• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

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Ni leales ni solidarios: timoratos

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Las revoluciones siempre han sido impuestas a la fuerza. Es mentira que son pacíficas. Son muy violentas. Digo esto en el supuesto negado de que en Venezuela estuviéramos ciertamente en presencia de una revolución. Aquí, o nos calamos las arbitrariedades oficialistas, o somos unos desestabilizadores. O peor aún, nos etiquetan como traidores a la patria. La Revolución francesa –ícono de las revoluciones– tuvo su lema: “Libertad, igualdad y fraternidad” (solidaridad). Lamentablemente, esas loables palabras algunos las aderezaron con el macabro aliño de la muerte: ¡Libertad, igualdad, fraternidad, ou la mort! Algo como la que inspiró a este “revolucionario” socialismo del siglo XXI: “Patria, socialismo o muerte”.

 

Solidaridad

La expresión que debería inspirar a cualquier ciudadano que esté involucrado (o no) directa o indirectamente en actividades políticas, la que nunca deberíamos echar en un saco roto, que se entienda bien, seamos oposición o gobierno, debe ser la palabra fraternidad, o mejor dicho: solidaridad. 

La solidaridad es un valor que tenemos que llevar impregnado como tinta indeleble en nuestros sentimientos. Solidaridad con el prójimo,  sea militante de nuestras ideas o sea el más acérrimo de nuestros adversarios. Ese es un principio que identifica a los demócratas.

 

Club de miserables intereses

Existe una gran preocupación por algunos organismos que se han constituido para ayudar a los pueblos en el fortalecimiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos, como son la ONU, la OEA y Unasur, pero han devenido en clubes de amigos que velan por los intereses de quienes ocupan un espacio en esas instituciones. Basta revisar la reciente negativa de la OEA para discutir el cierre de la frontera con Colombia. 

 

Solidaridad con Leopoldo

Con vergüenza tenemos que reconocer que en el caso de Leopoldo, como en el de muchos perseguidos políticos, ha faltado solidaridad de la oposición. El pasado viernes era para que los alrededores del Palacio de Justicia estuvieran repletos de dirigentes esperando la sentencia. Pero el acompañamiento fue escaso. Los de siempre: la guerrera María Corina Machado y algunos activistas.

 

La MUD: ¿un club? 

La MUD, con dolor lo digo, se comporta como esos clubes de amigos cuyo interés se reduce a la conveniencia de quien lleva la voz cantante. Pienso que en algo puede reivindicarse en el caso de Leopoldo convocando este jueves una gran vigilia a la espera de la sentencia del que hoy es la máxima referencia de la brutal represión del régimen. Todos los candidatos a la Asamblea Nacional con sus suplentes deberían estar ese día en Caracas. Causa pena escuchar a dirigentes regionales “Si hay justicia López saldrá en libertad”. O sea, ellos pretenden reconocer que la prisión ha sido un trámite normal durante el proceso de Leopoldo. ¡Timoratos!

 

@pabloaure