• Caracas (Venezuela)

Pablo Doberti

Al instante

Tema: los genios

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Ahora que pasaron tantos años es fácil saber que fue un genio, pero su mamá y su papá y sus amigos no lo sabían. Entonces, no sé si siempre fue un genio, la verdad. No sé bien qué es un genio. Y los genios de los que me hablan en la escuela no sé por qué, pero me aburren. Siempre que empiezan avisándome que me van a hablar de un genio, eso mismo ya me aburre. A mi me gustan los genios, pero son como otros genios, ¿no?

Eso se aprende rápido: cuando el libro de la escuela dice que tal persona fue muy importante quiere decir que lo vas a tener que estudiar. Y que te van a contar dónde nació, cuándo nació y si era una democracia y así. Nos van a contar que hizo genialidades pero no creo que nos muestren sus genialidades. Hay que creerle, al libro, que ese hombre fue genial, no hay de otra. Ah, porque casi siempre ya están muertos. Es normal –me parece: ¿cómo te das cuenta de que es un genio antes de que se muera?

Son importantes las personas geniales, ok, pero no todas las personas importantes son geniales. Y eso también me aburre. Entonces: peor que cuando nos avisan en la escuela que nos van a hablar de un genio es cuando nos dicen que van a hablarnos de una persona importante. Y lo peor de lo peor es cuando lo llaman “célebre”. Ahí más que estudiártelo vas a tener que aprendértelo de memoria. Antes, en la escuela, cuando decían “célebre” te tenías que parar; ahora ya no exageran tanto.

Cuando pienso en personas importantes yo pienso en otra cosa. Por eso es difícil para mi ir a la escuela. Todo es como parecido pero muy diferente. Y te confundís todo el tiempo. No sé. Por ejemplo, Picasso. No, no es un buen ejemplo. No me acuerdo de él en la escuela. ¿Picasso o Picuso, era? Otro ejemplo, Homero. Una persona después de 100 años de muerto ya no es persona, es monumento o nada. ¿No te parece? ¿Cómo voy a hacer para imaginarme a Homero una persona? Siempre la foto de él es un mármol; siempre. Me es más fácil imaginarme a Ulyses que a Homero. Ulises transpiraba; Homero, no sé ni por dónde. Ulyses te da ganas. Otro ejemplo, Maradona. No, sí, ya sé: tienen que ser ejemplos de la escuela. Lo puse por lo de genio… pero sí, ok, otro. Albert Einstein. Me lo presentaron a los 8 años, en 3ro, y después me volvieron a hablar de él a los 10, 11, 13 y ahora de nuevo. Siempre vuelve el viejo de pelo blanco y de los pelos parados. No se me hace simpático (lo digo por la foto, que es lo que más me acuerdo), pero insisten por todos lados con que era simpático y genial. Es que los alemanes también se me hacen un poco abstractos, debo confesar; salvo en el futbol, que menos. Es raro para mi ser alemán y hablar en alemán y estar siempre abrigado y haciendo cuentas. Einstein, sí, estábamos hablando de Einstein, vuelvo. En Brasil es un hospital. Ahí operaron a mi papá; yo fui. En México lo vi poco. En los libros tiene corbata y en mi cabeza, la lengua afuera. ¿Fue siempre canoso? Sé que se metió en un mundo muy complejo, abstracto y vertiginoso y sé también que salió de pie, como sale el genio del surf del tubo de las olas gigantes de Hawaii. No sé en qué fue genial. Sí, física, sí, pero no sé en qué. No pude darme cuenta todavía. Me interesé en él y leí que trabajó en el registro de patentes de por allá y que eso dicen que lo inspiró. Yo no creo. Necesitaría la plata. Nunca me encontré con su día de gloria. El día que destrabó la cosa y abrió el universo a su nueva dimensión. Lo estudié y aprobé y listo.

Me siento eterno. La muerte no me preocupa nada. Me preocupan otras cosas. Genial me parece mi hermano. Le sale todo bien. Nada como nadie, rápido y bien ordenado; parece que domina el agua. Trae buenas notas y no lo veo estudiar nunca. Le va bien con las chicas y es muy lindo conmigo. Incluso cuando llora me parece genial, porque cuando acaba de llorar se recupera y parece que no hubiera llorado. Se refriega los ojos y sigue estudiando o viendo la tele o leyendo alguna cosa o en el celu.

Yo, más o menos. La tele no me gusta tanto, pero eso de leer no me parece. Yo sé que es fácil (eso me dice mi hermano) y que pone muy contentos a todos: te sientas a leer por ti mismo 10 minutos cualquier libro y todos te sonríen, vas a ver. Y yo sé que es verdad, pero no me parece. Me da –por ejemplo- más ganas de escribir que de leer. Es raro, ya sé. A él, no (¿irá coma acá?). Pero a mi me aburre leer y me gusta mucho escribir. No, no, en la escuela no. En casa, sí. Me gusta escribir. Se me da; no, fácil no. Digo que me dan ganas.

Ah, sí, de los genios, sí, de eso estábamos hablando. Me acuerdo de Mozart, de… Colón (está bien?). Colón es prócer, ok. Genios: Mozart… (estoy pensando), Mozart, Beethoven, ¿qué mas? No, no toco ningún instrumento, no. No, tampoco nunca los escuché. Bueno, alguna vez sí, pero poco. Me acordé de esos nombres porque en la escuela…

Si yo tuviera que escribir ahora una redacción sobre “Los Genios de la Humanidad” para la escuela empezaría así: En la Historia de la Humanidad hubo muchas personas geniales e importantes, personas que ayudaron al mundo a ser mejor y a las demás personas a saber más y más (no, no debería repetir dos veces la misma palabra)… saber más. Como por ejemplo: Einstein, Mozart, Freud, Lincoln…

¿Que qué escribiría si lo escribiera para mi, en casa? No sé… Creo que empezaría así: Ahora que pasaron tantos años es fácil saber que fue un genio, pero su mamá y su papá y sus amigos no lo sabían. Entonces, no sé si siempre fue un genio. No sé bien qué es un genio. Y los genios de los que me hablan en la escuela no sé…

Mi hermano hubiera buscado una de esas redacciones perfectas de Internet.