• Caracas (Venezuela)

Oscar Shariff Hernández

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Oscar Shariff Hernández

El delta del Orinoco: una maravilla que tenemos que proteger

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Esta vez dedicaré unas líneas al delta del Orinoco, lugar conocido por pocos y, sin duda, uno de los más mágicos y profundos de Venezuela. Ubicado en el estado Delta Amacuro: región de los milenarios indígenas warao, rica en vegetación selvática, animales salvajes y exóticos, hermosas aves tropicales y gran riqueza paisajística.  

Como promotor de Venezuela, visitar el delta es, cada vez, una de las experiencias más gratificantes que he descubierto en el país. Actualmente es uno de los destinos que más recomendamos visitar con “Viaja Verde”.

Una de las cosas que llama la atención es la cantidad de turistas extranjeros que visitan el territorio; da curiosidad entender cómo ellos saben de este lugar que todavía no ha despertado el interés de muchos nacionales. Luego entendí que el conocido libro de viajeros Lonely Planet lo reseña como lo imprescindible de conocer en Venezuela.

Cuando se visita el delta del Orinoco es obligatorio madrugar para observar y escuchar el amanecer de la selva, navegar los caños para descubrir la diversidad ecológica, buscar los tantos animales de selva y río que puedes encontrarte (delfines, toninas, manatíes, monos, caimanes, loros, tucanes, flamingo, serpientes, arañas, osos y, con suerte, un tigre jaguar), presenciar los hermosos atardeceres, sentir la llegada de miles de aves a su refugios con fuertes escándalos, sumergirte en la selva pantanosa, comer lao-lao, palmito y probar el gusano  de la selva.

Tener la oportunidad de interactuar con la cultura indígena warao me dio a entender de dónde salen tantas similitudes que tenemos con nuestros orígenes, la explicación del mestizaje auténtico del venezolano.

Me impresiona observar cómo aún viven con la precariedad de hace cientos de años, con los mismos métodos tradicionales de pesca, casa, artesanía y construcción, donde la palma de moriche conocida como el “árbol de la vida” les brinda lo necesario para desarrollar su palafitos y camineras, de la palma techan sus chozas, de los frutos elaboran diferentes comidas, de la hojas fabrican fibras para tejer hamacas y varias artesanías. Pero también sentir cómo han sido influenciados por los poblados criollos cercanos a tierra firme y contaminados con historias políticas. Lamenté ver cómo se hacen llamar “chavistas” porque el gobierno compró sus débiles conciencias con “motores para los peñeros, dinero en efectivo, franelas rojas y hasta refrescos” a cambio de votos.

Varias fundaciones y grupos realizan actividades de labor social con los waraos y en la región buscando rescatar su cultura, arte, idioma y tradición, esperando que perdure en el tiempo. También educándolos sobre las enfermedades, aguas contaminadas, desperdicios y la generación de residuos que ellos mismo crean por no tener el conocimiento necesario.
Brindarles apoyo médico al alcance en caso de emergencias y natalidad.

Reconozco el esfuerzo que hace el Campamento Ecológico Boca del Tigre en conjunto con algunas comunidades, promoviendo sanamente el turismo en uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo y orientando al desarrollo sustentable de la zona.

Invito a todos los venezolanos a visitar este especial lugar de turismo de aventura, no solo para apreciar una más de nuestras maravillas naturales que ofrece Venezuela, sino también para tener contacto con nuestras milenarias raíces.
 
@oscarshariffh
@viajaverde