• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

Al instante

La hora de los ciudadanos

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Mientras la oposición, a través de algunos de sus máximos voceros, exhibe el arte de jugar con carritos, el oficialismo no pierde tiempo en asuntos que ellos consideran triviales, y por esa razón no abandona el laboratorio en su búsqueda permanente de cualquier fórmula que adormezca al soberano, para de esa manera impedir que florezca la democracia.

Lo siento así, desde luego que es muy importante lo que se discute en la Asamblea Nacional, y la vocería la encarna el diputado con más “kilometraje” en los quehaceres legislativos. Nadie puede dudar de que si estuviéramos en un sistema democrático iríamos por muy buen camino. Y mejor conducidos, imposible. Pero la realidad es otra. Aquí no hay democracia, por lo tanto, esas discusiones que se desarrollan en el seno de la AN no llegarán a ninguna parte, porque simplemente lo que allí se aprueba no va a surtir efecto debido a la alcabala del Tribunal Supremo de Justicia. Y lo peor del asunto es que todos los diputados lo saben; y no creo que exista algún venezolano que lo dude.

 

Teoría del ñu.

Aquí estamos en presencia de la “teoría del ñu”, muy bien definida por el fallecido periodista Oscar Yanes, cuando en un programa le preguntaron por qué Chávez no caía, él contestó: “Chávez no cae porque es un ñu, vale decir, un animal de las planicies africanas que tiene cabeza de toro, patas de toro y cuernos de toro, pero resulta que no es un toro. Entonces, si un torero pretende torearlo, pensando que es un toro, el ñu lo mata”. Esto decía Oscar Yanes: “Chávez actúa de una forma totalmente contraria al político clásico: el político venezolano que quiere pelear con Chávez es un político que actúa como si este fuera otro político igual que él. ¡No! A Chávez no se le pueden aplicar los principios clásicos de la lucha política”.

Traje a colación este relato, que desde hace tiempo vienen explicando otros articulistas, para ratificar que estamos enfrentando un régimen dictatorial, y con exagerada candidez pretendemos que lo desplazaremos de la misma manera que pudiéramos hacerlo con un gobierno democrático. Demostraciones sobran para corroborar lo que aquí escribo.

 

¿Hasta dónde llegaremos doblados?

La joroba cada día se nos percibe más. Cuando la Asamblea Nacional, después de haber juramentado a los diputados del estado Amazonas, echó para atrás su decisión, Henry Ramos, argumentó: “A veces hay que doblarse para no partirse…”, lo cual en política y en todas las actuaciones de la vida es rigurosamente cierto. La gran pregunta es ¿hasta cuándo permaneceremos doblados?

Quizá el “alto mando” de la MUD está calculando el momento adecuado. Pero desde esta trinchera de lucha me permito decirles que la gente comienza a perder la fe y la ciega esperanza que surgió cuando comenzó a escuchar a Henry hablar en tono desafiante y con pleno conocimiento de lo que significa la función parlamentaria. Lamentablemente, del dicho a los hechos ha transcurrido mucho trecho, y el oficialismo vuelve a ponerse envalentonado; algo así como guapo y apoyado. Tenemos la Asamblea Nacional, pero nada podremos hacer que los perturbe; tan es así, que no pocas veces he sentido que esa minoría oficialista, o esa mayoría opositora –como la queramos ver– la usa el régimen como válvula de escape de las pasiones de líderes opositores: “Que hablen y digan lo que les provoque; que se desahoguen allí, pero sus propuestas no pasarán”.

 

La AN y la esperanza ciudadana.

No tengo ninguna duda de que la Asamblea Nacional, desde el punto de vista formal, está cumpliendo con su promesa electoral; debaten, investigan, escuchan, declaran, sancionan leyes y, en fin, en el imaginario están tratando de cambiar las cosas y construir ese país que todos nos merecemos. Eso es en la apariencia, como ya dije, solo se quedará en los espacios legislativos, porque estamos bajo un sistema milico-judicial. En la práctica las leyes las dicta el TSJ y las hacen cumplir algunos gorilas uniformados, que prefieren “analizar” el impacto de la anhelada Ley de Amnistía y Reconciliación, antes de estudiar y planificar las estrategias para combatir la guerrilla, el narcotráfico, o el impacto que producirá el acuerdo de paz en Colombia que seguramente generará algunas situaciones irregulares en nuestras fronteras con el vecino país.

 

Dudas que nos preocupan.

Pudiéramos sospechar que cuando Henry Ramos nos dijo que había que doblarse para no partirse fue por temor a perder ese espacio recientemente conquistado, que no era para cumplir las verdaderas funciones legislativas porque sabía que ya el Tribunal Supremo de Justicia se había constituido en el “pelotón de fusilamiento”. Su visión quizá la centró en catapultarse como líder o vocero de la oposición. Cualidades les sobran y no podía perder esa oportunidad. Muy probable que entre el presidente del Parlamento y el Ejecutivo nacional exista un acuerdo; ambos se atacan en los micrófonos pero hasta allí. Me imagino una conversación fluida entre Henry y Aristóbulo para llegar a acuerdos de convivencia “pacífica” bajo una dictadura agitada. Ese presunto acuerdo se mantendría hasta que se produzca una reacción ciudadana. Mientras eso no ocurra se seguirá corriendo la arruga hasta las próximas elecciones, a realizarse en la oportunidad y condiciones que tenga a bien fijar el CNE.

Quiero insistir en algo que hemos venido exteriorizando desde hace rato: ¿por qué no sesionar un día en Amazonas como manifestación de solidaridad con ese estado al cual el régimen le arrebató su representación? ¿Por qué no convocar sendas marchas encabezadas por todos los diputados opositores hacia el CNE y hacia el TSJ solicitando respeto al estado Amazonas? ¿Por qué no tomar el liderazgo de las continuas protestas? Pudiera haber un pacto de no “agresión” que consista en que el régimen le pida a la AN no convocar a la gente a la calle; con el compromiso de no utilizar los esbirros de la Fiscalía y del TSJ para encarcelarlos. Por mucho menos de lo que ha dicho Henry Ramos, a María Corina Machado arbitrariamente la despojaron de su curul. ¿O acaso vamos a imaginarnos que estos dictadores van a salir del poder sin presión popular? Comienzan a surgir dudas que nos preocupan. Ha llegado la hora de los ciudadanos, no esperemos ninguna orden.