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Didascalia: El trasnocho de 14 años

Trasnocho Cultural cumplió 14 años el 4 de octubre pasado y en Didascalia entrevistamos a Solveig Hoogesteijn, su Coordinadora General

Trasnocho Cultural cumplió 14 años el 4 de octubre pasado y en Didascalia entrevistamos a Solveig Hoogesteijn, su Coordinadora General

“El único sitio que rompe con el paradigma está en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes. Funciona como una especie de portal que separa la ciudad abatida de la ciudad emergente, la ciudad proactiva”

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Muy pocas veces el sustantivo subsuelo va acompañada del adjetivo acogedor, sobre todo en una ciudad como Caracas. El Metro a las seis de la tarde, los sótanos de los estacionamientos, los pisos inferiores de los centros comerciales y su mala iluminación, todos son ejemplos de lo inhóspita que puede ser la ciudad desde sus entrañas. Porque Caracas es una ciudad visceral, y vivimos su realidad día a día.

El único sitio que rompe con el paradigma está en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes. Funciona como una especie de portal que separa la ciudad abatida de la ciudad emergente, la ciudad proactiva. Aquí se oye el bullicio propio de las grandes conglomeraciones de gente pero en un volumen muy bajo, se trata de personas que dominan el arte de la conversación y las consideraciones que este conlleva. Huele a cacao –no a chocolate, que es distinto-, a comida mediterránea. Y es habitado por personas con horarios nocturnos, propios de la profesión de quienes se dedican a entretener al público. Son personas que están acostumbradas a trasnochar.

Trasnocho Cultural cumplió 14 años el 4 de octubre pasado y en Didascalia entrevistamos a Solveig Hoogesteijn, su Coordinadora General.

¿Cómo comienza Trasnocho?

Cuando se inaugura el trasnocho en el año 2001 el 4 de octubre abrimos con dos salas de cine y una sala de teatro, con un aforo de 308 puestos y comenzamos como todos los teatros del mundo, con una pieza teatral de una temporada los días viernes, sábado y domingo que eran los días que esperábamos más afluencia de público al teatro.

Es en ese momento cuando nos damos cuenta de que con una sola obra en un horario normal no era posible cubrir los gastos que implica un teatro: el costo de las luces, los implementos, nuestra nómina – cabe destacar que Trasnocho Cultural posee una nómina de aproximadamente 63 personas-. Es entonces cuando decidimos hacer dos funciones de obras distintas. Somos nosotros los que en el año 2002 implementamos esa manera de trabajar en Caracas, modelo que fue replicado posteriormente por los demás teatros.

¿Los resultados?

Una cartelera actual de 4 piezas en la sala de teatro principal y 6 en el Espacio Plural, donde los miércoles se llevan a cabo las Noches de Guataca.

¿Qué piezas recibe el espacio plural?

Se trata de una sala que comienza como un espacio de formación, con talleres como el del Grupo Skena y de manejo de la voz con la profesora Felicia Canetti. Posteriormente decidimos ofrecer piezas más íntimas y experimentales en un espacio más reducido, de 100 butacas.

¿Qué obstáculos ha encontrado Trasnocho Cultural para su funcionamiento?

Los 14 años de vida de la Fundación no han sido fáciles. La situación económica actual golpea el bolsillo del público, de los grupos teatrales y sus productores. Los patrocinios son cada vez menores, eso significa que las puestas en escena son cada vez más pobres, o no pueden concebir nuevos proyectos porque no pueden pagar los derechos de autor. Aquí no se presentan piezas que no posean derechos de. autor.

Sin embargo, contamos con un equipo de trabajo sumamente profesional que trabaja con mucha creatividad y mucha mística, cosa que es muy necesaria cuando el oficio exige que trabajemos fines de semana durante las noches.

¿Qué distingue la cartelera teatral de las demás?

Trasnocho Cultural trabaja con un Comité de Programación que componen profesionales como Eva Ivanyi, Héctor Manrique y Pilar Arteaga. Seleccionan piezas teatrales que no solo diviertan al público, sino que también lo hagan reflexionar. Actualmente hay muchas obras ligeras que invitan a la risa fácil, muy ligadas al tema erótico. Son piezas fáciles que no contribuyen a la reflexión del público, que se presentan en salas donde no existe un respeto por el ritual de ir al teatro. Se trata de un arte que tiene un carácter civilizador.

¿Qué carácter tienen las piezas que se representan actualmente en este teatro? ¿Coinciden con las preferencias del público?

Últimamente he notado que el público es esquivo con las obras que lo confrontan con temas neurálgicos. Una pieza que verse sobre la crisis económica, la criminalidad y el fracaso de la política es probable que tenga un público reducido.

¿Qué queda por hacer?

Soy fiel creyente de la belleza. Pienso que muchos de nuestros problemas como sociedad, la violencia que observamos hoy día y el caos que nos identifican son consecuencia de la falta de belleza en nuestro entorno. La belleza no entendida como las curvas de una miss, sino la belleza que un niño descubre en una casa bella donde habita, o en un jardín con flores, o en una calle donde sale a pasear. Y Trasnocho Cultural es un lugar para ello.