos fuera de lo común, dedicada con manifiesta pasión al arte y la política, con un componente sensual que recuerda las andanzas de un Casanova tropical, y que por encima de todo responde a su idea de la literatura según la cual ésta debería estar supeditada a lo vital.

Desde su regreso a Venezuela en 1936, Blanco Fombona continúa con su incansable actividad política, literaria y diplomática dentro y fuera del país, hasta que la muerte lo sorprende en Buenos Aires en 1944. Alejandro Rossi a sus doce años fue testigo privilegiado de una anécdota póstuma de nuestro autor, que en sí misma constituye su último autorretrato. Cuenta Rossi en su libro de memorias Edén (2006) que encontraron el cadáver del venerable amigo de su padre acostado en la habitación del hotel donde se alojaba, la almohada manchada de negro carbón por el tinte del cabello que utilizaba y bajo la almohada un revólver calibre 38.

Blanco Fombona destaca también como cuentista, y en este género nos muestra sus preocupaciones por lo que podríamos llamar el espíritu nacional. Bajo el título de Cuentos americanos publica entre 1900 y 1913 una selección de 18 relatos de índole criollista con la intención de divulgar en España y Europa cuentos y leyendas de América Latina y en particular de Venezuela, contribuyendo a la formación de una literatura nacional. De ese conjunto de relatos vernáculos seleccionamos “El catire”, de tema rural, protagonizado por un adolescente díscolo y cruel, que se ensaña en castigar sin razón alguna a un pobre e indefenso animal.