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Barbarismos en 140 caracteres: Mauricio Montiel Figueiras

Mauricio Montiel Figueiras (Guadalajara, México, 1968) es narrador, ensayista, traductor y editor. Textos suyos han aparecido en medios de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, España, Inglaterra e Italia. Entre sus libros más recientes se encuentran “Paseos sin rumbo. Diálogos entre cine y literatura” (2010), “Señor Fritos” (2011), “La mujer de M.” (2012) y “Ciudad tomada” (2013). Desde 2011 trabaja en el proyecto novelístico titulado El hombre de tweed a través de la plataforma electrónica Twitter, donde maneja las cuentas @Elhombredetweed y @LamujerdeM. Se ha desempeñado como responsable del área de literatura del Fondo de Cultura Económica y coordinador editorial del Museo Nacional de Arte. Ha obtenido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino y el Premio Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés

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[Ver para creer. Pero la imaginación suele ser más veloz que el ojo. Nadie sabe a dónde va lo que la mente ve en un abrir y cerrar de ideas.]

[Mirar es desear. El ojo que ve zarpa en busca de algo que lo deslumbre. Hay barcos que vuelven a tierra cargados de tesoros inasibles.]

[Lo que ves no es lo que hay sino lo que observas. Mirar tiene sus propias trampas. Los objetos siempre están más lejos de lo que deseas.]

[Falso que los objetos estén más cerca de lo que aparentan. El mundo está hecho de lejanías. Siempre nos quedamos mirando el horizonte.]

[No existe lluvia que se pueda ver igual que otra lluvia. La mirada cambia. La mirada se agita como un pez. Tus ojos son de agua inquieta.]

[Ante el espejo somos otros. Que algo nos refleje no significa que nos reproducirá. Las apariencias engañan: somos trucos de la vista.]

[No eres tú. No soy yo. Somos los otros, los que el espejo refleja mientras te toco y me tocas. Somos los que no sabemos ser algo mejor.]

[Ven, dices, salta conmigo al vacío. Te tomo de la mano. Saltamos. La noche cae con suavidad. Allá abajo se tiende la red del nosotros.]

[Espacio. Entre un planeta y la oscuridad que lo rodea. Entre la luz y el ojo que la acoge. Entre tu cuerpo tendido y mi mano extendida.]

[Vuelvo sobre mis pasos para encontrarme y allí estás tú. En el origen de la nieve. Donde el fuego comienza a brotar con un solo aliento.]

[En sueños camino contigo. Pero tengo las piernas dormidas. Y no hay sendero para seguir. Sólo queda la caída. Suave nieve que cae.]

[La espera sirve para pulir los huesos. Quién va a pedir más paciencia al esqueleto. Quién aguarda sin sentir que se consume sin remedio.]

[Siempre hay alguien que espera. Siempre hay alguien que regresa. Entre dos extremos el mundo tiende sus hilos de araña. Viajar es tejer.]

[Digo tu nombre bajo el agua para que se convierta en pez. Nado tras él entre algas y corales y rayos de sol. Por tu nombre cruzo el mar.]

[Dónde está mi nombre cuando nadie lo pronuncia. Cómo sigo presente si ya soy ausencia. Quién sepulta todas las hojas muertas del otoño.]

[Nadie sabe dónde se entierran los tiempos muertos. Nadie reclama los momentos perdidos que encuentra. Todos los relojes están detenidos.]

[No quiero un epitafio. No quiero flores en mi tumba. Quiero que el sol me haga crecer bajo tierra. Quiero ser raíz que rompa el césped.]

[Alguien dijo ya que somos los hombres huecos. Resonamos como tambores de guerra. En nuestro vacío se acumulan deseos hechos de bruma.]

[El corazón, dicen, es un órgano de fuego. Bajo las costillas pulsa la posibilidad del incendio. Latimos para arder en medio de la noche.]

[Polvo eres y en polvo te convertirás. El tiempo desmenuza piedras pero también forma montañas. En nosotros pulsa la tenacidad de la roca.]

[El tiempo vuela. Eso lo saben los pájaros, las nubes, los mil y un vientos que se pasean por el mundo. La edad es una condición aérea.]

[El tiempo es lo que pasa mientras atrasamos y adelantamos relojes. El amor tiene su propio huso horario. En él siempre brilla el verano.]

[El amor es la verdadera tierra de ciegos. Todos andamos a tientas. Todos buscamos un cuerpo para nuestro cuerpo. El tuerto ha emigrado.]

[Nunca miramos completa la luna llena. Su lado oscuro lo estudian ojos que jamás verán nuestro lado. Partidos a la mitad gozamos el cielo.]

[El calcio de nuestros huesos es el calcio de las estrellas. Cuerpo adentro acogemos galaxias que giran. En nuestra voz vibra el universo.]

[Somos la materia de la que están hechos los sueños. Por eso nos sentimos imprecisos. Por eso al despertar sabemos que algo nos falta.]

[Nadie sabe para quién sueña. Será para los muertos que quieren reanudar una charla interrumpida. Será para amores que se quedaron truncos.]

[Pasamos la tercera parte de nuestra vida durmiendo. Más del setenta por ciento de nuestro cuerpo es agua. Por eso soñamos como navegamos.]

[El mundo crece mientras dormimos. Por eso en sueños visitamos regiones desconocidas. Por eso al despertar nos sentimos extraviados.]

[Soñar es otra forma de despertar. Los ojos cerrados son puertas abiertas a una mirada distinta. El acto de ver se consuma cuando nadie ve.]