• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

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El chantaje y el poder

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El chantaje siempre ha sido un arma que utilizan aquellos “poderosos” que no respetan derechos ajenos. En la política es común verlo, indistintamente de qué lado se esté. Tanto en el gobierno como en la oposición recurren a esa práctica perniciosa. Durante esta etapa negra de la historia venezolana llamada socialismo del siglo XXI, el chantaje ha sido grosero: han proliferado una serie de listas discriminatorias e incriminatorias y todavía el fantasma de Tascón recorre las instituciones públicas. Esas listas le sirven al gobierno como instrumento de presión y de chantaje.

En algunas listas te castigan si apareces firmando, y en otras si no lo hiciste.  Del lado de la oposición el chantaje lo disfrazan de la unidad. Es doloroso decirlo, pero es así. Hay quienes piensan que pueden confeccionar o estructurar la política de la oposición dentro de cuatro paredes, mediante el reparto de determinadas cuotas de poder. Cinco o seis líderes del momento se reúnen para ponerse de acuerdo y bajar la línea, la cual pretenden sea acatada sin que  la base de la militancia partidista o sectores de la sociedad civil organizada independiente puedan hacerle observaciones y si eso ocurre, inmediatamente les sueltan el remoquete de divisionista o antipartidista.

 

Repensar la política opositora

Ayer asistí a una interesante reunión convocada por José Gregorio Ruiz, exalcalde de San Diego, en la cual se dieron cita varias decenas de dirigentes políticos de Carabobo, entre ellos exgobernadores, exalcaldes, exdiputados y, en fin, muchos luchadores sociales con y sin militancia política, pero eso sí, todos innegables demócratas. La finalidad de esa reunión fue discutir el tema que comentamos. Como invitado especial estuvo nuestro amigo Claudio Fermín, quien comenzó preguntando: ¿Hasta cuándo la cortesía seguirá sacrificando las verdades?

Se refirió a ese grueso sector de la población que está desesperanzada, y a los que han abandonado el país en búsqueda de nuevas oportunidades, porque creen que en Venezuela todo está perdido. Citó encuestas que señalan que 60% de los venezolanos no está ni con el gobierno ni tampoco con esta oposición (él hizo un comentario en el que dejó ver que quizá no es que esa gente no esté con el gobierno o con la oposición, sino que no está motivada a participar en nada). Otro punto que abordó fue la importancia suprema de la Asamblea Nacional, la cual debe estar integrada por verdaderos representantes del pueblo que sepan las funciones del Parlamento.

Me motivó escribir en la columna lo que allí se dijo, porque es lo que he venido pensando desde hace muchos años. No tengo ninguna duda de que los que queremos un cambio somos muchísimo más que los que desean que la política siga dirigiéndose acomodaticiamente de lado y lado. El dedo del cogollo le ha hecho mucho daño a la motivación popular.

 

Las primarias son el camino

Todos, sin excepción, los presentes en el encuentro con Claudio Fermín, manifestaron su descontento por la decisión de no llamar a primarias en la totalidad de los circuitos electorales en el país. La gente quiere decidir quiénes deben ser sus representantes. Lamentablemente, a los cogollos no les agrada que el pueblo decida, quizá por temor a ser desplazados por liderazgos emergentes. El líder socialdemócrata Frank Pic Durán hizo una larga exposición sobre este asunto, manifestando que los diputados que se elegirán por lista también deben ser escogidos en primarias ya que el artículo 67 constitucional así lo dispone.

 

Nuestro carabobeño

Hablando de chantajes, no puedo terminar esta nota sin ratificar la preocupación que embarga a miles de carabobeños. Se trata de las dificultades que tienen los directivos del diario El Carabobeño para conseguir papel periódico. Ninguna empresa puede trabajar con esa incertidumbre de no saber si recibirá o no la materia prima. Señores: aquí de lo que se trata es del vil chantaje al cual nos hemos referido antes. ¿Será que a los capitostes del régimen no les gusta que se digan las verdades? A mí que me expliquen ¿cómo es eso de que a otros periódicos el gobierno sí les despacha papel pero a El Carabobeño no? Hoy insisto, y le pido nuevamente al gobernador de Carabobo que reflexione; que entienda que los medios de comunicación independientes deben existir, y que son muy necesarios en todas las épocas y más en las de crisis como la que vivimos, pues son de alguna manera las válvulas de escape que tiene el pueblo para drenar sus angustias y al mismo tiempo la vitrina de los gobiernos para exhibir sus obras. Negarle el papel a El Carabobeño, puede significar dos cosas: primero, que se pretenda esclavizar al pueblo, evitando que se exprese; y, dos, que el gobierno no tenga ninguna obra que exhibir. Que conste: ambas hipótesis no son excluyentes.

 

@pabloaure