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Comprender la sociedad red

Gustavo Hernández Díaz / Foto Archivo El Nacional

Gustavo Hernández Díaz / Foto Archivo El Nacional

“Editado por la Fundación Centro Gumilla en 2016, recién brota de la imprenta de Guttenberg para los internautas y los inmigrantes digitales. Su portada ‘Frágil’ es metáfora emblemática de la sociedad digital”

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Comunicaciones y Educación… es la iniciación de un inmigrante digital, Jesús María Aguirre, s.j. “Que está menos preocupado en navegar obsesivamente en la cresta de la ola y surfear como un internauta hábil, que profundizar en el piélago de la Sociedad Red, buceando para escudriñar las mareas profundas”. “Comprender la sociedad red” dialoga con la generación marcada por Guttenberg, Lumière o McLuhan y con otra aún más devota la de Bill Gates, Steve Jobs o Zuckerberg. “Tengo que reconocer que todos mis mejores maestros en la nueva práctica informaciones eran más jóvenes que yo, y en muchos casos mis alumnos de la Universidad Católica Andrés Bello”. Así lo revela Jesús María Aguirre con profunda convicción de “solo sé que no sé nada”, atención y aprendizaje significativo.

Comprender la Sociedad Red… del maestro Aguirre, editado por la Fundación Centro Gumilla en 2016, recién brota de la imprenta de Guttenberg para los internautas y los inmigrantes digitales. Su portada “Frágil” es metáfora emblemática de la sociedad digital. Tejido selvático del Amazonas venezolano y de la sapiencia yanomami. “Lo frágil es un concepto al cual no debemos tenerle miedo. Está ahí. Frágiles somos nosotros. La  fragilidad es un componente de la vida. No hay nada más frágil que el hombre”, nos enseña Víctor Hugo Irazábal, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1999.

La  Sociedad Red en la cotidianidad

Jesús María Aguirre arranca su disertación de las transformaciones en el modo de producir información y de comunicarse socialmente con esta idea fuerza: “Hablamos de sociedades de información o también de la Sociedad Red, sobre todo a raíz del desarrollo  de la comunicación móvil y la explosión de las redes sociales, que merecen especial atención.” Y advierte acerca de la necesidad de no dejarnos seducir ni controlar por las tecnologías y el exceso de información: “La cuestión fundamental en unas Sociedades de la Información, en la que sobreabundan datos, es cómo transformarlos a través de la apropiación social en Conocimiento válido para el desarrollo comunicacional y el bienestar de las sociedades, concebidas democráticamente como Sociedades de la Comunicación (Unesco, 2005)”.

Aguirre distingue un elenco de cambios en la producción social de la información en las sociedades del conocimiento y de la comunicación:

La infomediación es un soporte indispensable “para vehicular la información y la comunicación en forma de redes” mediante servicios (red telefónica conmutada, Internet, servicios IP), conexiones (transmisión por cable y haces hertzianos), soporte (fibras ópticas, coaxial, etc.), infraestructura (lecho red).

Los cibernautas son emisores y receptores, productores y consumidores. Pueden actuar “en forma proactiva (un e-mail, una cuenta twitter o un blog) o reactiva (comentar noticias, reflejar gustos o contestar cuestionarios) y en forma multimodal participando en las redes sociales con noticias, foros, videos, etc.” (En el fondo se infiere la Mass Self Communication o la Autocomunicación de Manuel Castells. Es el paso del modelo vertical y unidireccional de la difusión masiva al modelo interactivo y multidireccional de las redes sociales). 

Contenidos audiovisuales y flujos de datos  (estadísticos de los gobiernos, operaciones bancarias, divulgación científica, educación virtual, marketing digital) aventajan a las noticias periodísticas. La sobreinformación de señales y estímulos visuales capturan nuestra atención. Provoca un deseo constante de novedad e inmediatez “aun a sabiendas de su futilidad”. Es humanamente imposible memorizar volúmenes de mensajes provenientes de sistemas hipercomplejos.

La rapidización (nombre derivado de los rápidos fluviales), “se asocia tanto al incremento de las innovaciones y a la aceleración de los procesos productivos como a la reducción de los ciclos de vida de los productos, que se vuelven aceleradamente obsolescentes.”  La supervigilancia se manifiesta en la teleseguridad, sanción electrónica (arresto con pulsera electrónica), tarjeta de memoria, GPS y telepago.   

La Sociedad Red en el periodismo

Aguirre examina “el impacto de los factores informacionales en el campo de la comunicación y las redes sociales”. Las tecnologías digitales han cambiado el modelo de negocio y los valores intangibles de los medios masivos tradicionales. La economía digital trata de hacer rentable a los nuevos medios de comunicación digital “a partir del derrumbe de los diarios impresos y las publicaciones periódicas impresas en papel”. La noticia fluye dentro del torrente de la instantaneidad y la velocidad. Otro factor novedoso es la morfología portátil e interactiva. El ciudadano opina sobre el acontecer diario apoyándose en la comunicación móvil (celular, tableta y otros dispositivos). Se asiste entonces a una redefinición del perfil profesional del periodista. Deviene en webmaster, social media manager, community manager, desarrollador de video-games, analista digital, investigador digital, especialista en SEO o SEM. De ello se colige: “Los tradicionales medios de producción y difusión (prensa, radio, cine, televisión, video), se reconvierten en empresas creativas o de contenidos con múltiples servicios y plataformas”.

Se replantea las funciones sociales de los comunicadores y de todos los ciudadanos activos con el advenimiento de la competencia digital. “Las preguntas cruciales para los nuevos profesionales son: en qué nivel o emplazamiento se sitúa su quehacer, qué saben hacer en el marco de la nueva ecología y qué aportan como valor agregado a lo que los usuarios y la gente común ofrecen en las redes sociales, en las empresas de comunicación y otros entornos”. La Sociedad en Red nos invita a repensar las funciones de los medios digitales: vigilancia del entorno, correlación de opiniones, formación cultural y educativa, entretenimiento, mercadeo.

Las nuevas tecnologías han socavado las prácticas tradicionales del periodismo y la manera de encarar la comunicación como objeto de estudio de las ciencias sociales. La irrupción de la sociedad de la información ha alterado los principios epistemológicos, teóricos y curriculares de las escuelas de comunicación. Aguirre se pregunta si en las aulas de clase: “¿Preparamos para la selección entre los múltiples dispositivos y para la jerarquización informativa significativa en medio de una infosfera con sobreinformación? ¿Dotamos de capacidades para la adaptación en contextos complejos y cambiantes, a la vez que instruimos para la defensa de los valores intangibles? ¿Alertamos sobre las ventajas y riesgos de la rapidización respecto a la calidad de la producción intelectual y de la explotación del trabajo?” Se requiere del compromiso ético y social en todos los ámbitos de la vida si albergamos la esperanza de construir un mundo de Sociedades de la Comunicación y Sociedades del Conocimiento. Sin este compromiso: “seremos servomecanismos humanos para el funcionamiento de los sistemas de una Sociedad de la Información para rentabilizar el capital informacional”.

Lectura atenta de Wikipedia

Wikipedia es la gran enciclopedia digital globalizada. Muy consultada por sectores académicos. De fácil y rápido acceso a la información o desinformación (según como lo veamos desde nuestro campo cultural). Abre las compuertas de la participación y motiva el trabajo colaborativo para desarrollar contenidos. Se le critica su falta de confiabilidad, exactitud y validez informativa. “Hoy, en gran parte, la discusión, aunque no es tan novedosa, se ha desplazado hacia problemas internos de concepción estratégica, hacia el tema de la exactitud científica y la fiabilidad de fuentes con sus sesgos, así como los problemas éticos inherentes a esta revolución tecnológica imparable de los big data”. El desafío en todo caso frente a Wikipedia es de orden educativo. Se requiere explicitar criterios para leer con espíritu atento y advertido los contenidos digitales. Es imprescindible verificar, comparar y contrastar Wikipedia con otros portales académicos especializados cuyos artículos han sido arbitrados por las comunidades científicas. Es una manera de contrarrestar la rapidización y la infobesidad o sobreabundacia. Aguirre concluye formulando dos recomendaciones para leer de manera creativa las enciclopedias digitales: “Por una parte, la adquisición de competencias para saber qué información necesito y para qué según su pertinencia, dónde buscarla, como encontrarla y recuperarla, con el objetivo de generar un nuevo conocimiento a través de procesos mentales de análisis, síntesis y evaluación. Y por otra parte, el discernimiento de los dilemas éticos que conciernen a la producción social de la comunicación verdadera en términos de objetividad, pertinencia y validez de datos, las interpretaciones dependen de los terminales humanos y de sus registros cerebrales”. Y exclamo con Aguirre: ¡El futuro de la Sociedad Red es ya hoy!