• Caracas (Venezuela)

Pablo Pérez

Al instante

Pablo Pérez

Violencia desatada

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Venezuela vive una verdadera tragedia nacional, porque tenemos un conjunto de graves y complejos problemas que se han mezclado para acabar con la tranquilidad y la paz de los ciudadanos. Y mientras todo eso ocurre, no hay un gobierno serio y responsable que asuma la corrección de todas las distorsiones y aberraciones.

A pesar que la escasez es grave y la calidad de vida del pueblo desapareció, aún la inseguridad tiene un lugar preponderante en las preocupaciones del venezolano, como lo demuestran las encuestas en las cuales la criminalidad es una de las grandes perturbaciones del ciudadano.

Y ante esa realidad que nos golpea y que llena de luto a miles de hogares venezolanos al año, el gobierno no actúa con la suficiente inteligencia y coordinación. Ministros van y vienen, sin que exista un verdadero plan que nos indique que frente al problema hay un verdadero esfuerzo de Estado para atender la creciente inseguridad.

Se ha hecho normal y hasta rutinario que escuchamos a familiares y amigos relatar, hasta con alivio, como fueron víctimas de la inseguridad pero no salieron heridos y solo reportan pérdidas materiales y siempre surge la expresión: ¡Lo material se recupera!

La criminalidad no puede ni debe ser algo común, sino algo extraordinario. Somos uno de los países más violentos del mundo. Caracas es la tercera ciudad con la mayor cantidad de homicidios, solo superada por Ciudad Juárez en México y San Pedro Sula en Honduras.

Preocupa que varias son las ciudades venezolanas que están en la deshonrosa lista de las 50 urbes más peligrosas. Esto es algo inaudito en un país con abundancia de recursos, pero con severa escasez de gerencia pública y de castigo ejemplar al delito.

Es inconcebible que países con menos recursos y que tenían mayores problemas de violencia, como Colombia, ahora exhiban grandes logros en materia de tranquilidad ciudadana y todo gracias al esfuerzo serio y mancomunado de todas las instituciones del Estado.

Uno de los alicientes de la criminalidad es que la impunidad en Venezuela es casi total y eso es uno de las más graves debilidades institucionales del país, por cuanto si la mayoría casi total de los delitos cometidos quedan impunes, eso permite la multiplicación del mismo sobre todo en estos tiempos de crisis. La tolerancia debe ser cero y así progresivamente bajarán los índices de criminalidad.

Aquí la justicia funciona con eficiencia cuando se trata de castigar a líderes de la disidencia democrática y mucho más cuando se tratar de crear “ejemplos” para todo aquel que aspire a un cambio en Venezuela y partícipe en manifestaciones pacíficas de calle.

Y hay algo bien preocupante y es que la mayoría de los delincuentes de hoy son jóvenes que no superan los 25 años y han crecido en este ¿gobierno? O sea que ellos son aquel famoso “hombre nuevo” que la revolución iba a parir en Venezuela. Pero lo más triste es que un porcentaje muy grande de las víctimas de los delitos, también son jóvenes que no superan los 25 años.

 

Entonces ¿vive o no Venezuela una verdadera tragedia nacional?

 

@PabloPerezOf