• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

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El diálogo: una estafa internacional

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Se sentarán a dialogar sin condiciones y al parecer, sin agenda tampoco; o sea, dibujo libre. Lo que sí sabemos es que el Vaticano y la OEA serán mediadores entre el régimen y la MUD. ¿Mediadores de qué? La mediación tiene sentido cuando están perfectamente determinados los objetivos; cuando las partes del conflicto tienen un interés común sobre algo. Aquí en Venezuela la inmensa mayoría de los ciudadanos quiere comida, medicamentos, justicia, seguridad, prosperidad, democracia, libertad, bienestar y que el salario alcance para vivir con dignidad. Nuestra pregunta: ¿será de eso sobre lo que dialogará el régimen y la MUD? No lo creo. Me late que el dialogo versará sobre respetar o irrespetar la Constitución. Así de crudo es el asunto.

Para sentarnos a la mesa de negociaciones, lo primero que hay que definir es la agenda. ¿Qué discutiremos y qué queremos? Nosotros decimos que liberen a los presos políticos y nos permitan hacer el referéndum. Ellos argumentan que los presos están presos porque son criminales y, en cuanto al referéndum, dicen que no se oponen sino que no cumplimos con las reglas; que por cierto reglas establecidas e interpretadas por los revocables.

 

El diálogo encallejona. Esperemos.      

Sé que es muy sencillo hacer los comentarios desde una columna de opinión, lo difícil es estar en los zapatos de Henry Ramos y demás voceros. Digo esto, porque creo que el régimen encallejonó a la MUD con esa estafa internacional del dialogó.

La gente quiere resultados. La Asamblea Nacional ha hecho su trabajo pero ha sido vilmente empañado por el Tribunal Supremo de Justicia con miras a deslegitimarla. Esto hay que decirlo. Ahora con el juego trancado, la MUD también pierde si no se sienta sobre una base más o menos sólida. Solo de la “negociación” se podrá saber el futuro. Mientras, no habrá nada. El Consejo Nacional Electoral no se pronunciará.

Para el “madurismo” les resultó muy sencillo vender el diálogo, ya que quien se rehúse a aceptarlo, a la luz de los desentendidos, no será considerado como demócrata. ¿Qué argumentos podría esgrimir la MUD a los organismos internacionales para no dialogar con el régimen? ¡Ninguno!, porque inclusive, en las más cruentas guerras las partes en conflicto de vez en cuando declaran treguas para negociar. Lo que no saben o no quieren ver algunos, es que aquí no se negocia la paz sino el poder. Nada de lo que se acuerde en esos fulanos diálogos garantizará la paz.

 

Desmontar el “madurismo” es el objetivo

El verdadero diálogo primero lo debemos sostener los factores democráticos que hacen vida dentro o fuera de la MUD. Entender que padecemos una tiranía con mente inescrupulosa. Si continuamos transitando por el camino diseñado por el régimen y no el de la resistencia para enfrentarlo, estos bandidos nos seguirán vacilando. Nos encallejonarán en el diálogo del charlatán, del estafador, el de los trúhanes pues.

Para lograr la paz democrática -lo cual debe ser el único objetivo del diálogo- tenemos que desmontar este aparato destructor enquistado en Miraflores, ¿nos ayudará la ONU, la OEA y el vaticano a lograrlo?; en este momento les aseguro que en la mente de esos organismos eso no es lo que prima.

Mientras tengamos un Tribunal Supremo de Justicia, una Fiscal General, un defensor del pueblo, un contralor general, un Consejo Nacional Electoral y una Fuerza Armada Nacional a merced de un régimen despótico nos mantendremos lejos del país que anhelamos.

 

La trampa del revocatorio

No sé cómo ingenuamente muchos cayeron en la trampa del revocatorio. Ahora, no nos queda otra alternativa que seguir exigiéndolo para no pasar como desadaptados y divisionistas. Pero hay que estar clarísimos en que nuestro país clama por algo más que un revocatorio. Tenemos que arrancar de raíz este modelo populista, antidemocrático, hambreador  y criminal que soportamos desde hace más de diecisiete años. Esto implica salir de Maduro y de todo el sistema destructor de la prosperidad.

La estupidez de las regionales

No puedo dejar de referirme al tema de las candidaturas a gobernadores que a todas luces resulta extemporáneo.

Lo de andar candidateando gobernadores es una desvergüenza. Con la crisis que vivimos es una bofetada al ciudadano que se siente humillado tanto por el régimen como por indolentes que persiguen una parcela de poder para satisfacer sus egos. Desde luego, de acuerdo a los tiempos las elecciones regionales deberían celebrarse este año, pero el ciudadano  común no espera unas regionales porque le metieron entre ceja y ceja que el único culpable de esta megacrisis es Nicolás Maduro y a él es a quien hay que revocar. Por lo tanto, cualquier elección que no involucre la salida de Maduro de Miraflores, es una estruendosa bofetada a los venezolanos.

En lugar de estar candidateándose a gobernaciones lo que deberían estar haciendo es metiéndole pimienta a las colas. Desgraciadamente esa clase política no ha interpretado el sentir de la gente porque anda en otros subalternos menesteres.

La dirigencia política no está dispuesta arriesgar absolutamente nada. No pedimos que se inmolen, pero al menos, exigimos sinceridad en sus mensajes. Que entiendan de una vez por todas que frente a una tiranía, quien asuma el rol de líder debe estar dispuesto a sacrificar muchas cosas, comenzando por la libertad. Aquí, lamentablemente observamos esa disposición en muy pocos, el resto prefiere continuar en sus espacios de confort cohabitando con el régimen.     

@pabloaure