• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

Al instante

Todo o nada

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Desde hace dos meses hemos dicho que la Asamblea Nacional está haciendo lo que le corresponde hacer. Es un órgano predominantemente político, donde confluyen distintos puntos de vista presentes en las organizaciones que la conforman. Hoy está totalmente polarizada. Por una parte, la escuálida y alicaída bancada oficialista, y por la otra, la mayoritaria opositora. A pesar de esa clara superioridad en número y en talento de la oposición, poco hemos logrado. Así es, poco. No me refiero al avance que sí significó el permitir la entrada a todos los medios de comunicación para corroborar en vivo y directo las limitadas capacidades oratorias y en conocimiento legislativo de la bancada del PSUV, sino a lo que me quise referir es al obstáculo dictatorial que ha significado el Tribunal Supremo de Justicia, en anular e impedirle a la Asamblea Nacional que cumpla con su mandato popular. 

Pues bien, así las cosas, el tiempo transcurre y la gente se desespera, porque espera alguna acción contundente que los emocione y los motive a seguir luchando. Cierto que el país prácticamente se paraliza cuando toma la palabra Henry Ramos, demostrando un correcto y no pocas veces jocoso uso de la palabra. Pero eso no es suficiente, hace falta algo. El tiempo es más dañino para el Parlamento que para el régimen. La gente espera acción, y la Asamblea Nacional, a dos meses de su instalación, se ha convertido en el centro de desahogo o la válvula de escape de la oposición, sin provocar cambios sustanciales. Visto el escenario, fue un gran negocio para el régimen permitirle a la oposición que alcanzara la mayoría. Aunque cuando la sala situacional vio las consecuencias de su aplastante derrota, no tuvo otra opción que la de arrebatarle los tres diputados del Amazonas para evitar que se pudiera convocar una Asamblea Nacional Constituyente por parte de las dos terceras partes de la Asamblea Nacional; el régimen dictatorial pensó “que discutan lo que quieran”, “que intenten lo que se les ocurra”, para eso tenemos el TSJ que impediría la vigencia de cualquier ley incómoda que afecte o limite el poder dictatorial; lo que sí no podían dejar como estaba era la composición de la mayoría. Esa es la razón para despojarlos de la mayoría de las 2/3; sin esa calificación jamás estarían habilitados para la convocatoria de un proceso constituyente.

 

Timidez legislativa

Más de dos meses sin representación del estado Amazonas y no se les ha ocurrido por ejemplo sesionar allá en Amazonas, tampoco la convocatoria de una movilización nacional en apoyo a los diputados indígenas. ¿Qué pasa? ¿Corriendo la arruga hasta dónde? 

¿Será que existen conversaciones con el oficialismo –que no conocemos– que han sugerido aceptarán el revocatorio? He sido un frecuente defensor de los puentes con sectores civiles y militares oficialistas, pero no para traicionar a los electores. Debemos ser francos, transparentes. Los puentes deben ser para abrirle paso a la transición de este oprobioso régimen hacia la reconquista de la democracia. Aquí, si bien es cierto que a Maduro no lo quieren ni en Miraflores, tampoco toleraríamos en la presidencia a alguien que lo sustituya con sus mismos ideales o estilo de gobernar. 

Digo esto porque lo que está planteado con el revocatorio es salir de Maduro pero continuar bajo el mismo esquema. Con el mismo Tribunal Supremo, la misma fiscal general de la República, el mismo defensor del pueblo y el mismo contralor. Y peor resultará si de acuerdo con los tiempos la revocatoria se produzca después del 10 de enero de 2017, pues en ese caso tomaría la conducción del país quien detente la vicepresidencia de la República para ese momento, que como muy bien lo dijo “Chúo” Torrealba pudiera ser Cilia Flores, que aprovecho para decirles que de acuerdo con el artículo 238 de la Constitución no tendría impedimento alguno, ya que Cilia es cónyuge del presidente, es decir, no es pariente ni consanguíneo ni afín de Nicolás Maduro.

 

Basta de guabineo

Si hay algo que molesta a los ciudadanos es el guabineo. Señores de la Asamblea Nacional, amigos de la MUD: a la culebra se mata por la cabeza. De este régimen debemos salir de raíz, o comemos tiburón o morimos arponeados, ni con enmienda ni con referéndum revocatorio saldremos del hueco. La renuncia aislada tampoco solucionaría absolutamente nada. Por eso la propuesta es renuncia y constituyente. La renuncia pidiéndola en la calle y la constituyente engrasando la maquinaria para la recolección de firmas; que por cierto son menos que para activar el referéndum revocatorio. Les pido no apuesten por sus parcelas individuales, juguemos a la recuperación del país. Todo o nada.