• Caracas (Venezuela)

Oscar Shariff Hernández

Al instante

Tan simple, que es ostentoso

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“La extrema sencillez de este lugar, lo convierte en ostentoso”. Esa fue la descripción que realizó Fernando Botero cuando visitó el Rancho de Don Otilio en Crasqui, Los Roques, y descubrió la maravilla de vivir al frente del mar, con simples detalles que pueden convertir una estancia en un sueño. 

Un rancho de pescador que, con la visión, la buena voluntad de crear y atender, Olivia Medina ha convertido en un espacio para recibir a los viajeros más ecológicos del mundo y que verdaderamente deliran al levantarse y acostarse sobre una de las playas más bellas del Caribe.

Esta casa de techo de zinc, piso de arena y decorada con artesanías arrastradas por la corriente es más que un hospedaje, es una experiencia que te conecta con el fin del horizonte, lo profundo del mar, el brillo de las estrellas, la luz del sol y el frío del viento.

Sobre las perfectas arenas coralinas de Crasqui, rodeada de azules claros y oscuros, hermosos jardines de arrecifes para bucear y condiciones ideales para navegar, esta isla y el Rancho de Don Otilio han recibido visitantes de todos los rincones del mundo.

Cuenta con dos duchas compartidas de agua de lluvia, un cuarto de WC que se baja con cubetas de agua de mar, una sala comedor donde cualquiera alucina por su estupenda disposición del espacio, un lounge de hamacas para reposar el día frente el mar viendo el infinito, una cocina donde salen platos suculentos con los más frescos frutos de mar, donde se implementan rigurosas prácticas para la conservación, reciclaje y reúso de cada elemento. Tiene una planta eléctrica que genera la energía necesaria en los momentos requeridos.

Puedes escoger entre dormir en una hamaca sobre la arena o en una de las cinco habitaciones delicadamente decoradas. Todo va depender de la cantidad de viento, frío o calor que haya en la temporada de la visita.

Es admirable el esfuerzo que hace Olivia para ofrecer un servicio en una isla que no cuenta con ninguna infraestructura, alejada de la realidad de Gran Roque, donde cada fruta o verdura pasa por una larga travesía antes de llegar al plato.

Los Roques ha venido presentando grandes obstáculos para su progreso y desarrollo. Todos saben de su potencial para convertirla en una isla boutique, pero las burocracias de las autoridades no han permitido su correcta evolución.

Hay que fortalecer la educación hacia el turismo sustentable a sus habitantes, pobladores y próximas generaciones, ya que es la única herramienta que puede generar los valores y conocimientos requeridos de las necesidades reales de Los Roques, que solo vive del turismo. 

Pequeñas incitativas como la que opera Olivia en Crasqui buscan alcanzar a los viajeros más segmentados que aspiran al contacto con la naturaleza. Esta historia da pie para generar los apoyos necesarios a emprendedores que se esfuerzan por hacer la diferencia, en una labor noble y amigable con el medio ambiente, y que por ende impulsará al desarrollo del turismo nacional.