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Calogero Salvo. Raíces que flotan

“Visto pero no oído”, es un documental que narra la vida de cuatro mujeres mexicanas cuyos esposos indocumentados perdieron sus vidas en los trágicos eventos del 11 de septiembre

“Visto pero no oído”, es un documental que narra la vida de cuatro mujeres mexicanas cuyos esposos indocumentados perdieron sus vidas en los trágicos eventos del 11 de septiembre

Calogero Salvo (Caracas, 1955) comenzó su carrera en el cine haciendo documentales etnográficos. En esta cuarta entrega de la Serie Artistas Venezolanos en Nueva York, Mariza Bafile habla con el venezolano y sobre su sensibilidad hacia temas como la inmigración, los derechos humanos y el Sida

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Nueva York

La nostalgia del migrante tiene su medicina: es la certeza que un día volverá. El que sale para migrar mitiga sus ansias, miedos y desgarres del alma prometiéndose a sí mismo que un día volverá.

Cuando el féretro de su madre bajó en el Cementerio del Este en tumba cercana a la de su padre y sus tíos, Calogero Salvo, cineasta venezolano que vive en Nueva York, fue golpeado por el dolor del desarraigo. Sintió que sus raíces se quedaban flotando, sin asidero. La muerte le había arrancado a la última persona que las mantenía firmes. Hermano, cuñada, sobrinos y muchos de esos amigos que habían constituido la familia alternativa construida a lo largo de los años, estaban desparramados por el mundo, el país que conocía se había ido desvaneciendo y él, falto de pilares a los cuales amarrar esas raíces sueltas,  lloró también por todo lo que estaba muriendo en su interior.

Calogero, quien hoy en día es un respetado cineasta y vicepresidente de las Fundaciones  Jerome y Camargo, creadas ambas para ayudar a los artistas, salió de Venezuela para cursar estudios siendo muy joven. Se graduó en el San Francisco Art Institute con un master en Fine Arts.

El sueño de su vida era ser cineasta. Siguiendo el llamado de las raíces, que en ese entonces tenían asideros importantes, regresa a Venezuela para realizar dos de sus más importantes documentales: Juan Félix Sánchez y La Guajira.

A través de los años Calogero sigue con ese ir y venir de Venezuela. “Me sentía muy arraigado a Venezuela, país al que debo mi formación como ser humano y todo lo que soy.” Su camino de búsqueda dentro del cine no para y se va acercando cada día más a la ficción, al principio mezclando los dos géneros. “Mis documentales no están basados en el hecho del documento en sí sino también en la interacción entre el director y los personajes. El documental puro en mi opinión no existe porque cuando pones una cámara delante de un personaje todo cambia. En ese momento surge una especie de conspiración entre el personaje y el director, es casi una seducción a través de la cual se logra un lenguaje más efectivo.”

El primer largometraje en el cual une la ficción con el documental se llama Tres por tres. Es un largo independiente que realiza en San Francisco. Lo produce utilizando todas las técnicas de la ficción pero los actores son personajes reales y sus historias también.­

Para su primera película de ficción, Calogero vuelve a Venezuela y a sus orígenes ya que la historia se desarrolla alrededor de una familia de emigrantes italianos llegados a Venezuela como tanto otros y como sus mismos padres, en los años cincuenta. Es un proyecto muy ambicioso que lleva años de trabajo y para cuya realización logra crear una coproducción con Italia y Francia. El casting cuenta con la presencia de actores de la envergadura de Antonio Banderas, Mimí Lazo, Marisa Laurito y Patrick Bauchau.

De regreso a Estados Unidos irrumpe en la televisión independiente. Prepara cuatro programas de una hora cada uno sobre el tema del Sida. La serie que se llamaba Viviendo con el Sida tuvo un fuerte impacto en la sociedad en un momento en el cual, cuando se hablaba de Sida, se hablaba de muerte. Mi trabajo logró romper muchos clichés y lugares comunes mostrando a las personas que luchaban para vivir a pesar del Sida y sin tener todavía los medicamentos que existen hoy.”

La migración vuelve a aparecer en los trabajos de Calogero a raíz de los eventos del 11 de septiembre. En ese momento él vivía en la calle 15 de Manhattan de donde veía las Torres del World Trade Center. Y las estaba mirando también cuando un avión impactó contra la primera. “Lo que recuerdo de ese terrible momento es el silencio. La torre parecía haberse tragado el avión y, aún cuando milésimas de segundos después hubo una gran explosión no recuerdo haber oído ningún ruido. Tras el shock emocional de las primeras semanas me puse en contacto con algunas organizaciones que ayudaban a las familias de los dispersos.”

Calogero va descubriendo la dolorosa realidad de los muchos inmigrantes clandestinos que habían estado trabajando en las Torres. Algunos de ellos habían salido de pueblos muy pequeños y sus familias sabían solamente que habían logrado entrar en Estados Unidos y que estaban trabajando. Nada más.

“A raíz de esa experiencia surge la voluntad de hacer un documental cuyo título es Visto pero no oído. Escojo a cuatro familias mexicanas, cuyos desaparecidos eran todos clandestinos. De cada historia, todas muy conmovedoras, surge un rasgo común, los cuatro hombres habían emigrado superando miedos y dificultades con la única esperanza de lograr un futuro mejor sobre todo para los hijos”.

El último trabajo de Salvo en Venezuela es otro documental cuyo título es A propósito de justicia. A través de tres historias, un joven matado por un policía metropolitano, una mujer guajira que lucha por su pueblo y un muchacho muerto durante una manifestación de calle, Salvo pone el acento sobre la falta de justicia en Venezuela. Ya en ese momento se iba desdibujando ese país donde siempre había pensado que un día volvería. “No me gusta la palabra exiliado”, dice y, sin embargo, es el desarraigo del exiliado lo que asoma de lo que nos dice y, quizás, aún más de sus silencios.

—¿Si te digo Venezuela qué es lo primero que te viene en la mente?

Una pausa, las emociones que se reflejan en cada movimiento de su cara.

—Familia, recuerdos, infancia, dolor y nostalgias de un mundo que ya no existe.