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Luis Beltrán Guerrero: Uno de los Últimos Humanistas del siglo XX venezolano

Candideces por Luis Beltrán Guerrero

Candideces por Luis Beltrán Guerrero

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El 11 de octubre del 2014 se cumplieron 100 años del nacimiento de Luis Beltrán Guerrero, uno de los grandes humanistas del siglo XX venezolano, caroreño forjado en su juventud en el aula abierta del cuarto-biblioteca de su primer y gran maestro de su tiempo, Cecilio (Chío) Zubillaga Perera, excepcional pensador universal que hizo de Carora un isla cultural, en plena hegemonía del tirano Juan Vicente Gómez.

Inclinado desde muy joven por la lectura particularmente de los clásicos griegos y latinos que formaban parte de los pocos libros, porque mayoría los regalaba, de la biblioteca de Chío Zubillaga, a los 14 años de edad dirige un periódico titulado “Él Pórtico” en Carora, y a los 16 años publicó su primer poema y una página titulada “Prosas de Ensueño y Realidad” en la revista Qincena, que dirigía en El Tocuyo otro de esos extraños escritores y promotores de la cultura en  tiempos de oscurantismo generalizado, Roberto Montesinos.   Todavía muy joven, su maestro dice que adolescente, escribió en ¨El Diario de Carora¨ sobre diversos temas, fundamentalmente culturales.

En la búsqueda de un escenario de mayor potencial para el ascenso social e intelectual se trasladó a Caracas con varias cartas de Chío Zubillaga, para conocidos periodistas y escritores radicados en la capital. Desde 1931 escribe en ¨Fantoches¨  el semanario humorístico que dirigía Leoncio Martínez, luego forma parte de los principales columnistas del diario El Universal en el que publicará la mayor parte de su obra en prosa, Candideces, considerada una vital expresión de su pensamiento humanista y de una singular erudición, en las que se refiere a temas fundamentales que se proyectaban e influían en hombres y corrientes políticas y literarias de su tiempo.  

Ingresa a la Universidad Central de Venezuela a estudiar Derecho y continúa su  trabajo literario, ya ganado para pensar en su carrera hacia la cumbre de las letras. No se incorpora a ningún grupo literario muy propio de esa época, pero sabe de su importancia. Muerto el Dictador Juan Vicente Gómez entra en contacto con prominentes personalidades del mundo intelectual, algunos ex colaboradores del régimen que desaparece en 1935 y, según Mariano Picón Salas comienza el siglo XX venezolano. Comparte  y discute con José Gil Fortoul, César Zumeta, Rufino Banco Fombona, Santiago Key Ayala, Pedro Emilio Coll, González Guinán y otros destacados personajes del momento. Persevera con acierto en el ensayo corto y en la poesía, y algo que posiblemente muchos no conocen, porque encontré la referencia en una carta que le envía su maestro Chío Zubillaga, en respuesta una Guerrero, se trata su intento de hacerse pintor. Con la correspondencia a su maestro le envía una Plaquette, sobre la cual le comenta: Da usted una sensación  perfecta del “Caso” natural que le vino en deseos de pintar, haciéndolo con líneas exactas y toques netos. ¿La forma de expresión? Eso es asunto de relativa importancia. Watteau estilizaba sus paisajes, que son un hontanar de encantamiento. Claude Monet echaba al lienzo sus colores, como en una orgía de poniente, sin método ni reglas fijas, dominado solamente por su “impresión”; y cuando lo contempla en sus cuadros inmensos, da la propia sensación de belleza extraordinaria que aquel otro detallista pulido fanático romántico.

La correspondencia entre maestro alumno continuará por muchos años, Guerrero se destaca en sus estudios y en sus escritos, por lo que es seleccionado por el Ministro de Educación, Rafael Vegas. Conjuntamente con Ernesto Mayz Vallenilla, Horacio Cárdenas Becerra, Carlos César Rodríguez y otros relevantes profesionales para viajar a la Argentina a realizar estudios humanísticos. Permanece varios años en esa república, escribe poemas y ensayos cortos  y escribe para El Universal. Cuando regresa a Venezuela publica varios libros de poesía y ensayos. Antes de viajar había publicado Secretos en Fuga. 1942.

Tal vez su obra de mayor trascendencia, Candideces, fue publicada en 17 tomos o series como fueron denominadas, y constituye un acervo histórico y literario de excepcional significación en la vida cultural de nuestro país. En ellas se encuentran sus inmensos conocimientos sobre la Lengua Española, la Poesía, la Historia, el Modernismo e Hispanoamérica y decenas de hispanoamericanos del mundo de la cultura.

En 1997, año de su muerte, su Obra Poética completa fue publicada por La Fundación Guillermo Morón, quien escribió el prólogo y afirma que Luis Beltrán Guerrero “corrigió las pruebas de este volumen y leyó el prólogo de quien lo conocía de cerca y admira toda su obra en prosa y en verso. Un gran silencio, una sombra de tristeza cubrió las auténticas letras de la lengua Castellana en la Venezuela del siglo XX. Murió el último humanista, un gran humanista, de esta tierra áspera y dura”.