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Cerco rojo a la Educación y Comunicación

Gustavo Hernández Díaz / Foto: Manuel Sarda

Gustavo Hernández Díaz / Foto: Manuel Sarda

Una disertación del ex director del ININCO-UCV en la que nos propone “seis ideas fuerza para un proyecto de alfabetización en medios de comunicación”

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A Óscar Lucien

Con motivo del cuadragésimo aniversario del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO), expongo el rol de la educación y la comunicación ante la grave situación social que padece Venezuela, desde hace más de quince años. Situación que amerita profunda reflexión de los sectores sociales y políticos del país. El Estado debe renunciara la idea de imponernos un modelo político y económico, que contraviene los principios fundamentales de la Constitución Nacional: derecho a la vida, derecho a protestar, derecho a las comunicaciones libres y plurales, derecho a la educación, derecho a servicios públicos eficientes. Exigir un franco entendimiento entre el Estado y la sociedad no implica diálogo de sordos. El Estado tiene que aceptar el pluralismo de las ideas para alcanzar acuerdos sustanciales sobre una agenda colmada de temas emergentes de interés público, que no han sido encarados hasta los momentos.

Un diagnóstico apresurado nos permite destacar un elenco de atipicidades de enorme gravedad en el orden comunicacional y educativo:

Abundan estudios académicos sobre un fenómeno social que se ha dado en llamar Hegemonía comunicacional. Hegemonía que contempla leyes y decretos en materia de comunicación, promulgados de manera discrecional por el gobierno con el propósito de asfixiar la libertad de comunicar y de informar. Con el fin primordial de imponernos el Plan de la Patria (2013-2019), suerte de constitución paralela, que opaca abiertamente el pacto democrático consagrado en la Carta Magna de 1999.

El Plan Patria no es simple declaración de principios épicos. Se ha aplicado con total eficacia en el sector de las comunicaciones. Los diagnósticos académicos hablan por sí solos: cierre de canales y de emisoras de radio, con anuencia de la Comisión Nacional de Comunicaciones; creación de un sistema gubernamental de medios; uso abusivo de cadenas y propagandas oficiales, que limitan la libertad de informar sobre los ingentes problemas sociales. Plan patriótico que fomenta el imperio de la política gubernamental en medios de comunicación con sus efectos perversos: blackout informativo, autocensura (lesión mortal a la naturaleza moral y de ontológica del quehacer periodístico) y clausura de programas de opinión. El gobierno compra medios de comunicación con la participación de testaferros, y como si esto no fuese suficiente, la reciente modalidad de coacción oficial consiste en limitar la adquisición de divisas para que los periódicos independientes no puedan seguir circulando en el país. Internet y satélites patrióticos están en manos de CANTV.

El sector educativo venezolano también acusa la amenaza del gobierno. El currículo escolar está sesgado por la visión política y prusiana del régimen, obstaculizando la posibilidad de un Estado docente democrático. El eufemismo Estado docente significa, en criollo, Gobierno adoctrinador. Y lo explico de esta manera: no es Estado porque rechaza los  valores universales democráticos compartidos por una sociedad globalizada; tampoco es Docente porque niega abiertamente los principios morales de las pedagogías modernas que fomentan la libertad de pensamiento, la diversidad cultural, la creatividad y la innovación, el aprender a pensar y contrastar la realidad desde diversos puntos de vista. La doctrina oficialista no da cabida a proyectos de comunicación y cultura a favor del desarrollo humano. Ni mucho menos alberga dentro de sus intereses una sociedad de la comunicación y del conocimiento. El diálogo y el saber están en terapia intensiva. Los textos distribuidos por el Ministerio de Educación: Lenguaje, Historia, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales y Matemáticas develan sesgo político, según estudios recientes de la UCAB. El gobierno ha declarado que Venezuela es territorio libre de analfabetismo, sin embargo, el censo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística en 2011, reporta 1.101.706 ciudadanos analfabetos, que equivalen al 4.9% de la población general. Otra cifra preocupante: En 16 años, la educación primaria ha sufrido un duro golpe con la ausencia de 63.425 niños menos en esta etapa del sistema educativo, según informes del Centro de Investigaciones Educativas de la UCV. Y me pregunto: ¿Qué están haciendo estos niños?

En síntesis, en lo educativo y lo comunicacional, no estamos ante un Estado docente ni ante un Estado comunicador; todo lo contrario, estamos ante un gobierno adoctrinador en el campo educativo y ante un gobierno difusor de propaganda que cuenta, en la actualidad, con una infraestructura de medios masivos y de redes sociales nunca imaginado en la historia de la comunicaciones en Venezuela. Pese a este escenario mediático controlado por el oficialismo; la audiencia prefiere migrar a la televisión por suscripción o hacer uso democrático del zapping: antídoto de monólogos presidenciales.

Desde el ININCO no declinamos ante la grave situación que agobia al país. En este sentido, propongo seis ideas fuerza para un proyecto de alfabetización en medios de comunicación, que solo es posible dentro de en un auténtico Estado democrático, con modernas políticas públicas de educación y comunicación.

Uno: Interdisciplinariedad. El campo de la comunicación y de la educación requiere establecer mayores lazos para estudiar la presencia globalizada de los medios masivos, Internet y de las tecnologías de punta en nuestra vida cotidiana. Ello supone una pedagogía edu-comunicacional que reflexione sobre la sociedad de la comunicación y del conocimiento. Una pedagogía crítica que sea capaz de plantear propuestas para comprender la convergencia tecnológica, el multi-tasking o acceso simultáneo a múltiples pantallas y modalidades de ciber-interactividad. Una pedagogía que dé cabida al sosiego y no al apresuramiento para aprender a pensar y ofrecer soluciones concretas a una sociedad, hoy más que nunca mediada por la Internet y tecnologías móviles. Si nos dejamos seducir por la inmediatez y la instantaneidad se corre el riesgo de incurrir en prácticas educativas instrumentales, memorización irracional de contenidos y encantamiento mediático y tecnológico.

Dos: Medios y mediaciones sociales. La educación en medios de comunicación es una modalidad educativa internacional que desde la década de los noventa desarrollamos en el ININCO a través de la Especialización para el uso creativo de los medios. La educación en medios propone metodologías para comprender los discursos mediáticos y la interacción de la audiencia con los medios y sus mediaciones sociales (familia, grupos sociales, escuela), desde diversas dimensiones: lenguaje, estética, tecnología, interacción, producción y valores. Contempla además tres objetivos centrales: primero, alfabetización mediática y digital, segundo, producción de contenidos audiovisuales y tercero, estudiar el sentido de los medios desde la realidad personal, local y global para generar un aprendizaje integral y significativo en la escuela y en ambientes educativos no formales.

Tres: Conocer a las audiencias. Es necesario conocer a las audiencias de los medios y a los productores y consumidores digitales. Dice un refrán: Si quieres enseñar latín a Pedro tienes que conocerlo y obviamente saber latín. Hay que elaborar manuales a partir del conocimiento psicosocial de las audiencias que disponer de metodologías descontextualizadas de la vida cotidiana. Propiciar estudios académicos sobre caber-recepción y consumo cultural es dar cuenta de realidades que aún no han sido exploradas en profundidad, cuales son: usos culturales de entornos virtuales; comunidades públicas y privadas en redes; ciudadanía y gobierno electrónico; ciberperiodismo, y los nuevos emisores y productores en la red.  De modo que conocer a las audiencias implica mejores condiciones pedagógicas para favorecer un cambio democrático en los procesos de recepción y producción.

Cuatro: Democracia comunicacional. Educar en medios es educar en valores para fortalecer la civilidad y la democracia comunicacional. Alfabetizar, incentivar la creatividad y la innovación, no es suficiente en tanto no aprendamos a contrastar mensajes audiovisuales y de Internet con los valores humanos universales. Educar en medios implica aprovechar las tecnologías a favor de un aprendizaje colaborativo y socializado, problematizador y propositivo. Ocurre que la reflexión crítica y el aprender a compartir cara a cara o en comunidades virtuales, requiere de un ejercicio moral permanente, basado en la modestia para reconocer que el aprendizaje es de por vida y que cobra sentido compartiendo el consaber. Hay que aprender a razonar y ponderar el exceso de información y desinformación que fluye en las redes sociales y examinar sus fuentes dominantes de información. Por ello son temas claves de la pedagogía en medios: ciudadanía, democracia, comunicación, políticas públicas de comunicación, brecha digital, acceso y participación, siempre en condiciones equitativas y sin sesgos políticos e ideológicos.

Cinco: acceso y participación. El acceso y la participación no se decretan desde una posición gubernamental. Ello implica negar la libertad de expresarse y de establecer comunicación entendida ésta como construcción y disputa de sentidos y la búsqueda permanente de la armonía de los contrarios en el terreno moral y práctico. Sin embargo, se requiere de la mediación pedagógica para que los ciudadanos aprendan a contrastar valores y antivalores, ficción y realidad, diversidad cultural y sectarismo ideológico, información y desinformación, democracia y autoritarismo. Cabe recordar lo que señala Antonio Pasquali: acceso y participación es la “capacidad igualmente ejercida de recibir y emitir mensajes, bases constructivas de una Opinión Pública no manipulada”.

Seis: Moral del comunicar. El fundamento moral de la pedagogía de los medios que proponemos desde el ININCO, abreva de la teoría de la comunicación de Antonio Pasquali; teoría que según palabras de este investigador contiene seis ingredientes esenciales: “Libre Acceso a fuentes de información públicas y privadas, la Libre Recepción de mensajes de cualquier origen, la Libre Escogencia de un Código expresivo, la Libre Elección de un Canal comunicante, la Libre delimitación  de los públicos perceptores y la Libre Elección de sus  Contenidos o mensajes. Nada más y nada menos que eso”. Tamaña tarea que debe encarar un nuevo proyecto democrático en materia educativa y comunicacional. Y añado que la libertad concebida con estos seis ingredientes requiere de alfabetización mediática y digital, para garantizar el uso y la producción de contenidos en igualdad de oportunidades y desde un enfoque ético y deontológico.

La Universidad Central de Venezuela nunca le ha dado la espalda al país. Inspirado en José María Vargas, primer Rector Magnífico de la Máxima Casa de Estudios, el ININCO, desde hace cuarenta años, ha sido consecuente con una premisa de vitalidad moral que dio a luz al proyecto RATELVE y que ha motivado la formación de generaciones de investigadores en comunicación y cultura. Desde el ININCO defendemos con pasión esta premisa: Sin comunicaciones libres y plurales es impensable una sociedad democrática. Nosotros podemos reconstruirla para el bienestar de todos los venezolanos.