• Caracas (Venezuela)

Oscar Shariff Hernández

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Guerra por el oro deja el mañana sin destino

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Cada día se agudiza más el grave problema de la minería ilegal en el Parque Nacional Canaima, poniendo en riesgo el futuro del patrimonio natural, el medio ambiente y uno de los principales destinos turísticos de Venezuela, como lo es el Salto Ángel.

No es un secreto que estas actividades son realizadas por la ausencia de autoridad en estas zonas, permitiendo una larga cadena de beneficiarios intermediarios lucrarse por tan solo tener que hacerse la vista gorda. Arrasando con kilómetros de selva por mínimos gramos de oro.

Es contradictorio escuchar las declaraciones de ministro de la Defensa asegurando que en el Parque Nacional Canaima no se está practicando la minería ilegal, mientras sus pobladores y comunidades indígenas realizan una de las manifestaciones más contundentes trancando la pista del aeropuerto e imposibilitando a decenas de turistas poder aterrizar o despegar, para expresar su preocupación de la grave realidad que están viviendo, donde el destino turístico está en riesgo de perderse.

La propuesta de canalizar el turismo como una vía para crear desarrollo, prosperidad y erradicar la pobreza debe comenzar por el cumplimiento de las leyes y generar normas que garanticen el desarrollo sustentable para las comunidades locales, la protección del medio ambiente y las condiciones de un destino creciente, educando sobre la importancia del turismo en cada región de potencial turístico.  

El gobierno por no crear ese orden, ha desviado la atención de las comunidades indígenas al encontrar una manera fácil de hacer riqueza, permitiéndoles explotar las tierras que les pertenecen según el reconocimiento que hace la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, dejando en un segundo plano sus tradiciones ancestrales, oportunidades que ofrece el turismo y la conservación del medio ambiente.

No se trata de solventar el problema en Canaima únicamente, sino de atender la grave situación del problema de minería ilegal en el país, que viene de la mano de bandas armadas que se hacen llamar “el Sindicato”, controlados por pranes desde las cárceles. Pueblos mineros que se han convertido en refugio de presos escapados y delincuentes que ahora encontraron otra manera de hacer dinero fácil y alimentar la delincuencia en el país. Denunciar a los funcionarios (diputados, alcaldes y guardias nacionales) que se benefician de este negocio ilícito y desarrollan un Estado minero/mafioso que comercializa ilegalmente piedras preciosas.

Venezuela es un destino de contacto con la naturaleza, donde nuestros verdaderos tesoros están en nuestras maravillas naturales. Si no se toman medidas efectivas para proteger nuestros bosques y tierras, no tendremos un destino mañana.

 

@oscarshariffh

@viajaverde