• Caracas (Venezuela)

Oswaldo Álvarez Paz

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Oswaldo Álvarez Paz

Liberación nacional

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Dejemos claro, una vez más, que el sitio del planeta tierra donde hay más golpistas por metro cuadrado es el régimen que gobierna en Venezuela. Los golpistas no están en la oposición interna, ni entre los dirigentes de Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, España, Costa Rica, Panamá o Colombia, para sólo mencionar algunos. Están en Venezuela y en embajadas o cargos representativos del gobierno en organizaciones internacionales. Todos dedicados a consolidar la dictadura, esta tiranía insólita que debemos enfrentar.

Con los recientes carnavales cayeron todas las caretas. Imposible mantener un régimen sobre la base del disimulo y la mentira. La vocación totalitaria traspasó el asediado campo de lo económico donde prácticamente se liquidó al aparato productivo nacional y se orienta con fiereza desesperada hacia quienes dirigen la oposición política, hacia los medios de comunicación y en contra de quienes aún mantienen viva la llama de la libertad en el proceso económico.

El continente y el mundo están en una suerte de expectativa vigilante con relación a Venezuela. Todos. Incluidos muchos de los que hasta ahora eran tenidos como aliados activos o pasivos, cómplices por interés o cobardía. No sirven las desgastadas ideologías, ni las etiquetas de derechas o izquierdas para justificar el desastre actual. El rechazo a la dupla Maduro-Cabello crece aceleradamente en todos los ambientes, dentro y fuera del país.

La declaración llamando a la unidad para la transición, suscrita por Antonio Ledezma, María Corina Machado y Leopoldo López, es una invitación a todos los sectores. Nadie sobra. Comunistas, socialistas comunistoides, socialistas puros, socialdemócratas, socialcristianos, liberales, libre pensadores y, en fin, quienes tengan suficiente criterio para distinguir lo bueno de lo malo, una democracia imperfecta de una dictadura, lo que sirve de lo que no funciona, lo aceptable estando o no de acuerdo de lo inaceptable, son bienvenidos a este anhelo de cambio que crece aceleradamente, con sentido de urgencia. Emocionante la solidaridad de recios luchadores como Luis Miquelena, Pompeyo Márquez, Enrique Tejera y Enrique Aristiguieta Gramko. Historias distintas y hasta de rudos enfrentamientos. Unidos por el cambio.

No hay intenciones golpistas, ni habrá golpe de estado tradicional. Las armas las tiene el gobierno concentradas en pandilleros convertidos en paramilitares al servicio del narcotráfico y de áreas específicas del gobierno a cargo de la represión física e institucional. No serán suficientes contra la fuerza de la verdad, de la razón, de la palabra y de la inteligencia natural del ciudadano común de éste país libertario.

Escribo en domingo. Me entero de nuevas órdenes de aprehensión contra líderes políticos y responsables de medios de comunicación. La confrontación en marcha parece definitiva. La asumimos en búsqueda de la liberación nacional.