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Cronologías de nombres en La tierra convoca

La ceramista Noemí Márquez / Foto de Laura Márquez

La ceramista Noemí Márquez / Foto de Laura Márquez

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En el mes de enero de 1986 la ceramista Noemí Márquez inauguró una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas llamada Tributo a la tierra. Los elogios a su obra no faltaron. Se hacía hincapié en la monumentalidad lograda en piezas de arcilla, de una sola estructura, y en la madurez que su lenguaje plástico evidenciaba. En esos días el mundo cultural venezolano estaba imbuido en una fuerte emoción por la visita de Fernando Botero, lo que creó un escenario ideal  para que el MACC fuera el centro de miradas. La muestra de Márquez sumaba otro elemento importante: la museografía había sido trabajada por Nicolás Sidorkovs (arquitecto lituano formado en Venezuela que hoy registra una amplia trayectoria dentro de la historia cultural y arquitectónica en nuestro país).

En este contexto, el atisbo crítico de Roberto Guevara no faltó y en su artículo “La tierra convoca”, publicado en El Nacional, trazó una narrativa crítica para destacar el sentido experiencial que se obtenía al ver la obra de Noemí Márquez y, en específico, al visitar la exposición. Manifestaba el crítico de arte apreciaciones como la siguiente: “Hace tiempo Márquez traspasó los límites. Las analogías con los contextos naturales han sido instauradas en su trabajo como un decantamiento espontáneo y una identificación. (…) Las cerámicas de Noemí Márquez siempre tuvieron esas vinculaciones atávicas. La superficie de su trabajo es sensible, deja crecer las vetas y los pliegues, refleja las tensiones internas y los vacíos ampulosos, sugiere en contraste la reciedumbre de las rocas cuya fortaleza, en última instancia, también declinan y se transmutan”.

El pasado 1º de diciembre Noemí Márquez celebró sus 80 años de vida presentando conjuntos escultóricos en los espacios de la Galería D´Museo, en el Centro de Arte Los Galpones, Caracas. Esta muestra, cuya museografía estuvo a cargo de Alberto Asprino y J. J. Cantón, la integran trece esculturas monumentales, además de seis medianas y once pequeñas, realizadas entre 2012 y 2013. La artista ha convocado a una celebración –presiento– no sólo de su paso por la vida, sino de su obra y del desarrollo de las artes de fuego en el país.

Atávicas
Se escapa la palabra de lo dicho por Guevara para señalar a esa obra que surge vinculada con lo natural. Las esculturas de Márquez, de formas alargadas, circulares, monolíticas, conviven entre sí como formas que no requieren ser intervenidas: ellas tal como nacieron existen y así las debemos vivir. Estas piezas se insertan en el espacio para hacer creer que no fueron creadas por la habilidad humana.

Totémicas   
Lo totémico surge de las manos de esta mujer para envolver la presencia del espectador de auras no citadinas, independientemente desde donde las estemos contemplando, así sea en el jardín central del Museo de Bellas Artes de Caracas. “El ser humano, nos hace pensar la artista, nunca dejará de convocar su alma múltiple y desconocida, pero jamás extraña”, dice Guevara. Un trabajo orgánico que reactiva aquella búsqueda que alguna vez tuvo el arte ceremonial de evocar las eternidades, emblema que evoca aquellas formas que desde el gress se presentan formas aparentemente primitivas y, a la vez, con profunda estética moderna.