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Didascalia: Sobre el arte y el artista, por Oscar Wilde

Oscar Wilde / Foto cortesía

Oscar Wilde / Foto cortesía

Este prefacio, publicado por primera vez en The Fornightly Review en marzo de 1891, resume las premisas fundamentales que impregnaron la obra de Oscar Wilde –el dandy por excelencia– y que hoy día continúan siendo objeto de estudio

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El artista es el creador de cosas bellas.

Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.

El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo material su impresión ante las cosas bellas.

La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, es un modo de autobiografía.

Los que encuentran significados feos en cosas bellas están corruptos sin ser encantadores. Esto es una falta.

Los que encuentran significados bellos en cosas bellas son cultos. A estos les queda la esperanza.

Existen los elegidos para quienes las cosas bellas solo significan Belleza,

Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo.

La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Caliban viendo su propio rostro en un espejo.

La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Caliban no viendo su propia cara en un espejo.

La vida moral del hombre forma parte de los temas para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas ciertas pueden ser probadas.

Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo.

Ningún artista es morboso jamás. El artista puede expresarlo todo.

Pensamiento y lenguaje son para el artista instrumentos de un arte.

Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte. Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el músico. Desde el punto de vista de sentimiento, el oficio del actor.

Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.

Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo.

Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también a su propio riesgo.

Es al espectador, y no a la vida, a quien refleja verdaderamente el arte.

La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital.

Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo.

Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.

Todo arte es completamente inútil.