• Caracas (Venezuela)

Pablo Medina

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Carta a Barack Obama

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Ciudadano

Barack Obama

Presidente de Estados Unidos.

Sr. Presidente,

Como una más de las voces que claman por paz, justicia, respeto a los derechos humanos a la legalidad y la constitucionalidad en las naciones, me uno hoy a la felicitación continental por su histórica e interesante visita a la República de Cuba, donde expuso asuntos políticos tangentes a ese país insular del Caribe; asimismo la referencia al respeto y tolerancia que debe privar entre los países.

Considero que fue un éxito para ambos gobiernos que, al momento de iniciar la importante apertura, se dirigiera por los medios de comunicación en forma directa al sufrido pueblo cubano, al igual que el significativo hecho de  reunirse con la disidencia cubana.

Su viaje es una eficaz brisa que ayuda a limpiar aquellos fantasmas ideológicos del estalinismo expresados en varios regímenes de América Latina que pretenden mantenerse en el poder mediante engaños y represión, aplicando la doctrina del partido único, estatización absoluta de la economía y eliminación de los derechos sindicales.

Mientras en Cuba se inicia una expectativa de cambio, contradictoriamente Venezuela vive una catástrofe humanitaria de grandes proporciones. Millones de ciudadanos bajo un inclemente sol hacen largas colas frente a un establecimiento comercial para lograr alguno que otro producto de la dieta diaria, así como en busca de medicinas en medio de diversas pandemias. Colas humillantes ante la mirada de niños que van creciendo en la escasez y el hambre, madurando tempranamente bajo la marca sicológica de la degradación impuesta por un ignominioso gobierno.

Simultáneamente, los venezolanos nos hallamos acosados por una delincuencia protegida por el Estado que ha asesinado a miles de ciudadanos y bajo la amenaza de un apagón general suspendiendo el agua y la electricidad paralizando todo el territorio nacional.

Opinamos que mi país está siendo codiciado por la importancia estratégica, sus recursos naturales, la posición geopolítica y por su historia, y esta catástrofe tiene el propósito de empujar hacia un éxodo poblacional de grandes dimensiones para posicionarse de nuestro territorio. En la gesta emancipadora librada por nuestros padres fundadores, Venezuela hizo el mayor sacrificio, y hoy nuevamente se halla colocada en un colosal reto cuando se ha producido una invasión silenciosa por parte de múltiples gobiernos como Cuba, Colombia, Brasil, Rusia, China y grupos terroristas que se han apoderado de cuantiosos espacios donde se encuentran gigantescos yacimientos de petróleo, minerales y uranio.

El gobierno cubano ha ocupado a Venezuela y mantiene una división militar encubierta, así como control del gobierno y del Estado. Por estas razones considero que es a Fidel y a Raúl a quienes se tiene que solicitar la libertad de los presos políticos venezolanos y el cese de la persecución de cientos de compatriotas.

Es vergonzoso que en las condiciones en que se encuentra Venezuela seamos los financistas de la transición en Cuba, con un aporte de más de 200.000 barriles diarios de petróleo. Eso explica por qué  protegen con anillos de seguridad y sostienen a su agente Nicolás Maduro en la Presidencia de la República no siendo venezolano, y el show con la enfermedad y muerte de Hugo Chávez de quien hasta la fecha no se conoce autopsia y acta de defunción.

Nicolás Maduro se ha negado a presentar su acta de nacimiento y en la República Bolivariana de Venezuela de acuerdo con nuestra Constitución para ser jefe del Estado se requiere  ser venezolano por nacimiento y sin ninguna otra nacionalidad.

Como hecho siniestro hallamos que el presidente Santos ordenó a la Iglesia de Colombia mantener en secreto tal evento y no expedir la partida de nacimiento de Maduro, quien de acuerdo con investigaciones nació en Cúcuta, Colombia. Y en retribución Santos recibió 52% del golfo de Venezuela para que sus empresas exploten nuestro petróleo.

Presidente Obama, escribo esta carta con inmenso pesar al ver y sentir mi país destrozado. Hay compatriotas que han preferido la muerte al sentirse desesperanzados. Nuestro pueblo lleva luto en su corazón. Sin embargo, continuamos a bandera desplegada con el compromiso de emancipar nuestra patria y darle un nuevo rumbo donde prevalezca la democracia, la justicia social, los derechos humanos, solidaridad, la ecología y el desarrollo sustentable. Saldremos adelante.

 

Atte.,

Pablo Medina