• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

Al instante

Como sea: habrá transición

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Los candidatos de la oposición no son los que están ganando, es el gobierno el que está perdiendo por su catastrófica gestión. En la calle preguntamos por el nombre de los candidatos y pocos son los que conocen a los aspirantes. 

Pues bien. Así las cosas, les digo que hemos venido recorriendo el estado Carabobo, y sin recurrir a un instrumento científico para evaluar la intención del voto, es casi un clamor colectivo que lo harán en contra del gobierno. Repito: no es un voto meditado a favor de tal o cual candidato, sino que la mayoría de las personas con las que hemos hablado votarán para “castigar” a Maduro, que lo ven como el responsable del actual descalabro económico. 

La historia se repite en cualquier rincón de Carabobo, y me imagino debe ser igual en toda Venezuela. Pareciera escuchar a la gente gritar al unísono: ¡Maduro vete ya! Piensan que el 6-D es la fecha para despedirlo, lo cual es preocupante. Pero, más aún,  hay candidatos cuyas campañas se basan en dar esa premisa como cierta. Maduro no se irá el 6-D, aunque lo quisiéramos. 

Si la oposición gana la mayoría de los escaños, como debería suceder de acuerdo a los sondeos de opinión, la misión de la bancada opositora será titánica. Deberán concentrarse en dos tareas. La primera; desmontar la tesis que vendieron durante la campaña, explicando las atribuciones del parlamento, porque de no hacerlo la mega crisis y la hambruna que se anuncia para el 2016 se la achacarán a ellos. Volverá aquel discursito manipulador, dizque los proyectos para superar el escollo lo está torpedeando la oposición desde la Asamblea Nacional. Y la segunda, que considero la más importante: abrir verdaderos canales de comunicación con el oficialismo. Esto es, hacer pactos y negociar con los civiles y militares identificados con el régimen para preparar la transición. Si no lo hacen vendrá el desmadre y se profundizará la anarquía. 

Terror y trampa.-

Lo narrado en los párrafos anteriores es el “deber ser” en un escenario decente. Pero, conociendo de lo que es capaz esta gente, no es de extrañar que días previos al evento electoral comience una campaña de desmovilización mediante saboteos a los centros de votación. Atentados con estallidos de artefactos que de alguna manera intimiden al elector para evitar que salga de su casa a sufragar. Lo que se traducirá en beneficio para el régimen, pues los trasladados en carros oficiales serán los únicos que tendrán garantizada su seguridad.       

Bolas y rumores.- 

Sin observación internacional cualquier cosa puede ocurrir. Un megafraude es lo más probable. Olvídense que el pueblo va a salir a defender a ningún candidato. El boletín de doña Tiby será irreversible. Ya hemos comenzado a escuchar rumores de supuestos alzamientos militares. Recuerden que estamos en manos del G-2 cubano, especialistas en confundir al enemigo. Lo cierto del caso es que este noviembre promete ser movido. Sea cual sea el resultado, el 6-D comenzará la transición, con o sin diputados de la oposición.