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Columnas policromadas, el libro que expone la voz de un disidente

Mateo Manaure / Manuel Sarda

Mateo Manaure / Manuel Sarda

En su texto introductorio Juan Pablo Muci explica que el proyecto surgió a partir de una pregunta: al ver cómo el concepto de tablón o columna policromada se incrustó en la Venezuela del cincuenta

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Desde Los Disidentes a la Galería Cuatro Muros, de la síntesis de la artes en la Ciudad Universitaria como espacio germinal de sus policromías, la obra del maestro Mateo Manaure es de peso para la plástica venezolana y parte de ella ha sido revisada en el libro Columnas policromadas, editado por Juan Pablo Muci y Federico Pacanins.


Cuando la primera impresión cuenta

Hay casos en los que las primeras impresiones son categóricas y este es uno de ellos. Es probable que entre los propósitos de los editores de Columnas policromadas. Mateo Manaure estaba el de conquistar al lector desde el primer momento en que tuviera este libro en sus manos, o ante sus ojos. Entonces, la tarjeta de presentación ya no sería sólo el tema que abordarían sino que buscaron un valor agregado: estar a la par de la estética manaurista. Cada detalle se ha cuidado. Su portada es de tapa dura, el título –casi minimal– está acompañado a un costado del colorido de una de sus Columnas de 2012 y cada página ha sido sumamente cuidada con el color como elemento predominante. Su contenido, tanto de imagen como de texto, crea un conjunto que da la sensación de geometrización. 

En su texto introductorio Juan Pablo Muci explica que el proyecto surgió a partir de una pregunta: al ver cómo el concepto de tablón o columna policromada se incrustó en la Venezuela del cincuenta, ¿sería posible que estas formas sean hoy un aporte venezolano al arte latinoamericano? De allí se inició una investigación en la cual Pacanins y Muci se sintieron cada vez más interesados. “Lo cierto es que de a poco el tema nos atrapó. Las preguntas iniciales dejaron paso a una observación importante: de todo el grupo mencionado anteriormente, sólo Otero y Manaure fueron fieles al concepto aun años después. Y resulta que para despejar incógnitas teníamos a mano a uno de los protagonistas para ser sujeto de interrogación. Así, entre grabadores, cámaras de video y largas sesiones de trabajo con el maestro Manaure, Federico y yo obtuvimos por fin la arcilla de donde modelar este proyecto”. De la naturaleza dinámica que tiene todo proceso vivo –y que se vive–, la pregunta inicial fue perdiendo peso y el propósito originario derivó hacia “el recuento de un artista que (…) coadyuvó para que las policromías fueran algo natural en las paredes de una ciudad con pretensiones de modernidad”. 

Esta edición independiente partió de una urgente pasión por dar a conocer una vida impresa –como nos ha comentado Federico Pacanins– y ha nacido del trabajo de un equipo amplio. Estos investigadores no sólo crearon un discurso en torno a la obra de Manaure desde el texto y la obra plástica, sino que adjuntaron un DVD que recoge testimonios y anécdotas en la voz del artista. Columnas policromadas es el resultado de “un todo complementario a la visión del maestro Mateo Manaure y su obra que Juan Pablo Muci y yo quisimos compartir más como apasionados manauristas, que como productores independientes en busca de otro tipo de notoriedad”, complementa el editor.


Voces disidentes

La anécdota curiosa, confesiones, historias de vidas y algunas infidencias protagonizadas por Manaure y por destacados de nuestro país cercanos al artista como Alejandro Otero, Carlos Raúl Villanueva, Carlos González Bogen, Pascual Navarro, Luis Guevara Moreno, entre otros, vienen a la luz como pequeños recuerdos que unidos en una sola narración, la del libro, hablan de una historia en la que confluyen varias aristas: la de las vivencias del artista, la de la abstracción como movimiento hito del arte venezolano, la de Venezuela paradójica en tiempos de búsqueda de modernidad y la de estos artistas descontentos con el país que les tocó vivir. 

Columnas policromadas publica ad hoc el Manifiesto que, en 1950, Los Disidentes clamaron en París: “Nosotros no vinimos a París a seguir cursos de diplomacia, ni a adquirir una ‘cultura’ con fines de comodidad personal. Vinimos a enfrentarnos con los problemas, a luchar con ellos, a aprender a llamar las cosas por su nombre, y por ello mismo no podemos mantenernos indiferentes ante el clima de falsedad que constituye la realidad cultural de Venezuela. (…) Hemos querido decir ‘NO’ ahora y después de Los Disidentes. (…) El ‘NO’ venezolano que nos cuesta tanto decir. (…) Decimos ‘NO’ de una vez por todas; al consumatum est venezolano con el que no seremos nunca sino una ruina”. 

Este Manifiesto se cuela mientras leemos a Manaure contar historias, interpretar su estética y trasladarnos a sus propias vivencias. Su voz se despunta como heredera de las abstracciones lírica y geométrica en Venezuela y atestigua el transitar de intelectuales venezolanos en busca de una ansiada modernidad para lo cual el arte era el punto de partida esencial. Esa voz disidente que participó en la fundación del Taller Libre de Arte (1948), del movimiento Los Disidentes (1950) y de la Galería Cuatro Muros junto con Carlos González Bogen (1952) (galería que destaca por haber sido de las primeras en exponer arte abstracto en Venezuela), es la de Mateo Manaure. Ese ímpetu modernista que poseía a mediados del siglo XX parecería no aceptar cansancios sino, al contrario, aboga por la continua investigación y revisión de su arte dentro de lo cual se reconoce hoy como un “rebelde con causa”. 

Palabra y plástica

Al inicio del texto Juan Pablo Muci enfatiza en que se trata de una revisión de las Columnas policromadas y, en ese caso, el guión es fundamental pues simboliza el proceder sentido por Manaure en esa búsqueda que mentalizó desde 1997: tomar las maquetas en las que había estado trabajando desde los cincuenta y reinterpretarlas. Esta labor dio el posterior paso a lo que el artista denominó Alfabeto cromático, es decir, llenar de mayor vitalidad y violencia a colores puros. En este punto el arte plástico se ha convertido en palabra y viceversa.  
Aunque las columnas policromadas dan el nombre al libro, éste en su totalidad es un homenaje al maestro Mateo Manaure. Homenaje en el que ha participado activamente. Es una investigación que no ha desaprovechado relatos del maestro en torno a cómo supo desde niño que sería pintor y a cómo esas palabras se fueron convirtiendo en acciones hasta que alcanzó constituirse en arte: esa propuesta plástica que se fue enriqueciendo con las posibilidades de las experiencias y las aperturas de los contextos. Por eso, y como su lenguaje primordial ha sido la pintura, el grueso del texto lo componen las Columnas: colores puros que van buscando el equilibro entre si para crear otros espacios y formas; vemos más de cien columnas reproducidas. Pero quizá lo más valioso del texto sea la cronología ofrecida casi al final de la obra: visualmente es amena pues intercala fragmentos de anécdota y de datos biográficos, fotografías, afiches de exposiciones, portadas de la revista Los Disidentes, notas de prensa del Taller Libre de Artes, su paso por la Bienal de Venecia, etc. Es una recolección de archivos valiosa. También incluye una cronología de sus exposiciones individuales y colectivas, así como de premios y reconocimientos. El libro cierra con la traducción al inglés realizada por Karen Noguera.

En suma esta obra no sólo contribuye a la construcción de la memoria patrimonial nacional sino que además consiente al lector, desde la vista y desde la información que le está brindando. Además es un homenaje desde la perfección del tiempo porque toma como fuente referencial fundamental la voz viva y testigo de quien la protagoniza. 

El libro

Columnas policromadas. Mateo Manaure

Juan Pablo Muci y Federico Pananins (editores)

Caracas, 2013