• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Antonio de Berrío y Walter Raleigh cruzan sus caminos

Antonio de Berrío

Antonio de Berrío

Antonio de Berrío había nacido en Segovia (1527) y servido al rey desde sus catorce años

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Antonio de Berrío había nacido en Segovia (1527) y servido al rey desde sus catorce años.

Casado con una sobrina de Gonzalo Jiménez de Quesada, María de Oruña, este testó a su favor y a partir de su deceso la pareja viajó a Bogotá a reclamar lo suyo. María de Oruña era hija de Hernando de Oruña y Andrea Jiménez de Quesada. El adelantado había muerto soltero y sin descendencia, en la ciudad de Mariquita, en 1579, de lepra.

La capitulación con la Corona había sido firmada el 18 de noviembre de 1568, y en ella se le entregaba un territorio de cuatrocientas leguas ("pasada la cordillera de este reino hacia levante.") y el título de gobernador y capitán general para él y un heredero. Pues la única heredera era la sobrina, y por extensión, su marido: Antonio de Berrío.

En 1580 tenemos a los Berrío en Tunja y asumen lo heredado: la capitulación a favor de los territorios donde "estaba" El Dorado, sueño que había prácticamente enloquecido a Don Gonzalo. De inmediato Berrío organiza una expedición en busca de Manoa; llega al Orinoco y sigue su curso hasta el delta y luego se topa con Trinidad. No halla el tesoro y regresa a Nueva Granada en 1585 a buscar refuerzos.

Parte de nuevo en 1587 convencido de que hallará a Manoa y regresa sobre sus pasos iniciales, pero no logra continuar. En 1589 está en Casanare esperando refuerzos de Bogotá, y estos le llegan en 1590 y emprende su segunda expedición. Parte hacia el Orinoco y luego penetra por el Caroní y establece un campamento en su ribera y espera refuerzos de nuevo. Entretanto, navega hacia Margarita y se detiene en Trinidad, en 1591. En Margarita se entera de la muerte de su mujer y "quema sus naves". Se propone establecerse en Trinidad para desde allí buscar El Dorado. Funda en la isla grande el pueblo de San José de Oruña, en 1592, en honor a su mujer. Se instala en ella al año siguiente y comienzan sus pleitos con los otros gobernadores que alegaban que la isla formaba parte de sus jurisdicciones. Osorio desde Caracas, reclama; Francisco de Vides desde Cumaná, reclama; y Juan Sarmiento de Villandrando desde Margarita, también reclama. De hecho, Vides viaja hasta allá y le increpa que no tiene derechos sobre la isla, Berrío se defi ende.

En 1594 la escuadra de Walter Raleigh intercepta una embarcación española donde van las cartas de Berrío explicando que ha conseguido El Dorado. Raleigh decide proceder y se presenta en Trinidad el 22 de marzo de 1595: hace preso a Berrío, incendia la ciudad y se lo lleva.

Sube por el Orinoco, por el caño Mánamo hasta el Caroní, pero no hallan Manoa. Se devuelve hacia Cumaná y canjea a Berrío al gobernador Vides y sigue su camino, ya contagiado del mito doradista.

Liberado Berrío reúne gente y parte de Margarita hacia el Orinoco y el 21 de diciembre de 1595 funda Santo Tomé de Guayana para desde allí organizar la expedición a Manoa. La sobrevivencia de la ciudad es imposible, Berrío espera la llegada de su hijo Fernando que ha ido a Bogotá a buscar refuerzos para la aventura. Llega en 1597, dos años después, cuando el poblado está abandonado y su padre está a punto de morir. Hasta aquí la vida insólita de Antonio de Berrío, digna de una biografía y una película, en su etapa doradista.

Por su parte, Raleigh regresará a Guayana en 1596 y penetrará por el Orinoco y buscará El Dorado infructuosamente.

Navegará a Inglaterra ese mismo año y publicará su obra El descubrimiento de la Guayana.

En 1603 es hecho preso, acusado de conspirar contra el rey Jacobo I, y pasa trece años en prisión. Sale en 1616 y, de inmediato, organiza otro viaje a Guayana en 1618, pero está viejo y cansado y se queda en Trinidad. Envía a su hijo Walter y a su lugarteniente Lawrence Keymis y el primero encuentra la muerte en el enfrentamiento con el gobernador de Guayana, Diego Palomeque de Acuña, quien también fallece en la refriega. Abatido, Raleigh regresa a Inglaterra y es hecho preso de nuevo, acusado por los mismos cargos, pero esta vez la condena es a muerte. El verdugo pasa el hacha por el cuello de Raleigh el 29 de octubre de 1618. La obsesión doradista de Raleigh sobrevivió a trece años de cárcel y lo trajo de nuevo al lugar donde moriría su hijo.

Una tragedia completa.

Este personaje desconcertante no era un pirata cualquiera. Aristócrata, egresado de Oriel College de Oxford en leyes, fue un solvente escritor, poeta y político de gran calado en su país. Contrajo, eso sí, la misma fiebre del oro que Berrío, pero el tesoro fue esquivo con ambos, y sus aventuras terminaron en desgracia.