• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

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Negociando la salida

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El diálogo se complica cuando las partes en conflicto no usan el mismo lenguaje. Eso es lo que ha ocurrido en Venezuela. Hay un sector de oficialistas que lleva cualquier intento de negociación al terreno militar y de combate. Hablan de conspiración, guerra económica, intento de golpe, en fin, dibujan un ficticio peligro permanente. Desde luego, para quienes dirigen la política no es difícil esa representación, pues ese ha sido el lenguaje aprendido durante sus pasantías en los cuarteles o en las bandas delictuosas a las que pertenecían cuando se dedicaban a secuestrar y a atracar bancos para financiar sus agrupaciones políticas.

 

Tribunales de guerra

Los tribunales que juzgan a los políticos no tienen como norte ni la justicia ni el derecho. Nada de eso. Obedecen al jefe de la nación, de la región y hasta del batallón cuya misión principal –porque consideran que estamos en guerra– es neutralizar al “enemigo”, que pudiera ser nacional, regional o local. Aparentan “juzgar” al enemigo cuando la verdad es otra: literalmente lo ajustician, mutilándoles el derecho a la libertad, a expresarse o a participar en política a través de inhabilitaciones. 

Todo esto no nos debe amilanar. Llevamos 16 años sufriendo las tropelías del régimen. Pero todo tiene su final. Estamos presenciando los estertores de esta felonía y no es porque se hayan arrepentido, sino porque están acorralados. La situación económica y la quiebra del país les pasarán factura. Preferirán una salida negociada antes que la venganza del pueblo.

 

Negociando la entrega

Los delincuentes cuando están acorralados o cansados de su peligroso “oficio” buscan la manera de negociar. Llaman al abogado para que hable con el fiscal y tratan de que se les impute un delito que les permita cumplir una pena de poco tiempo y así disfrutar de lo que han robado. Eso sí, nunca el delincuente demostrará debilidad, porque si lo hace la negociación no le será favorable. 

En Venezuela había mucho que robar. De hecho la quebraron. Por acción u omisión, los que están en el poder son cómplices o autores de ese desfalco. A ellos podremos acusarlos de lo que nos provoque, menos de tontos. Pero, ¿para qué seguir en este berenjenal, si ya tenemos bastante siendo cada vez menos las oportunidades de alcanzar un adicional beneficio económico y quizá se compliquen las cosas? No es de extrañarse que en las negociaciones vaya implícita la inmunidad e impunidad a capos y el enjuiciamiento a testaferros, que serán los sacrificados.

 

Instrumentos para negociar

Mantendrán encarcelado a Leopoldo López porque es un instrumento para la negociación. Irán soltando poco a poco a los demás presos políticos como garantía de cumplimiento. 

Todo lo que el oficialismo diga estos meses tendrá como finalidad lograr mayor provecho de las negociaciones –no pueden demostrar debilidad–. Lean bien: Cuba con Estados Unidos están negociando la salida de esta era chavista. Ánimo que estamos a las puertas de la transición.