• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

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Tarjeta unitaria

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El tema de la tarjeta única no es la primera vez que se aborda, solo que ahora son distintos sus promotores. Por allá en el año 2009, el partido Voluntad Popular era fiel defensor de acudir a las elecciones con una sola tarjeta como demostración de unidad. En 2012 Roberto Enríquez, en nombre de Copei, hizo la propuesta de la tarjeta única para las elecciones presidenciales y la justificaba como señal de desprendimiento de las toldas opositoras. Recuerdo que Acción Democrática, a través de su secretario general, manifestaba que el asunto no era una sola tarjeta sino un solo candidato. Ramos Allup indicó que los partiditos que no quieren contarse y que hacen este tipo de propuestas es porque no tienen los votos. También María Corina decía en su campaña para diputada que se veía muy alegre la concurrencia de todas las fuerzas políticas, con sus emblemas y militancia en los eventos electorales. Sostenía que una tarjeta única quitaba ese entusiasmo. Confieso que al igual que María Corina pienso que la tarjeta única es insípida y quita colorido a los comicios democráticos, reduciendo a solo dos los contendores. Pero ahora las cosas han cambiado porque no hay democracia ni tampoco hay colorido.   

Bueno, los tiempos son otros, y en la política nadie es quién para censurar o descalificar al que cambie de opinión. Hoy vemos que se ha propuesto nuevamente la tarjeta única para identificar a la oposición en las próximas elecciones parlamentarias. Bienvenida sea. Todo parece indicar que en los próximos días se anunciará la fecha definitiva. Que conste: esas elecciones marcarán el inicio de la transición en el país. No sé si Voluntad Popular presentará por fin su tarjeta por separado, aunque sí estoy convencido de que respaldará a los candidatos de la unidad. No puede ser de otra manera, porque quien haya participado en las elecciones primarias está obligado moralmente a apoyar a los candidatos electos en ese proceso de la oposición.

 La tarjeta del MAS.

La situación del MAS es diferente: ellos presentarán sus propios candidatos. No se le puede condenar esa conducta, porque ellos no están dentro de la MUD. Son de oposición, pero tienen una visión distinta de hacer las cosas. Hemos conversado muchas veces con representantes del MAS y desde hace tiempo han manifestado su inconformidad con cómo viene desempeñándose cierto sector de la oposición. De lo que sí estamos seguros es que el MAS tiene extraordinaria creatividad en los procesos electorales. Veamos cómo les va.

 Unidad a juro.

El tema de las parlamentarias es demasiado importante. De allí dependen muchas cosas. No se trata de una elección de diputados cualquiera, que no importa quién obtenga la mayoría. Señores, si no vamos unidos olvídense de todo. Las heridas que puedan existir jamás justificarían dejar de votar o hacerlo por una opción distinta a la opositora. 

Acudimos a un proceso de elecciones primarias, y nos guste o no, por los ganadores tenemos que votar, así lo decidió el pueblo. La unidad se construye aceptando las diferencias y desde luego respetando las reglas del juego.

 Alemán y Ameliach. 

Dos apellidos que lo único que tienen en común es que están involucrados en la suerte de un importante medio de comunicación. El Carabobeño agoniza. Eduardo Alemán es uno de sus propietarios, y Francisco Ameliach es el gobernador de Carabobo, quien tiene en sus manos la posibilidad de evitar la muerte del impreso octogenario. 

Siento que el gobernador tiene mucho que ganar si intercede para que a El Carabobeño le vendan papel periódico. Pero también siento que perdería mucho si permite que se paralicen las rotativas por falta de papel. ¡Qué de cosas, tener que recurrir a un gobernador para que se pueda realizar algo que debe fluir con naturalidad en cualquier país (democrático)! 

 pabloaure@gmail.com