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Claude Salzberger. Y detrás de la cola de un avión…

Claude Salzberger, presidente de LMBM / Fotografía tomada de Internet

Claude Salzberger, presidente de LMBM / Fotografía tomada de Internet

En esta entrega de la Serie Artistas Venezolanos en Nueva York, Mariza Bafile entrevista a Claude Salzberger, líder en manejo de marcas y tecnología en Estados Unidos y Latinoamérica

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Nueva York

Bienvenido a Nueva York. Es lo que nos dice cada detalle de las oficinas de Claude Salzberger. Paredes circulares, colores tenues, trozos de ciudad que aparecen tras los vidrios de las ventanas, siluetas de jóvenes que no levantan la cabeza de sus “súper” computadoras. Eficiencia, buen gusto y un salto hacia el futuro.  Es la Nueva York de nuestro imaginario. MBLM (Emblem), empresa que estudia, crea y dibuja la imagen de grandes compañías parece el set de una película. Y Claude Salzberger es indiscutiblemente su protagonista. Elegante, eficiente, seguro de sí, transmite la serenidad del que sabe que está en el lugar donde le corresponde estar.

Y, sin embargo, fue casi por azar que llegó a descubrir el mundo que encierra la creación de una marca, de una imagen, algo tan especial que, con sólo ver un detalle, un color, pensamos en el nombre de la compañía que representa.

Nacido en Venezuela de padres inmigrants, Salzberger cursa sus estudios entre Venezuela y Estados Unidos. Quiere ser director de arte para cine y teatro, para alcanzar ese sueño estudia arquitectura. Regresa a Venezuela y se inserta sin problemas en el mundo del trabajo. “Eran los años de gloria de Venezuela. Y nosotros, la generación afortunada que conseguía buenos trabajos, teníamos acceso a una intensa vida cultural y vivíamos con la sensación de que cualquier meta era alcanzable. Todos viajábamos, muchos estudiábamos en otros países con las becas de la Mariscal de Ayacucho y volvíamos con ideas innovadoras”.

Fue en ese ir y venir de creatividad y talentos que le llegó la propuesta de trabajo de Landor Associates una de las primeras empresas norteamericanas en ocuparse del diseño y desarrollo de las marcas. Claude tiene que servir de enlace entre ellos y la Electricidad de Caracas, que quiere montar una exposición de electricidad en su nueva sede.

Se muda a San Francisco y aunque ese proyecto nunca termina de realizarse, queda trabajando en infinidad de otros. Va escalando posiciones hasta llegar a ser socio y, desde 1988, director creativo de la oficina de Nueva York. 

Es un mundo creativo, estimulante, que lo atrapa desde el primer momento. Crear una marca, la imagen de una empresa, es algo en continua evolución. Es un reto constante y así lo asume Claude.

Nueva York le regala un boleto hacia nuevas metas. En 1991 funda Future Brand, su primera compañía. El objetivo es crear nuevos conceptos de consultoría de negocios y el éxito no se hace esperar. Pero, cuando lo virtual irrumpe en la vida de las personas y de las empresas con el ímpetu de una tormenta, Claude entiende que ha llegado el momento de cambiar y que esos cambios van a ser permanentes. Internet y los social networks desbaratan a cada momento las cartas en la mesa. “Hoy en día las empresas no son las únicas dueñas de las marcas. El público también es dueño, puede opinar, retransmite cualquier mensaje a través de las redes sociales, la información se mueve con gran rapidez. Hay que adaptarse a un nuevo concepto de interactividad, hay que crear relaciones cercanas entre una marca, el público y la tecnología.”

Acostumbrado desde niño a pasear por las nubes en los aviones, son las líneas áreas la gran pasión de Claude. Y con su trabajo ha contribuido a crear, modificar, construir el diseño de las marcas de British Airways, Japan Airlines, Singapore Airline, LAN, Saudi Arabian y South African Airways. Recientemente un sueño que estuvo en su gaveta durante muchos años se ha hecho realidad: American Airlines ha entrado a ser parte de sus clientes. Claude lideró el equipo que ha rediseñado toda la imagen de American. “A veces vemos el diseño en la cola de un avión y nos parece algo sencillo, nadie imagina las horas de trabajo que hay detrás de ese diseño”.

Son muchas las compañías que han confiado en la habilidad de Claude y su equipo para reposicionarse en el mercado, refrescar su imagen o cambiar su mensaje. Entre ellas están UPS, Teléfonica, Carvajal, Digitel, Banco Mercantil, Empresas Polar y muchas otras.

Aparte de Nueva York, MBLM tiene oficinas en Dubai, Estocolmo, Toronto, Lima, México y Venezuela. Decidido a seguir trabajando en el país donde nació, a pesar de todas las dificultades, Claude maneja desde la oficina de MBLM Caracas muchos proyectos latinoamericanos. “Hay que seguir luchando para que nuestro país siga adelante. Nosotros se lo debemos”.

Claude pierde por un momento su seguridad. Amargura, culpa, quizás. Mas, es lo que percibimos en  su mirada; una mirada que ya no vuelve hacia nosotros sino hacia sí mismo. “Nuestra generación no devolvió todo lo que Venezuela le dio con enorme generosidad. Estábamos tan metidos en nuestros mundos, en nuestros intereses que dejamos de escuchar al resto de las personas y permitimos que el deterioro llegara hasta donde ha llegado.” 

MBLM también ha ideado la marca país para México, “un país con muchos problemas ligados a la delincuencia, el narcotráfico, la contaminación pero que al mismo tiempo es extraordinario, inagotable en lo que puede ofrecerte a nivel cultural, muy creativo y con grandes posibilidades de desarrollo. El reto fue evidenciar lo bueno y desdibujar lo negativo para su proyección al mundo”.

—¿Si tuvieras que crear una marca país para Venezuela?

La pregunta lo toma por sorpresa y Claude se mueve incómodo antes de responder.

—En este momento sería imposible crear una marca país para Venezuela. Venezuela es un país de extraordinaria belleza pero no hay las condiciones para promover el turismo; tiene enormes posibilidades de desarrollo económico pero sería imposible atraer las inversiones y, lo que es más doloroso, ya no hay ese pueblo alegre, generoso, irónico y acogedor que siempre fuimos.