• Caracas (Venezuela)

Pablo Aure

Al instante

Militares, es con ustedes

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Nuestra columna de la semana pasada se la dedicamos a los diputados. En ella le hacíamos algunas sugerencias sobre lo que se debería hacer antes de comenzar a “dialogar”, ya que no era recomendable asistir a unas conversaciones donde el único que ponía las reglas y tenía instrumentos para negociar era el régimen. Entre las sugerencias señalábamos revocar el nombramiento de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia designados de manera inconstitucional. Al parecer en la sesión de este martes 7 de junio discutirán el informe elaborado por la comisión que preside el diputado Carlos Eduardo Berrizbeitia, que propone la revocatoria de tales nombramientos.

Esa decisión tengo la seguridad ocasionará algunos movimientos del régimen, y hasta quizá intenten sabotear –como en otras oportunidades– la sesión donde se discutirá ese asunto. También tengo entendido incorporarán inmediatamente a los diputados de Amazonas. “Rondón” comenzará a pelear.

 

Voy con los militares.

Es menester advertir que será imposible salir de esta difícil situación mientras no tengamos el apoyo del sector castrense. No para que asalten el poder dando un golpe de Estado, sino para garantizar la remoción democrática de los que han destruido e intentan seguir destruyendo nuestra nación. Todo dentro de la Constitución, con el entendido de que hay salidas democráticas distintas a las electorales.

Nicolás Maduro representa una amenaza para Venezuela y democráticamente habrá que destituirlo. Las encuestas reflejan que el país quiere cambio y la calle nos anuncia que estamos a las puertas de un estallido social. Ya hemos comenzado a ver señales de ese estallido.

Los militares son pieza fundamental para evitar que la sangre llegue al río. Son ellos, y no las milicias ni los “colectivos”, quienes deben administrar la violencia del Estado, esto es, están obligados a permitir y garantizar el derecho ciudadano de protestar pacíficamente. Lo que significa que deberán ponerle un freno el acoso de los grupos irregulares (milicias y colectivos) que suelen activarse por órdenes del régimen para reprimir las manifestaciones.

 

¿Obedecer para ascender?

Los militares tienen familiares y amigos que cuentan lo que está sucediendo dentro de los cuarteles; existe molestia de oficiales activos y han puesto de manifiesto su deber con la patria antes que la obediencia ciega por un próximo ascenso militar de estos tiempos.

Un grueso sector aspira y apuesta al restablecimiento de la república y el Estado de Derecho porque cuando ello ocurra también habrá justicia en la institución; comenzando por restituir el mérito de aquellos que obedecieron a su juramento y no a una presuntuosa lealtad personalista e ideológica, que a todas luces se traduce en la verdadera traición a la patria.

Ya el chantaje de los ascensos no surte efecto porque los militares sienten que lo único que marcha a paso de vencedores es el hambre y la destrucción del país.

 

Militares tampoco se la calan.

Los cuadros medios y bajos de la Fuerza Armada Nacional están convencidos del momento histórico de la nación y no se convertirán en verdugos del pueblo porque también sienten y padecen la crisis humanitaria que están sufriendo sus compatriotas, e identifican como única culpable la política que emana de Miraflores.

Imposible resignarnos a creer que en ellos no hay principios éticos y morales. ¡Claro que los hay! Son tan venezolanos como el que más sufre, tan venezolanos como los que han muerto por falta de medicinas y como los que no consiguen alimentos o no les alcanza el dinero para adquirirlos.

Es un secreto a gritos que dentro de los cuarteles hay un gran descontento por la beligerancia que le ha dado el régimen a las milicias; son ellas las que tienen las armas y son ellas las que “sapean”, son los “patriotas cooperantes” leales a la fuerza destructora del “madurismo”. Digo del “madurismo” porque no toda la FAN apoya a Maduro. Son varios los grupos que se mueven dentro de los cuarteles, por lo menos cuatro. El que respalda al presidente; otro, supuestamente el más grande el llamado institucional que está molesto por las penurias; otro, al que califican de enchufados que no quiere hundirse con el gobierno y que están dispuestos a lo que sea para negociar su inmunidad; el último, quizá el más pequeño el opositor. Me imagino que entre ellos se están tendiendo los puentes para hacer causa común en los sucesos que están por presentarse (son verdes y se tendrán que entender)

 

Acelerando el hambre.

La decisión de entregar a  los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP) la venta de los productos regulados incrementará la corrupción y la discriminación en la venta de la comida, lo que conllevará al recrudecimiento de la violencia. Sabemos que el PSUV maneja esos comités, y por lo tanto tratarán de cambiar conciencias por alimentos. No lograrán hacerlo con facilidad porque la comida cada vez es menos y “los vivos” seguirán suministrándoselas a los bachaqueros para continuar enmantequillados con los sobreprecios. Esto implica que esos CLAP, lejos de garantizar la alimentación, acelerarán el desenlace.

Presiento que hemos entrado en la recta final de la permanencia de Maduro en Miraflores. Solo le pido a Dios ilumine el camino de la solución.