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Daniel Arzola: “No soy tu chiste”

Daniel Arzola / Luis Abraham Castillo

Daniel Arzola / Luis Abraham Castillo

A Ángelo Prado, y a su madre Aida, ojalá pronto lloremos menos.

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Bendición mamá: el sábado 17 de agosto (el mismo en el que te llevé a ver El día que me quieras), me desperté muy temprano porque fui a hacer la entrevista que estás por leer. Sé que nunca hemos hablado sobre esto. A lo mejor, compartiéndolo de forma tan abierta, en prensa nacional y a los ojos de todos, comencemos a dar con una de las razones por la cual estamos siendo psicológicamente agredidos de forma tan impune y tan abiertamente –en televisión nacional– que se ve más de lo que esto será leído, sin duda. Quizás como nunca hemos tenido una conversación sobre este tema, es decir, nunca nos hemos comunicado, yo, tratando de hacerte catalizar tus prejuicios, y tú, entendiendo lo feliz que soy desde que asumí mi homosexualidad. Las madres lo saben todo y yo sé que tú tienes la película hecha en la cabeza. Ambos callamos como teniendo uno pena del otro frente al resto del mundo. Una vergüenza estúpida, como si las conciencias no hubiesen evolucionado desde hace tantos siglos. Por cierto, escribo viendo un pequeño busto de Adriano, el emperador romano más progresista del imperio y que tuvo un novio, Antinoó.

A ustedes estimados lectores, ruego no juzgar a mi madre, ni a ninguna madre como la mía o como la de Daniel Arzola. Cuando acabemos de juzgarnos el perro dejará de morder su cola.

Daniel vino en autobús a Caracas desde Maracay, y yo rodaba por la Cota mil para buscarlo en Altamira (nuestro punto de encuentro). Mientras conducía veía afiches con obras de teatro cuyas imágenes son actores con el cuerpo casi esculpido, vendiendo al mismo tiempo cierto mensaje polémico, entreviendo que la propuesta de la pieza toca el tema gay. Entonces digo, por aquí puede ir mi primera pregunta hacia Daniel Arzola, diseñador gráfico y creador de la campaña No soy tu chiste, una serie de afiches con mensajes contra la homofobia y en defensa de los derechos de igualdad de género. Su obra ya es viral a través de las redes sociales en todo el mundo, está traducida al inglés y al portugués; actualmente una sus imágenes es usada por colectivos rusos en defensa de las recientes medidas en contra de los homosexuales en ese país.

—¿Así como a veces criticamos cómo venden el cuerpo femenino, no deberíamos reflexionar sobre lo que ocurre con el masculino en obras pro defensa del género?

—Yo no tengo ningún problema con eso, más bien pienso que está sobrevalorado porque hay gente que se escandaliza con el desnudo y me parece que no hay nada más natural que el desnudo. Creo que ese fue el mensaje de Madonna cuando publicó su libro SEX, ha pasado el tiempo y ahora sí se admite que fue pionero en el arte dentro de la pornografía. El mismo caso es el de Robert Mapplethorpe en los ochenta y que hoy está en museos. Hay que saber diferenciar y lo explico con el siguiente ejemplo: por qué el titular de un artículo tiene que poner “Gay mató a otro hombre”, en vez de “Un hombre mató a otro hombre”. En fin, en cuanto al desnudo siempre y cuando esté justificado: bienvenido.

—¿Cómo se auto sabotea el activismo del género a la hora de luchar por sus derechos?

—Suelo decir que el principal enemigo del GLBT es el propio GLBT, cuando pasan cosas como en la Asamblea Nacional, siempre salen seudo activistas a querer justificar que usar la palabra “maricón” despectivamente está bien. Es como un negro racista o un gordo gritándole a otro “¡maldito gordo!” en la calle, que lo he visto.

—En la Revista Zero (Abril, 2009) Boris Izaguirre declaró que había hecho mucho daño al colectivo gay a través de sus provocadoras exposiciones televisivas.

—Esa clase de expresiones corresponden a una época. Lo que pasó con la revolución sexual fue una respuesta a toda la sociedad conservadora de los cincuenta, despertando a la gente. Lo mismo pasó acá con muchos movimientos donde la manera de decir “somos visibles” era hacer escándalo, saliendo vestido de mujer aun cuando no fueses travesti, mostrarte intensamente amanerado aunque no lo fueses. Salir ahora en televisión haciendo esas cosas no es necesario, ya somos visibles, es un arma que se ha vuelto en nuestra contra, porque a la gente le cuesta entender que hay homosexuales femeninas y masculinos que no tienen que ser las mujeres masculinas y los hombres femeninos precisamente; es cuando te consigues con la frase, “ay, tú no pareces gay” o “los gay no son como tú”. Actualmente lo que hace falta es empezar a mostrar personajes reales, en cuatro dimensiones. En pleno siglo XXI tú no consigues en la televisión venezolana un personaje sexodiverso que sea serio, en ese sentido también hemos involucionado. 

—Yo crecí en una casa donde siempre escuché “¡prefiero tener una hija puta que un hijo marico!”. Con el tiempo me fui rebelando haciendo lo que yo quería, sin que jamás mi madre supiese que yo salía del closet ¿Cuál es tu historia?

—Me prometí no tocar este tema con periodistas porque echo mi historia y siempre publican la parte mala y mi madre termina herida leyendo. Ella hoy en día me apoya, me ama y me acepta. Al principio no fue fácil. Yo siempre lo supe, desde que tenía 5 años. Cuando hablo de esto públicamente siempre digo que es como contar la historia de una guerra, y es como si con esa guerra hubieses ganado algo muy bonito y entonces la gente sólo se queda con la guerra. La primera vez que yo comenté que me gustaba un niño me pegaron tan fuerte que me oriné en el piso. A los 15 años se lo dije a mi hermano (que ahora tiene 30 años), al principio tampoco le gustó la noticia, a la semana me llamó diciéndome lo orgulloso que estaba de mí. Luego tuve que vivir un tiempo solo (a los 18 años). Mi mamá y yo necesitamos separarnos, lo que nos ayudó mucho porque hoy en día mi madre es otra. Hoy día entiendo que viene de una formación donde le habían dicho toda la vida que eso es malo. Son cientos años de eso. Ella pasó de ser una persona que me condenaba a ponerse la franela de No soy tu chiste.

—¿Y en cuanto a la gente que te rodeaba?

—Yo sufrí mucho bullying, que prefiero llamarlo chalequeo, creo que así la gente lo entiende mejor. Llegaron a romper las ventanas de mi casa en Turmero, rayaron las paredes de mi edificio y ponían “¡Marico!”. Por eso me fui de allí, fui muy acosado. A los 15 años me ataron a un poste mientras me lanzaban fosforitos a los pies. En Maracay han pasado muchas más cosas. El año pasado a un muchacho de 18 años le dijeron que en su liceo no aceptaban maricos, él no dejó de ir. Un día le echaron gasolina y le quemaron 80% de su cuerpo, él se llama Ángelo Prado, si te digo que tres periódicos lo reseñaron es mucho. Pasaron pocos meses y una pareja de lesbianas sufrieron lo que llaman una “violación de recuperación”, para corregir que eran lesbianas, y en la lucha contra los tipos una de ellas recibió tres disparos en la cabeza.

—¿Crees que estamos abordando a las autoridades de la manera correcta a la hora de exigir derechos? Ninguna figura notable de la oposición ni del oficialismo ha mostrado su apoyo al matrimonio gay.

—Siempre hablan de mayorías y minorías pero nunca le ponen nombre y apellido, pero jamás hablan del derecho individual de la persona, a mí no me interesa el colectivo, por eso la campaña no se llama No Somos Tu Chiste, porque debemos recordar que el derecho es individual. “Todos somos iguales”, eso es mentira. Más bien soy distinto y tengo derecho a ser tratado igual ante la ley. El Estado se comporta como un marido que golpea a la mujer y luego llega a disculparse otra vez. No se trata de que salga el azul o el rojo a decir “no soy homofóbico”, respetar no es decir “yo respeto”. Se trata de actos no de palabras.

—¿Qué tan cerca estamos de ese día?

—Venezuela es una montaña rusa. Pienso que la gente está despertando y cada vez se lo deja menos al Estado, cada vez crece más la movilización. El mundo ha cambiado, hoy día ya logramos que lo homofóbico sea mal visto. El mundo está escandalizado por Rusia. Insisto los derechos no son para mayorías, son para todas las personas.

¿Quién es Daniel Arzola?

Daniel Arzola (Maracay, 1989). Estudió Diseño Gráfico en el Instituo Universitario de Tecnología Pascal (Artista Plástico, mención Artes Gráficas). Fotógrafo de la escuela Wilson Prada. Es escritor autodidacta. Estudió dramaturgia en la escuela de arte dramático de Maracay. @Arzola_D su campaña puede ser vista a través del blog http://arzolad.blogspot.com/