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Aforismos del domingo: Hipócrates

Aforismos del domingo: Hipócrates

Aforismos del domingo: Hipócrates

Hipócrates de Cos tuvo una larga vida: nació en el año 460 a.C. y falleció en el año 370 a.C. No solo se le tiene como el padre de la medicina, sino como el primer autor de aforismos conocido de la civilización occidental

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Corta es la vida, el camino largo, la ocasión fugaz, falaces las experiencias, el juicio difícil. No basta, además, que el médico se muestre tal en tiempo oportuno, sino que es menester que el enfermo y cuantos lo rodean coadyuven a su obra.

La Medicina es el arte de curar las enfermedades por sus contrarios. El arte de curar, el de seguir el camino por el cual cura espontáneamente la Naturaleza.

A enfermedades extremas, remedios heroicos, excelentes y bien administrados.

Cuando la enfermedad en su vigor estuviere, es menester usar del régimen más riguroso.

Los viejos llevarán fácilmente la abstinencia; después de ellos siguen los que se hallan en la edad adulta; los adolescentes no pueden tolerarla y mucho menos los niños y, entre ellos principalmente los que son muy vivos.

Es la digestión difícil en verano y otoño, muy fácil en invierno y no tanto en primavera.

En las enfermedades de acceso periódico, antes de medicinar, hay que suspender el juicio.

Durante la crisis, no debe provocarse movimiento alguno ni con purgas ni otras medicinas irritantes, sino que se debe dejar obrar a la naturaleza.

Lo que conviene evacuar debe ser dirigido por lugar conveniente.

No se debe juzgar de las evacuaciones por su cantidad, sino que es preciso atender a si tienen las cualidades necesarias, y si las sobrelleva bien el enfermo. Y si fuera preciso llevarlas hasta el desmayo, hágase, siempre que el paciente pueda soportarlas.

La enfermedad en que el sueño agrava la dolencia es mortal. Lo contrario sucede cuando se alivia.

Es bueno el sueño que calma el delirio. Malos son el sueño o el insomnio excesivos.

Ni la saciedad, ni el hambre, ni cosa alguna que exceda de lo que la Naturaleza quiera, es bueno.

El cansancio y las laxitudes espontáneas y sin motivo, enfermedad denuncian.

Si alguno tiene dolor en alguna parte del cuerpo y no lo siente, es señal de que tiene el cerebro perturbado.

La extenuación contraída poco a poco, lentamente necesita ser reparada; la que sobreviene en breve tiempo, exige reparación pronta.

Si en la convalecencia comen con apetito los enfermos y, sin embargo, sus fuerzas no se reparan, esto claramente indica que toman demasiado alimento; pero, si ocurre esto mismo y no tienen apetito, será necesario purgarles.

Conviene hacer fácil y movido aquel cuerpo que se quiera purgar.

Cuanto más nutras a los cuerpos impuros, más les dañarás.