• Caracas (Venezuela)

Oscar Shariff Hernández

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Turismo venezolano: tratando de sobrevivir

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Comenzamos el año confiando en que el gobierno podría haber llegado a nuevos acuerdos con las aerolíneas para dar solución a la insostenible situación de la boletaría aérea, la escasez de disponibilidad para paquetes nacionales e internacionales y la crisis que viven las agencias de viaje, hospedajes y servicios. Escuchamos las promesas del ministro Izarra durante 2014, promoviendo el potencial que tiene Venezuela, gastando millones en Fitven y montando el stand de Venezuela en las principales ferias del turismo del mundo, destacarse en los medios de comunicación y redes sociales. Pero sin un destino capacitado para recibir turistas extranjeros o fortalecer las  oportunidades actuales.  

El desconocimiento que tiene el gobierno sobre la industria del turismo ha influido como efecto dominó en todos los gremios de servicio en el área. Los destinos potenciales han sido mal tratados por la inseguridad y la escasez. El desorden y descontrol que existen en las aerolíneas nacionales, donde cada una está jugando su propia estrategia para aguantar la crisis, sin duda debido a la inestabilidad, pero afectando directamente al usuario y los servicios. Conviasa, que se hace llamar la aerolínea bandera de Venezuela, ya no aparece en el sistema de reservas más importante del mundo, “Sabre”, según entendemos por incumplimiento y no renovación del contrato; y la única manera de conseguir algo con ellos es a través de largas colas y pagando comisiones a sus empleados que sobrepasan el doble de su valor, ya que ni su portal web demuestra un servicio serio.

Actualmente las principales aerolíneas que vuelan al país solo cotizan en dólares a través de sistemas internacionales, arrojando unas tarifas que no tienen sentido en comparación con otras rutas similares dentro del mismo continente. Lo que ha convertido el placer de viajar en un lujo solo para los más pudientes y aquellos que salen para no volver.

Todos los servicios están buscando sobrevivir y cada una se está adaptando a la realidad del nuevo sistema anárquico que ha permitido el gobierno, a través de prácticas no comunes e injustas para los clientes, que es el afectado al final de la cadena.

Estamos presenciando: cómo un hotel no tiene la capacidad de ofrecer calidad y excelencia, cómo un viajero no puede llegar a un destino por escasez de disponibilidades, cómo una aerolínea no te cotiza porque aún no tiene las tarifas para las próximas dos semanas, cómo los servicios están implementando políticas especiales para turistas extranjeros que pagan con divisas.

Los resultados se demuestran con números, y las cifras que se reflejan van en decrecimiento. Aunque existe un aumento natural en el turismo interno por la falta de boletos internacionales, no es la solución al potencial que ofrece Venezuela como un destino turístico internacional.

Estamos viendo cómo el mundo invierte en convertir sus países en destinos turísticos, y el aporte económico que atrae este negocio por la generación de empleo, el ingreso de divisas, la inversión extranjera y los pagos de impuestos. Se ha demostrado que el turismo puede ser la solución a mecanismos tradicionales de producción.

Actualmente existen desiertos hechos capitales del mundo, islitas convertidas en paraísos internacionales, simples ciudades en destinos temáticos. Venezuela, que siempre ha tenido la bendición de sus riquezas naturales, uno de los principales motivos del turismo mundial, no logramos superar el medio millón de turistas al año, y aún peor, actualmente estamos recibiendo menos turismo receptivo que en 2001, según el INE.  

Sin duda, todo se debe al control cambiario y a políticas ineficientes, las cuales afectan directamente la industria del turismo. Pero entonces me pregunto: ¿esa no debería ser la lucha del  Ministerio de Turismo dentro del gobierno?

@oscarshariffh

@viajaverde