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Caracas cautiva a Madrid

Autorretrato de Dalia Ferreira antes de su partida a Madrid. En sus manos luce las postales que simbolizan a una Caracas que cautiva

Autorretrato de Dalia Ferreira antes de su partida a Madrid. En sus manos luce las postales que simbolizan a una Caracas que cautiva

Dalia Ferreira está participando en las ferias de arte contemporáneo que se están celebrando en Madrid. Además, estará en una tertulia organizada por Papel Literario, el 27 de febrero, en El Ávila Gourmet, en Pozuelo de Alarcon

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Este mes de febrero Madrid será invadida por el arte contemporáneo y parte de ella recibirá a Caracas tamizada en la obra de Dalia Ferreira. Esta artista y fotógrafa es conocida por desarrollar un trabajo comprometido con Caracas cobijando y concibiendo una Venezuela que sea fuente de evolución para el arte. Ella produce una plástica crítica, irreverente, que ironiza. En los días en que se fue creando este artículo, Venezuela se convulsionó aún más de lo normal: nos constreñimos en un día a día cada vez más violento, que se intensificó en los hechos del 12 de febrero y que no han cesado. Pero este escenario le dio un color, una energía y una esencia particular a conversación que sostuvimos con la también comunicadora social. 

Coméntanos sobre las actividades que tendrás en ARCOmadrid y cuáles galerías te están apoyando en tu participación.

–Mi participación no sólo será en ARCO, sino en ArtMadrid, la irreverente JusMad, Photo Jäal y la contra feria llamada Flecha (Feria de Liberación de Espacios Comerciales Hacia el Arte), que invade las vitrinas del Centro Comercial Arturo Soria para modificarse ante las novedades del arte contemporáneo. Haré un happening o guerrilla artística que consistirá en repartir 20 mil postales de Caracas durante la semana del arte madrileña a la mayor cantidad de visitantes. Son postales que tienen cerca de 100 obras distintas, de mi autoría. Las galerías españolas que me estarán apoyando en esta cruzada de conquista artística son  Fernando Argüelles, Materna y Herencia, Espacio Islandia Art, Galería Metro y Panal 351 de Argentina.

Es una crítica activa también al modus operandi que tiene “el mercadeo del arte contemporáneo” anti-riesgo, que sólo acepta a los nuevos artistas si cumplen con requisitos amistosos, premios, residencias penitentes y contactos con los imposibles curadores y comisarios que se asoman con cuidado a la Babel del "nuevo arte". Es una respuesta a la zona de confort que solo apuesta a trofeos como Koons, Hirst, Kusama, Kapoor, etc. Es una toma por asalto al nuevo coleccionista, al caminante, al amante del arte;  es una suerte de camino de Santiago artístico que dejará sus huellas en los peregrinos del arte durante una semana de frenesí cromático.

El patrocinio de esta serie masiva mútiple  ha sido posible gracias a esos mecenas del arte que aún se ven en este sagrado valle de lágrimas, vida y esperanza llamado Santiago de León de Caracas. Ellos son La Perola (sobre todo), PixelOats, Bortot Galería, Kalosh y el colectivo comunicacional Madrid Seduce.

–Siento que en tu obra Caracas cobra vidas, asume roles: cautiva, se centrifuga, es devota. En este caso se hace trasatlántica: rememoras aquella Venezuela que en momentos de la post guerra española acogió a miles de europeos para que rehicieran vida. Ahora el caso se ha invertido. ¿Qué expectativas tienes respecto a la mirada española en Madrid y a la venezolana?

 –La mirada española la presumo por un lado cuestionadora, sobre todo para las nuevas generaciones, incomprensible tal vez para quienes no entienden cómo ha operado el aparato implosivo político, social, económico y cultural en Venezuela, y por otro lado esa otra mirada de buenos recuerdos, de deuda emocional, de revivir, para aquellos que dejaron su impronta afectiva y familiar en nuestro país desde mediados del siglo XX. Por otra parte, la mirada venezolana –me atrevo a afirmar– será una refracción que saltará de regreso a unos ojos sorprendidos por este extraño sentimiento de nostalgia anticipada. Y creo que esa mirada verá más allá del trabajo plástico de mi propuesta. Ocurre con mi obra con frecuencia frente a la mirada criolla; es más bien un espejo que les devuelve cientos de historias mínimas que llevan consigo en su ADN tricolor.

Sin embargo, luego de lo sucedido el día de la Juventud en  las principales ciudades Venezuela, este 12 de febrero de 2014, los ojos no sólo de Madrid sino del planeta entero se volcaron nuevamente sobre nuestro país. La asfixia estratégica con que se ha ido ahorcando la vida del venezolano, el allanamiento emocional, la emboscada social, el secuestro económico, la auto censura y el cautiverio auto impuesto tras las rejas de los hogares de millones de compatriotas, le gritan al mundo, cuando se puede franquear el bloqueo informativo, que es un país desesperado y sitiado.  Sólo espero que esta acción de repartir las 20 mil postales de una ciudad que lucha por ser como cualquier metrópoli del mundo, llena de posibilidades, sueños y esperanzas, pueda servir de performance de concientización humanitaria. Soy un vocero silente, con 20 mil postales en la maleta que me acompañó hasta Madrid, orgullosa de ser venezolana, de escuchar la Vida Boheme, de sentirme ganadora de ese Goya que recientemente se llevó el cine nacional y de toda la riqueza y potencial que tiene este inmenso país de gente buena.

Durante el verano de 2013, Dalia Ferreira tuvo la oportunidad de internarse por una semana en los talleres del maestro Carlos Cruz Diez, en París, para producir una serie audiovisuales llamados Cruz10 Episodios. “Hay una comunidad latinoamericana de diseñadores gráficos muy grande con sede en Venezuela, llamada PixelOats, creada por venezolanos, pertenecientes a esa raza maravillosa de jóvenes emprendedores que no ven más que oportunidades de desarrollo y apuesta honesta al futuro en Venezuela. Propuse a este colectivo la coproducción de una saga llamada Cruz10 Episodios, cuyo lenguaje audiovisual fuera cónsono con la nueva forma de consumir y digerir información. Hemos adoptado, gracias a la síntesis que imponen redes sociales, una nueva conducta que ha modificado  nuestro rol como  espectadores. Y fue de esta suerte que se creó esta saga de micro documentales breves, rítmicos, con pretensiones de video clip, compartibles, democratizantes, educativos y espero que estimulantes para las nuevas generaciones.”

–Háblanos del movimiento Una Sampablera por Caracas y el homenaje que harán a Santiago de León de Caracas en Madrid

 –Recientemente, el colectivo Una Sampablera por Caracas y la Asociación Civil La Parada Poética editaron un libro llamado Miradas y Palabras sobre Caracas: para bien o para mal, que presentaron en el Centro Cultural Hacienda La Trinidad, donde tuvimos la oportunidad de escuchar, de la viva voz de algunos de sus poetas, líneas maravillosas dedicadas a esta urbe. La publicación de la obra está dedicada a la ciudad ideal y a William Niño Araque. En Madrid ofreceré una tarde de lectura de esta obra durante la entrada de la primavera, el 01 de marzo, en el espacio de arte Ditirambo Lounge.  No sé leer poesía, pero es una ocasión perfecta para seguir dejando la huella de nuestros poetas entre la comunidad venezolana convocada y los caminantes de ocasión.

Dice la poeta Kira Kariakin en la obra: "Uno encuentra paz, no sólo donde se quiso a alguien, sino donde uno no se pierde a sí mismo, donde uno se puede consolidar en sí.” Esa paz la hallo en Caracas, a pesar de la violencia, la fealdad y todo lo que la aqueja. Uno quiere a su ciudad como a la familia, te puedes pelear con ella pero el afecto es ineludible porque te pertenece. Uno es de su ciudad y la ciudad es de uno. Yo amo a la mía a pesar de todo.”