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Obra de Teatro Otelo | Foto Williams Marrero - Archivo El Nacional

Obra de Teatro Otelo | Foto Williams Marrero - Archivo El Nacional

Entrevista a Javier Moreno

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La dramaturgia de Shakespeare es tan rica en matices y personajes que es fuente indefinida de creatividad para directores de teatro de todo el mundo. Queda así demostrado en esta oportunidad con ocasión del Festival de Teatro de Caracas 2015 donde se presentan dos propuestas de Otelo, la famosa tragedia del dramaturgo isabelino que en esta oportunidad es propuesta en forma de comedia por el director argentino Gabriel Chamé Buendía, y de tragedia mezclada con vodevil y máscaras por el director venezolano Javier Moreno. Al respecto, tuve la oportunidad de entrevistarlo por motivo del estreno de su Otelo en el Centro Cultural BOD-Corpbanca.

 

¿Qué le llamó la atención de Otelo?

Cuando  uno estudia teatro, o cuando uno sabe un poquito de literatura se va a dar cuenta de que Shakespeare es lo más grande. Uno sabe que él es uno de los pilares fundamentales del teatro, ya sea griego, isabelino, el siglo de oro español. Uno sabe que como academia esto es lo importante.

Shakespeare con su obra estaba interiorizando. De unos dramas absolutamente exteriores y feroces que hacia un señor llamado Marlowe, Shakespeare inicia una etapa de introspección en todos los personajes. Todos tienen un gran drama interior y uno como individuo se puede solidarizar con cada uno porque el autor les permite a cada uno la oportunidad de explayarse en el drama, en su conflicto interior.

Eso es muy placentero de descubrir en la acción. Yago, por ejemplo, es el non plus ultra de la maldad. Es el personaje que todo el mundo quisiera hacer.

 

Qué curioso que sea Yago más popular que Otelo.

Lo que pasa es que como personaje es más sorprendente que se haga la interioridad del malvado a que se haga la interioridad del protagonista porque uno como espectador ve en la obra que Yago es el más importante en la primera mitad, pero así como él va bajando Otelo se va acrecentando. Normalmente el bajo es el malo y ya está. En cambio Shakespeare logró abrirlo, meternos en esa alma enferma y resentida. Llega a conmover y a causar empatía. Yo no hago teatro para empatizar con el público ni mucho menos porque mis propuestas son más distanciadas en ese sentido.

 

¿Cómo fue el proceso para realizar su adaptación de Otelo?

Fueron 5 años. Comencé por ver cómo reducir los personajes y terminé usando solo seis, después que tuviese una duración potable. Logré que la obra durara hora cuarenta y cinco y respetando siempre esa posibilidad que nos da el teatro épico de salir de la tragedia y la empatía para reflexionar.

 

¿En qué se diferencia este trabajo de otro (en cuanto a dificultad)?

 Este es el más difícil que he hecho en mi vida. Porque esto no es una comedia sino una tragedia, y meterse con este asunto ya da como mucho respeto, primero, porque es más difícil mantener la dignidad. Es muy fácil rayar en el melodrama, poner a alguien a llorar y ya. Eso es un trabajo muy arduo.

Para los actores es muy difícil porque ellos están haciendo el texto, ellos hablan, dicen cosas imposibles que no son de nuestra época. La calidad del idioma, de la traducción. Yo realicé una traducción comparada para corroborar que la traducción original fuese fiel al texto en inglés en cuanto a concordancia.

 

¿Cómo se adapta el idioma de Shakespeare?

Al inglés le toca competir con un idioma más rico y complicado, que es el español. Nosotros tenemos como lengua la capacidad incluso superior de decir cosas, la cosa es que la traducción sea apropiada una palabra con respecto a la otra. Y yo a veces no estoy conforme con lo que leo y hago una traducción, si no me gusta entonces lo adapto a mi manera. Pero siempre soy respetuoso; este es un teatro de texto.